Ciclismo

::Ciclismo – ¡Olva Kooij se lleva la primera de los velocistas en PAU!

Tras cuatro jornadas de tensión, fuego y desgaste en carreteras duras, la quinta etapa del Tour de Francia 2026 nos ha regalado por fin el sprint masivo que todos ansiábamos. De Lannemezan a Pau, 158 kilómetros que parecían escritos para los rápidos, con un calor apretante desde primera hora. Baptiste Veistroffer decidió escribir su propia historia, marchándose casi en la salida, solo, valiente, con una ventaja que rozó los tres minutos. Sabíamos que el pelotón lo tragaría, pero su pedalada solitaria bajo el sol tuvo ese sabor épico que tanto nos gusta en el ciclismo.

Conforme avanzaba la etapa, los trenes de los sprinters empezaron a tomar posiciones. La Côte de Baleix seleccionó un poco, pero nada que asustara a las piernas frescas. El ritmo se volvió eléctrico en los últimos 30 kilómetros. Se veían las miradas, los codazos medidos, los nervios a flor de piel. Nadie quería perder el sitio.

En el tramo final, en las calles de Pau, explotó todo. Los trenes se lanzaron a muerte. Decathlon CMA CGM lo bordó. Olav Kooij, ese holandés joven y letal, se guardó como un maestro y salió en el momento exacto. Ni Max Kanter ni Tim Merlier pudieron seguirle. Cruzó la meta con los brazos abiertos, celebrando su primera victoria en este Tour y la primera de los velocistas en esta edición. Un sprint potente, limpio y lleno de clase.

Detrás llegaron los grandes nombres: Philipsen, Pedersen, Girmay… peleando por las plazas de honor. Mads Pedersen refuerza el maillot verde y Torstein Traen mantiene el amarillo con puño firme, aunque sabe que la tregua es corta. Los favoritos de la general llegaron juntos, conservando energías para la alta montaña que acecha mañana.

Esta etapa ha sido un respiro y una declaración de intenciones. Los sprinters ya han dicho “aquí estamos”. Hoy ha brillado Kooij, pero la carretera sigue siendo larga y traicionera.

Ha sido un placer narrarles esta batalla. Si han disfrutado tanto como yo, les espero cada día en la página y en mis crónicas personales. La carretera no descansa, y nosotros tampoco.

 

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