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::Baloncesto – Lucentum Femenino: ahora le toca jugar a Alicante

Las jugadoras ya hicieron su parte. Ascendieron invictas, rompieron barreras y demostraron que el baloncesto femenino alicantino está preparado para competir más arriba. Ahora la ciudad tiene la oportunidad de responder.

Hay temporadas que se recuerdan por los títulos. Otras por los récords. Y algunas, muy pocas, por lo que representan. Lo que ha conseguido el Lucentum Femenino este curso pertenece a esta última categoría.

El equipo ha firmado una temporada impecable. Un grupo de jugadoras que, partido tras partido, fue derribando obstáculos hasta alcanzar el objetivo soñado: el ascenso a Liga Femenina 2. Lo hicieron ganando, convenciendo y dejando claro que detrás del escudo hay mucho más que resultados. Hay trabajo, formación, sacrificio y una identidad construida desde la base.

Nadie les regaló nada. Cada victoria fue el resultado de horas de entrenamiento, de desplazamientos, de esfuerzo silencioso y de una convicción inquebrantable. Cuando llegaron los momentos decisivos, el equipo respondió. Cuando aparecieron las dudas, las jugadoras ofrecieron certezas. Y cuando llegó el momento de confirmar el ascenso, demostraron que eran las mejores.

Por eso resulta inevitable sentir orgullo cuando se habla de este grupo.

Sin embargo, el deporte tiene una realidad que muchas veces se escapa del marcador. Ascender sobre la pista no siempre garantiza poder competir en la categoría conquistada. Y es precisamente ahí donde el Lucentum Femenino afronta ahora su partido más importante.

El club necesita reunir 100.000 euros antes de que finalice julio para hacer viable su participación en Liga Femenina 2. Una cifra importante, sí, pero también asumible si la respuesta llega desde todos los sectores que forman parte de Alicante.

Porque este proyecto no pertenece únicamente al Lucentum.

Pertenece a las niñas que empiezan a botar un balón soñando con llegar algún día a competir al máximo nivel.

Pertenece a las familias que llenan las gradas cada fin de semana.

Pertenece a los entrenadores de cantera que trabajan durante años para formar jugadoras.

Pertenece a las empresas que creen que invertir en deporte es invertir en valores.

Y pertenece a una ciudad que siempre ha presumido de apoyar a quienes representan con dignidad su nombre.

Alicante ha demostrado en numerosas ocasiones que sabe movilizarse cuando algo merece la pena. Lo ha hecho con proyectos sociales, culturales y deportivos. Y difícilmente puede encontrarse un proyecto más merecedor que el de unas jugadoras que han respondido siempre con hechos y nunca con excusas.

Lo que está en juego va mucho más allá de una competición.

Se trata de consolidar un referente para el deporte femenino de la provincia.

Se trata de ofrecer a las futuras generaciones un espejo donde mirarse.

Se trata de demostrar que las deportistas alicantinas pueden crecer, competir y triunfar sin verse obligadas a buscar oportunidades lejos de casa.

Se trata, en definitiva, de construir un legado.

Las capitanas Adriel Sánchez y Judit Farrando lo explicaron con claridad durante la presentación del proyecto. El ascenso ya está conseguido. Lo que hace falta ahora es que quienes rodean al equipo les ayuden a dar el siguiente paso.

No hablamos de caridad ni de ayuda puntual.

Hablamos de apostar por un proyecto ganador.

Por un equipo invicto.

Por un colectivo que ha llevado el nombre de Alicante con orgullo durante toda la temporada.

Por unas jugadoras que han demostrado que creen en este reto mucho antes de pedir que otros crean en él.

Dentro de unos años, cuando el baloncesto femenino alicantino siga creciendo y nuevas generaciones encuentren su sitio gracias al camino abierto por estas pioneras, será el momento de mirar atrás y recordar quién estuvo apoyando cuando más falta hacía.

Ese momento es ahora.

Alicante tiene la oportunidad de convertir un ascenso deportivo en un éxito colectivo.

Las jugadoras ya hicieron su trabajo.

Ahora le toca jugar a la ciudad.

Globalon Insight

El deporte femenino español ha demostrado durante la última década que cuando recibe respaldo institucional, empresarial y social, los resultados llegan. El Lucentum Femenino no está pidiendo una oportunidad para empezar; se la ha ganado sobre la pista con una temporada perfecta. La cuestión ya no es si merece competir en Liga Femenina 2. Lo ha demostrado de forma incontestable. La verdadera pregunta es si Alicante quiere que uno de sus proyectos deportivos más ilusionantes siga creciendo en casa. La respuesta puede convertir este ascenso en uno de los mayores motivos de orgullo deportivo de la ciudad en los próximos años.

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