
El ciclismo joven alicantino sigue dando pasos firmes. Ángel Marín firmó una actuación de nivel en la Clásica de Torredonjimeno, donde se convirtió en el mejor corredor Sub-21 en una prueba marcada por el ritmo alto y la exigencia del recorrido.
La carrera, disputada en la localidad jienense y puntuable para la Copa de España de Ciclismo, volvió a demostrar por qué es una de las citas más selectivas del calendario nacional. Y en ese escenario, Marín no solo resistió, sino que destacó.
Un equipo que dio la cara
El conjunto oriolano se presentó con un bloque ambicioso formado por Miquel Pons, Patrick Dicus, el propio Marín, Jaime Martínez, Mario de Mingo y José Antonio González. El objetivo era claro: ser protagonistas en la montaña y pelear por posiciones delanteras.
Y lo cumplieron. Los seis corredores lograron finalizar la prueba, un dato que habla tanto de la preparación del equipo como de su capacidad para competir en escenarios exigentes.
Protagonismo en carrera… y mala suerte
Uno de los nombres propios del día fue Patrick Dicus, que se filtró en una escapada a falta de 35 kilómetros para meta. Sin embargo, una caída le dejó fuera de la pelea justo cuando la carrera entraba en su momento decisivo.
Mientras tanto, Marín sí logró mantenerse en el grupo que se jugó la carrera, firmando una actuación sólida y constante que le permitió liderar la clasificación Sub-21.
Regularidad que apunta alto
El rendimiento de Marín no es casual. Llega respaldado por una temporada anterior muy completa, en la que ya dejó señales claras de su potencial con victorias en el Cinturón de la Mancha y en la Escalada a la Cresta del Gallo en categoría Sub-23.
Su perfil combina resistencia en pruebas duras con capacidad para rendir en esfuerzos explosivos, una mezcla cada vez más valorada en el ciclismo moderno.
Más que un resultado individual
Este resultado refuerza también el trabajo del Orihuela Cycling Team, que sigue consolidándose como una estructura competitiva dentro del panorama nacional.
En una competición donde cada detalle cuenta y el margen es mínimo, colocar a un corredor como el mejor Sub-21 no es solo un logro individual: es la confirmación de un proyecto que sigue creciendo.
El nombre de Ángel Marín ya no es una promesa. Empieza a ser una realidad a seguir muy de cerca.




