Ciclismo

::Ciclismo – ¡Kuss, el rey de los Dolomitas! El gregario que se coronó en la etapa reina

 

¡Qué barbaridad, amigos! La 19ª etapa del Giro 2026 nos ha dejado con la boca abierta. De Feltre a Alleghe, pasando por esos gigantes dolomíticos que parecen sacados de otra época. Casi 151 kilómetros y casi 5.000 metros de desnivel puro. Una jornada que te ponía los pelos de punta solo con mirarla en el perfil. Y al final, quien levantó los brazos fue Sepp Kuss. Sí, el americano de Visma, el eterno hombre para todo, el que siempre arrima el hombro. Hoy se ha llevado la gloria que tanto se merecía.

La etapa arrancó con ese nerviosismo típico de las grandes citas. El pelotón rodaba compacto, pero los abandonos ya pesaban como losas. Jhonatan Narváez, que había ganado varias etapas y peleaba por la ciclamino, dijo adiós pronto, golpeado por la mecánica y el cansancio. Valgren y Shaw ni siquiera tomaron la salida, priorizando otras batallas. La carretera, implacable, fue seleccionando. Caían hombres por doquier.

Luego vinieron los puertos de verdad. El Passo Duran abrió fuego, el Staulanza endureció el asunto y el Giau, Cima Coppi a más de 2.200 metros, fue el juez supremo. Rampas que cortaban la respiración, aire fino y piernas que pedían clemencia. Ahí se rompió todo. Los escapados lucharon con uñas y dientes, pero el ritmo de los favoritos acabó por comérselos. Ciccone, Rubio, Pellizzari… todos probaron, todos soñaron. Pero nadie tenía las piernas de Kuss en ese momento.

El americano esperó su turno con paciencia de zorro. En las rampas finales hacia Piani di Pezzè, esas pendientes que rozan el 15% y te hacen dudar de todo, soltó el latigazo. Dos kilómetros para meta. Un ataque seco, limpio, de los que duelen. Nadie le siguió. Cruzó la línea con los brazos en alto, esa sonrisa mezcla de incredulidad y desahogo. Acababa de completar su Grand Slam particular: etapa en Giro, Tour y Vuelta. Qué historia tan bonita.

Detrás, Vingegaard controló con mano de hierro. La maglia rosa llegó en el grupo de los gallos, sin perder un segundo importante. Sabe que la carrera aún guarda una bala en la recámara, pero hoy respiró. El danés ha sido un muro, y Kuss su mejor escudero… hasta hoy. Porque cuando la carretera se pone seria de verdad, a veces los papeles se intercambian.

Hay algo especial en ver a un gregario coronarse en la reina. Kuss no ganó por carambola. Lleva tres semanas cargando bidones, tirando del pelotón y sufriendo en silencio. Hoy el Dolomitas le devolvió todo. Se respiraba emoción en la meta. Hasta los que no son del Visma aplaudían. Esto es ciclismo, joder. Cruel y hermoso a partes iguales.

Mañana vendrá otra montaña dura, pero esta 19ª ya es de las que se cuentan en las tertulias de bar durante años. Kuss ha escrito su página.

Ha sido un placer narrarles esta batalla. Si han disfrutado tanto como yo, les espero cada día en la página y en mis crónicas personales. La carretera no descansa, y nosotros tampoco.

David García

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