


El Estadio Municipal Guillermo Amor vivió una tarde de máxima exigencia competitiva en la vuelta de la eliminatoria por el ascenso a Tercera RFEF. CF Benidorm y Sporting Costablanca Torrevieja se presentaban con todo abierto tras el empate de la ida, en un contexto de igualdad que terminó resolviéndose a favor del conjunto visitante en un partido marcado por la contundencia en las áreas y la gestión de los momentos clave.
El encuentro arrancó con intensidad contenida. Ambos equipos mostraron respeto por el rival, conscientes de la trascendencia del choque. El Benidorm intentaba asumir la iniciativa con balón, respaldado por una afición que llenó las gradas y por una trayectoria como local que le había permitido mantenerse invicto durante toda la temporada hasta ese momento. Frente a ello, el Torrevieja optó por un planteamiento más vertical, esperando su oportunidad para sorprender.
Ese primer golpe llegó pronto. En el minuto 14, una transición rápida permitió a Morales adelantar al conjunto visitante, aprovechando un desajuste defensivo en una acción bien ejecutada por banda. El tanto alteró el escenario previsto, obligando al Benidorm a reajustar su planteamiento y aumentar su presencia ofensiva en busca del empate.
La respuesta local no fue inmediata, pero sí progresiva. Con el paso de los minutos, el equipo dirigido por Javier Vidales fue encontrando continuidad en su juego y acercándose con mayor frecuencia al área rival. Esa insistencia tuvo su recompensa en la recta final del primer tiempo, cuando una acción dentro del área terminó en penalti. Héctor Juan Ibáñez asumió la responsabilidad desde los once metros y estableció el 1-1, devolviendo la igualdad antes del descanso y equilibrando el duelo tras un primer tiempo de alternancia.
La segunda mitad mantuvo esa sensación de partido abierto, sin un dominador claro pero con una tensión creciente en cada acción. El calor y la exigencia física hicieron mella en ambos equipos, que empezaron a gestionar con mayor cautela cada fase del juego. En ese contexto, el siguiente gol adquiría un valor determinante, y fue el Torrevieja quien volvió a encontrar el acierto.
En el minuto 66, un saque de esquina acabó generando una acción confusa en el área del Benidorm que terminó en gol en propia portería. La jugada, fruto de la acumulación de jugadores en el primer palo, inclinó nuevamente el marcador a favor del conjunto visitante y obligó al equipo local a asumir mayores riesgos.
A partir de ese momento, el Benidorm intensificó su apuesta ofensiva, acumulando jugadores en campo contrario y buscando el empate con más insistencia que claridad. Esa exposición dejó espacios que el Torrevieja supo interpretar con eficacia. En el tramo final, una acción al contragolpe culminada por Gálvez supuso el 1-3 definitivo, un gol que prácticamente cerró la eliminatoria.
El partido también dejó episodios de tensión propios de una cita de estas características, con protestas por decisiones arbitrales y una expulsión en los últimos instantes, reflejo del contexto emocional en el que se desarrolló la recta final. Aun así, el resultado ya no se movería y certificaría la resolución del cruce.
Con este desenlace, el Sporting Costablanca Torrevieja consigue el ascenso a Tercera RFEF tras imponerse en una eliminatoria muy competida, en la que supo maximizar sus oportunidades en momentos clave. Por su parte, el CF Benidorm pone fin a su camino en esta fase de ascenso, después de haber completado una temporada regular notable y especialmente sólida en su estadio, donde había mantenido un rendimiento muy fiable hasta este encuentro.
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La eliminatoria refuerza una idea recurrente en el fútbol de play-off: la igualdad se rompe en detalles muy concretos. El Benidorm llegó con argumentos sólidos, especialmente en su rendimiento como local y en la regularidad mantenida durante la temporada. Sin embargo, el Torrevieja mostró una mayor eficacia en los momentos decisivos del cruce, aprovechando situaciones puntuales y gestionando con precisión los escenarios abiertos del partido. El contexto competitivo de estas eliminatorias demanda no solo consistencia, sino también acierto en acciones aisladas, y ahí residió una de las claves del desenlace. El resultado no desvirtúa el recorrido de ninguno de los dos equipos, sino que subraya el carácter exigente y selectivo de este tipo de enfrentamientos.
Fotografías: FFCV




