
El Barça ya conoce a su rival para la gran final de la Supercopa Ibérica. Será el Sporting CP. Pero el equipo lisboeta tuvo que sudar mucho más de lo previsto para conseguirlo.
Durante treinta minutos, el IRUDEK Bidasoa Irun fue dueño y señor de la segunda semifinal. El conjunto dirigido por Álex Mozas ofreció una de esas actuaciones que explican por qué sigue siendo uno de los equipos más competitivos del balonmano español. Ordenado, agresivo en defensa, eficaz en ataque y respaldado por un enorme Leo Maciel bajo palos, el cuadro vasco logró poner contra las cuerdas a un Sporting plagado de talento y con varios jugadores habituales en las grandes citas europeas.
La puesta en escena bidasotarra fue sobresaliente. Desde los primeros compases consiguió romper el ritmo ofensivo de los portugueses y llevar el encuentro al terreno que más le interesaba. Mientras Kiko Costa encontraba dificultades para desplegar su habitual capacidad desequilibrante, los irundarras encontraban respuestas en el juego colectivo y en la inspiración ofensiva de Miguel Ángel Martín y Xavier González.

Las intervenciones de Maciel terminaron de cimentar un primer tiempo excelente. El guardameta argentino apareció en los momentos clave para sostener las ventajas de su equipo, que llegaron a situarse con un prometedor 8-5 en el ecuador del primer acto.
Ricardo Costa se vio obligado a detener el partido con un tiempo muerto en busca de soluciones, consciente de que su equipo estaba siendo superado en intensidad y acierto. Sin embargo, la reacción portuguesa tardó en llegar. El Sporting encontraba algo de oxígeno gracias a los lanzamientos de Salvador Salvador, pero el Bidasoa seguía dominando las operaciones y manteniendo el control del marcador.
La recompensa al trabajo de los guipuzcoanos llegó justo antes del descanso. El 15-11 reflejaba con justicia lo ocurrido sobre la pista y alimentaba la ilusión de un equipo que soñaba con colarse en la final.

Pero enfrente estaba uno de los grandes referentes del balonmano europeo.
Tras el paso por los vestuarios apareció la mejor versión del Sporting CP.
Los portugueses incrementaron su intensidad defensiva, encontraron mucha más continuidad en ataque y comenzaron a reducir diferencias casi de manera inexorable. Lo que durante la primera mitad había sido un partido controlado por el Bidasoa comenzó a transformarse en un intercambio de golpes cada vez más favorable a los lisboetas.
Ni siquiera las exclusiones casi consecutivas de Martim Costa y Francisco Costa alteraron la línea ascendente del conjunto verde. Lejos de descomponerse, el Sporting mostró el carácter competitivo que le ha convertido en uno de los clubes más respetados del continente.

La igualdad regresó al marcador con el 22-22 en el minuto 45 y el encuentro entró entonces en una fase completamente distinta.
El Bidasoa encontró en Julen Mugica un nuevo argumento para seguir resistiendo. El extremo lideró varios ataques importantes cuando el partido amenazaba con escaparse definitivamente, manteniendo a los suyos dentro de la pelea.
Sin embargo, el desenlace acabó cayendo del lado portugués.
Kiko Costa comenzó a asumir más protagonismo y demostró por qué está considerado una de las mayores estrellas emergentes del balonmano internacional. Sus goles fueron determinantes en los instantes decisivos, donde el Sporting encontró además una mayor profundidad de banquillo y una capacidad de gestión superior.

Con 27-29 en el tramo final, los portugueses supieron administrar su ventaja y evitar que el empuje final del Bidasoa alterara el desenlace. Los irundarras siguieron compitiendo hasta el último segundo, pero el Sporting ya había conseguido dar la vuelta a una semifinal que parecía muy complicada al descanso.
El definitivo 29-31 certificó la clasificación del conjunto lisboeta para una final que promete espectáculo.
Mañana, Sporting CP y Barça volverán a cruzar sus caminos con un título en juego y con el recuerdo aún reciente de los grandes enfrentamientos que ambos equipos han protagonizado en los últimos años.
Globalon Insight

El resultado deja una lectura muy positiva para el balonmano español. Aunque el Bidasoa no logró alcanzar la final, demostró que sigue siendo capaz de competir de tú a tú frente a una plantilla diseñada para pelear por la Liga de Campeones. Durante muchos minutos fue mejor que su rival y obligó al Sporting a ofrecer una versión de máximo nivel para evitar la sorpresa.
La derrota duele porque la final estuvo al alcance, pero también confirma que el proyecto de Álex Mozas mantiene intacta su identidad competitiva. Si continúa mostrando este nivel, el conjunto irundarra volverá a ser uno de los equipos más incómodos y peligrosos de la temporada.
FICHA TÉCNICA
IRUDEK BIDASOA IRUN 29-31 SPORTING CP
IRUDEK Bidasoa Irun (15+14)
Jakub Skrzyniarz y Leonel Maciel en portería; Iñaki Cavero (1), Xavier Tua (3), Marko Jevtic, Francisco Javier Gastaminza, Xavier González (6), Eneko Furundarena, Esteban Joaquín Salinas, Julen Mugica (5), Miguel Ángel Martín (5), Mario Nevado (3), Gorka Nieto (1), Jakub Sladkowski (1), Niko Mindegia (2) y Joao Martim Rodrigues Magalhaes (2).
Entrenador: Álex Mozas.
Sporting CP (11+20)
Andre Kristensen y Mohamed Aly en portería; Edy Silva, Emil Berlin, Carlos Álvarez (3), Francisco Costa (13), Natan Antonio Suárez, Jan Gurri (1), Salvador Salvador (6), Orri Thorkelsson (2), Mamadou Gassama, Diogo Branquinho (1), Filipe Monteiro, Christian Moga, Martim Costa (5) y Víctor Romero.
Entrenador: Ricardo Costa.
Árbitros: Ernesto Ruiz y Andrés Rosendo (Andalucía y Galicia). Excluyeron a Xavier Tua (min. 5), Marko Jevtic (min. 44), Eneko Furundarena (min. 18), Julen Mugica (min. 10), Mario Nevado (min. 54), y Jakub Sladkowski (min. 25 y 33) por parte del IRUDEK Bidasoa Irun; y a Francisco Costa (min. 36), Jan Gurri (min. 23), Mamadou Gassama (min. 12), Christian Moga (min. 29) y Martim Costa (min. 36) por parte de Sporting CP. Amonestaron a Ricardo Costa (min. 28) por parte del Sporting CP.
Parciales: 4-2 | 4-4 | 8-5 | 10-6 | 12-9 | 15-11 | 17-16 | 19-19 | 21-22 | 24-25 | 27-29 | 29-31.




