
Hubo tardes en Taranto en las que las medallas llegaron a cuentagotas. Y después estuvo la del lunes. En apenas una hora, el atletismo español convirtió el estadio italiano en un escaparate del talento nacional con cuatro medallas de plata que reforzaron el extraordinario papel de la delegación española en los Juegos Mediterráneos 2026. España alcanza las 67 medallas en Taranto con halterofilia y atletismo como caladero
Los nombres propios fueron Lorea Ibarzabal, David Barroso, Diego Casas y Carmen Rosales, protagonistas de una sucesión de éxitos que permitió a España sumar cuatro platas casi consecutivas y continuar escalando posiciones en el medallero. Lorea Ibarzabal y Carmen Rosales, plata en Taranto 2026
El primero en abrir la cosecha fue Diego Casas. El lanzador español de disco reservó lo mejor para el final y encontró en su sexto y último intento un lanzamiento de 65,62 metros que le permitió asegurarse el subcampeonato mediterráneo. Solo pudo superarle el esloveno Kristjan Ceh, que se llevó el oro con 68,70 metros. La reacción del español en el último lanzamiento fue uno de los momentos más celebrados de la jornada para el equipo nacional.
Apenas unos minutos después llegó el turno de Carmen Rosales. La saltadora española protagonizó un concurso de enorme regularidad y alcanzó los 6,50 metros en su cuarto intento. Fue una marca que le otorgó la medalla de plata y la confirmó como una de las grandes revelaciones del atletismo español en esta temporada. El oro se escapó por solo nueve centímetros, los que separaron su registro de los 6,59 metros logrados por la chipriota Filippa Fotopoulou.
La fiesta continuó sobre la pista con los 800 metros femeninos. Lorea Ibarzabal volvió a demostrar por qué es una de las mediofondistas más fiables del panorama nacional. La española cruzó la meta en 2:00.07 para colgarse la plata tras una carrera táctica y muy exigente que terminó dominada por la croata Nina Vukovic. El margen fue mínimo y la medalla tuvo que defenderse hasta los últimos metros frente al empuje de la marroquí Souad Elhaddad.
Y cuando aún se celebraba ese podio llegó el cuarto golpe español. David Barroso completó una magnífica actuación en los 800 metros masculinos para conquistar otra plata con un tiempo de 1:46.35. El español solo cedió ante el argelino Djamel Sedjati, uno de los grandes especialistas internacionales de la distancia, y superó al croata Marino Bloudek, que tuvo que conformarse con el bronce.
La extraordinaria producción del atletismo se convirtió en uno de los motores del medallero español durante la jornada. Gracias a estas cuatro platas, unidas a los éxitos llegados desde otros deportes, España alcanzó las 67 medallas en Taranto, superando incluso la cifra total lograda en la edición de Orán 2022 cuando todavía restaban varias jornadas de competición por disputarse.
Más allá del metal conseguido, la sensación que deja la actuación española es la de una selección atlética sólida, competitiva y capaz de pelear por los puestos de honor en distintas disciplinas. Del disco a la longitud y del mediofondo femenino al masculino, España encontró caminos muy diferentes para llegar al mismo destino: el podio mediterráneo.
Globalon Insight
No hubo oro en la pista de Taranto, pero sí una demostración de profundidad competitiva que vale casi tanto como una victoria. Conseguir cuatro medallas de plata en apenas una hora exige mucho más que talento individual: habla de una generación capaz de competir simultáneamente en pruebas técnicas, concursos y carreras de mediofondo. Mientras los focos suelen quedarse con los campeones, el atletismo español salió reforzado porque mostró amplitud, regularidad y capacidad para estar en la lucha por las medallas en escenarios muy distintos. Taranto deja cuatro platas, pero sobre todo deja la sensación de que el atletismo español sigue creciendo.




