El Valencia encontró oxígeno en Mestalla cuando más lo necesitaba. Un triunfo por 2‑1 ante el Girona, en un duelo directo por la permanencia, permite al conjunto blanquinegro tomar impulso en una clasificación comprimida y deja al equipo catalán mirando cada vez más de cerca a la zona roja en el tramo decisivo del campeonato.
El contexto marcó el partido desde antes del pitido inicial. Ambos equipos llegaban inmersos en una lucha en la que los márgenes son mínimos y cada punto pesa como oro. Con cinco jornadas por delante, ganar significaba respirar; perder, complicarse la vida. Y en ese escenario, el Valencia eligió competir desde la intensidad.

Durante el primer tiempo, el partido fue áspero, entrecortado y con más músculo que fútbol. El planteamiento de Carlos Corberán, con líneas adelantadas y presión alta, logró incomodar al Girona y romper el ritmo que suele imponer con balón. El juego se espeso durante muchos minutos, sin continuidad ni claridad en el último tercio, y con cada acción muy disputada.
El Valencia tuvo las mejores oportunidades antes del descanso. Un disparo de Lucas Beltrán que se estrelló en el poste y varias acciones de Sadiq, sin fortuna en la definición, mantuvieron el empate inicial pese a que el dominio territorial empezaba a inclinarse hacia el lado local. El Girona, superado en intensidad, apenas encontró espacios para inquietar a Dimitrievski, bien protegido por una defensa firme y concentrada.
El partido cambió de verdad tras el descanso. Cuando el Girona trataba de dar un paso al frente, el Valencia golpeó primero. Una recuperación en la medular activó con rapidez el ataque y permitió a Ramazani explotar su velocidad, recortar en el área y batir al portero con un disparo cruzado. Mestalla estalló y el Valencia encontró por fin la recompensa a su insistencia.

El segundo golpe llegó poco después, esta vez desde el liderazgo. Gayà colgó un balón medido al área y Sadiq se impuso por alto para firmar el 2‑0, un tanto que parecía encarrilar el choque en apenas diez minutos de reanudación.
Pero el Girona reaccionó de inmediato. Míchel movió el banquillo y el efecto fue casi instantáneo. En su primera intervención, Joel Roca recortó distancias y devolvió la incertidumbre al encuentro. A partir de ahí, el partido se abrió por completo, con el Girona creciendo con balón y el Valencia buscando sentenciar al contragolpe.
La recta final fue una prueba de resistencia para los locales. El Girona encerró al Valencia, acumuló llegadas y rozó el empate en varias acciones, la más clara ya en el tiempo añadido, cuando Stuani se topó con un Dimitrievski decisivo que sostuvo al equipo con una parada salvadora. El pitido final liberó a Mestalla tras unos minutos finales de auténtica agonía.
El triunfo permite al Valencia tomar distancia y cargar de confianza el tramo final de la temporada, mientras que el Girona se marcha de vacío tras rozar el empate y ve cómo la lucha por la permanencia se estrecha todavía más.
Globalon Insight | Ganar cuando más pesa
Estas victorias no se construyen desde el brillo, sino desde la convicción. El Valencia entendió el partido que debía jugar, golpeó cuando pudo y resistió cuando tocó sufrir. En una liga donde nueve equipos miran de reojo al descenso, sumar en casa ante un rival directo puede marcar el punto de inflexión de toda una temporada.
Ficha Técnica:
2 – Valencia: Dimitrievski, Saravia (Unai Núñez, m.71), Tárrega, Pepelu, Gayà; Guido, Javi Guerra (Ugrinic, m.63), Rioja, Ramazani (Almeida, m.84), Beltrán (Diego López, m.64) y Sadiq (Hugo Duro, m.71).
1 – Girona: Gazzaniga; Arnau, Vitor Reis, Blind (Rincón, m.69), Àlex Moreno (Francés, m.60); Witsel, Lemar (Joel Roca, m.60); Tsygankov, Iván Martín, Ounahi (Stuani, m.69); y Echeverri (Bryan Gil, m.60).
Goles: 1-0, m.50: Ramazzani. 2-0, m.59: Sadiq. 2-1, m.63: Joel Roca.
Árbitro: Alejandro Muñiz Ruiz (C. Gallego). Amonestó por el Valencia a Saravia y Guido y por el Girona a Álex Moreno.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada de LaLiga disputado en el Camp de Mestalla ante 44,394 espectadores.




