
El Club de Tenis Camp Bixquert vivió una semana diferente, marcada por tradición, memoria y un presente deportivo de enorme calidad. No era un campeonato cualquiera: la Comunitat Valenciana celebraba cincuenta años de su torneo absoluto y, para la ocasión, la Federación quiso que la edición estuviese a la altura de la cifra. Más premios, más visibilidad y un entorno que convirtió el evento en un homenaje elegante a medio siglo de tenis autonómico.
Las finales, disputadas el 30 de enero, fueron el broche de oro a siete días de competición que combinaron talento emergente, consolidación de figuras y una sensación constante de que el nivel del tenis valenciano vive uno de sus momentos más sólidos. En la final masculina, Carles Hernández hizo valer su ritmo firme y su capacidad para mandar desde el fondo, imponiéndose con autoridad a Esteban Talavera en un duelo que se rompió pronto y que quedó definido tras el 6‑1 y el posterior abandono por lesión de su rival con 2‑0 en el segundo set. Fue un triunfo sobrio, construido desde la consistencia y que premió una semana impecable del campeón.
En el cuadro femenino, la historia fue diferente, pero con el mismo desenlace: título para una jugadora que llevaba días apuntando alto. Charo Esquiva dominó de inicio a fin a Adriana Monlleó en un primer set impecable, y resolvió después una segunda manga más ajustada. Su 6‑0 y 7‑5 confirmó lo que ya se intuía desde cuartos: Esquiva llegaba lanzada y no estaba dispuesta a dejar escapar un título de tanto peso simbólico.
El dobles femenino ofreció la emoción esperada en estos torneos con parejas muy equilibradas. Ginebra Zoe Domínguez y Yaiza Bordería firmaron una remontada de carácter para derrotar a Demaya Dobrilova y Carme Ballester, que habían arrancado con fuerza pero no pudieron frenar la evolución del partido. El 2‑6, 6‑2 y un apretadísimo 11‑9 en el supertiebreak dibujaron una final intensa, cambiante y decidida en el mínimo detalle.
En dobles masculino, la pareja formada por Alejandro Hernández y Esteban Talavera se quedó con el título en un choque competitivo ante Ángel Mínguez y Alejandro Herrero. El 6‑4 y 7‑5 reflejó un encuentro en el que los campeones controlaron los momentos calientes y fueron más precisos en los juegos de cierre.
El acto de entrega de premios reunió a representantes institucionales, técnicos federativos y responsables del club anfitrión, que recibió el reconocimiento por una organización cuidada y acorde al aniversario. El presidente de la Federación de Tenis de la Comunitat Valenciana, Francisco Vicent, valoró el torneo como una celebración de la historia de esta competición, mientras que la presencia de los jueces de silla y del equipo arbitral sirvió para subrayar la profesionalidad y el rigor que marcaron toda la semana.
El ambiente fue el de los grandes días del tenis autonómico: público cercano, jugadores implicados, clubes representados y una federación que quiso que este 50º aniversario fuese mucho más que un número. Lo consiguió con una edición especial que combinó nostalgia y presente, pasado y futuro, tradición y renovación. Un campeonato que recordó por qué este torneo forma parte de la identidad deportiva del territorio.
Globalon Insight
El 50º Campeonato Absoluto de la Comunitat Valenciana deja una sensación clara: el tenis valenciano atraviesa una etapa de madurez. Carles Hernández y Charo Esquiva representan dos maneras de competir, pero también dos modelos de crecimiento sostenido. En dobles, los triunfos de Domínguez‑Bordería y Hernández‑Talavera confirman que el trabajo de base y la cultura competitiva siguen dando frutos. Camp Bixquert fue el escenario ideal para una edición que no solo celebró un aniversario, sino que proyectó el futuro de un torneo que ya forma parte de la memoria deportiva de varias generaciones. El listón queda alto para la próxima edición, pero el tenis valenciano ha demostrado que sabe responder cuando la historia lo llama.




