
Nos prometían una cuarta etapa tranquila de 138 kilómetros entre Catanzaro y Cosenza, una jornada de transición, según los directores. ¡Menuda broma! En el ciclismo moderno no hay días de descanso, y las carreteras de Calabria lo demostraron con una tarde de ciclismo espectacular.
Seis ciclistas escaparon del pelotón desde el principio, con Warren Barguil y Mattia Bais gastando mucha energía. Pero el nombre que todos comentaban era Darren Rafferty. El irlandés rodaba a solo diez segundos del liderato y obligó al Astana a trabajar duro para proteger el sueño de Guillermo Thomas Silva. Con viento de costado junto al mar Tirreno, los nervios estaban a flor de piel y se intuía un cambio en la carrera.
Entonces llegó Cozzo Tunno, catorce kilómetros de sufrimiento que acabaron con muchos. El Movistar Team, con Lorenzo Milesi, Iván García Cortina y un Nelson Oliveira impresionante, impuso un ritmo brutal y destrozó la escapada, dejando atrás a velocistas como Paul Magnier, Jonathan Milan y Dylan Groenewegen. Arnaud De Lie también se quedó atrás.
La montaña no perdona. Egan Bernal sufrió mucho, perdiendo
tiempo en la cima, pero Ben Turner le ayudó en el descenso. Derek Gee también tuvo problemas por una avería. El drama llegó con la maglia rosa, Thomas Silva, que se desvaneció a diez kilómetros de la cima tras darlo todo. El liderato se esfumaba.
El descenso a Cosenza fue un ejercicio de equilibrio en calles estrechas con chicanes, donde el miedo era palpable. Jan Christen ganó segundos para el UAE en el esprint bonificado del kilómetro Red Bull y, con valentía, atacó en solitario a falta de mil quinientos metros. Obligó al Lidl-Trek a perseguirle con todas sus fuerzas para neutralizar su ataque.
Con el grupo reducido, la recta de meta era una subida de 450 metros al 3,7%. Movistar lanzó a Orluis Aular, que arrancó con fuerza pero no pudo aguantar el ritmo en la subida. Entonces apareció Jhonatan Narváez, quien con una gran estrategia, remontó y ganó la etapa.
Una gran victoria para el UAE, que venía de una etapa difícil en Bulgaria con las caídas de Yates, Vine y Soler. Ganar hoy con solo cinco ciclistas es una hazaña. Justo detrás, Giulio Ciccone consiguió la segunda plaza y se vistió la maglia rosa por primera vez. ¡Italia celebra a su nuevo héroe! El Giro ha vuelto a casa.
Ha sido un placer contarles esta historia. Si les ha gustado, les espero cada día en la página y en mis crónicas. La carretera no descansa, y nosotros tampoco.




