
La Liga Guerreras Iberdrola entra en su fase más determinante con la disputa de los partidos de vuelta de semifinales, un fin de semana que definirá a los dos equipos que pelearán por el título. En el foco principal aparece el Rocasa Gran Canaria, que afronta el duelo definitivo en casa con la oportunidad de regresar a una final liguera siete años después.
El conjunto dirigido por Dejan Ojeda llega al partido de vuelta con una ventaja significativa tras imponerse en Málaga por 23-27. Un resultado que otorga al equipo canario margen de maniobra, pero que no elimina la exigencia de un encuentro donde está en juego el acceso a la final. El precedente inmediato refleja un partido bien gestionado fuera de casa, con un inicio intenso que permitió abrir diferencias y una segunda mitad en la que supieron controlar el ritmo y sostener la ventaja.
El escenario cambia ahora con el traslado de la eliminatoria al Pabellón Insular Antonio Moreno, donde Rocasa contará con el respaldo de su afición en un partido que se disputará el domingo y que supondrá una prueba de madurez competitiva. El equipo necesita confirmar su consistencia en un contexto donde todo está en juego, pero con la ventaja de haber mostrado solidez en el primer asalto.
Para Costa del Sol Málaga, el reto es mayúsculo. El conjunto andaluz necesita remontar cuatro goles para alcanzar la final, una situación compleja pero no imposible en este tipo de eliminatorias. El equipo de Suso Gallardo ya ha demostrado capacidad de reacción en otras competiciones, y buscará repetir ese patrón en un escenario adverso. Su planteamiento pasa por reducir errores, elevar el ritmo ofensivo y aprovechar cualquier fase favorable del partido para recortar la diferencia.
La eliminatoria entre ambos equipos llega marcada también por antecedentes recientes. En la fase regular, Málaga consiguió imponerse en la pista de Rocasa por el mismo margen de cuatro goles, lo que añade un componente psicológico al partido y refuerza la idea de que la eliminatoria sigue abierta.
En la otra semifinal, el Super Amara Bera Bera afronta el partido de vuelta con una situación favorable tras vencer en Porriño por 28-32. El conjunto donostiarra, vigente campeón, buscará completar el trabajo en casa y asegurar su presencia en una nueva final. Por su parte, Conservas Orbe Zendal Porriño intentará dar la sorpresa, con la necesidad de remontar un marcador exigente en un contexto de alta dificultad.

La quinta jornada del play-down de la Liga Guerreras Iberdrola podría certificar el descenso a División de Honor Oro Femenina de Caja Rural Aula Valladolid. Si las vallisoletanas no lograsen vencer en casa de Club Balonmano Morvedre, el sábado a las 19:00h., y Zonzamas Plus Car Lanzarote se llevase la victoria de casa del Elda Prestigio, a la misma hora, el equipo de Javier Rujas dirá adiós a la categoría reina.
El partido es toda una final para Aula Valladolid. Las vallisoletanas no han sumado ningún punto desde que arrancase el play-down, y tendrán que evitar el descenso en casa de un Morvedre que encadena tres victorias consecutivas y ya ha cerrado de forma matemática su permanencia en la Liga Guerreras Iberdrola la próxima temporada.
A la par de este encuentro, las miradas de Caja Rural Aula Valladolid se posarán en el Ciudad de Elda-Florentino Ibáñez, donde Zonzamas tiene en su mano asestar un golpe directo a sus opciones de permanencia en Liga Guerreras Iberdrola. Las lanzaroteñas necesitan sumar la victoria, y la buscarán ante un equipo eldense que ya ha certificado también su permanencia la próxima temporada.
En paralelo, la Real Federación Española de Balonmano ya ha definido el calendario de la gran final. El título se decidirá en un formato de eliminatoria al mejor de tres partidos, con el primer encuentro previsto para el 27 de mayo, el segundo el 31 de mayo, y un eventual tercer partido el 3 de junio. Un calendario concentrado que exigirá máxima preparación y capacidad de recuperación a los finalistas.
El fin de semana, por tanto, no solo determinará quiénes lucharán por el título, sino que también configurará el desenlace en la parte baja de la clasificación. En ambos frentes, la gestión de la presión y el rendimiento en momentos clave serán determinantes.
Globalon Insight
Las semifinales llegan a ese punto en el que la ventaja ya no garantiza nada, pero sí condiciona todo. Rocasa tiene el marcador y el factor cancha, pero la experiencia demuestra que en este tipo de cruces la eliminatoria se decide en los primeros minutos del partido de vuelta. Si el equipo canario consigue sostener el ritmo, estará en la final. Si Málaga logra abrir el partido y reducir diferencias pronto, la presión puede cambiar de lado. Lo mismo ocurre con Bera Bera: tiene control, pero debe evitar que el rival entre en dinámica. En estos contextos, la clave no es solo jugar bien, sino saber cerrar. Y ese detalle marca la diferencia entre quedarse a las puertas o competir por el título.




