El Villarreal sufrió una de esas noches europeas que dejan poco espacio para buscar explicaciones en los pequeños detalles. El PSG pasó por La Cerámica con una demostración ofensiva de enorme nivel y se impuso por 0-6 en la cuarta jornada de la Liga de Campeones después de resolver prácticamente el encuentro durante un devastador inicio.
Lo más duro para el conjunto castellonense fue que el partido no empezó mal. Los de Íñigo Pérez saltaron al césped sin complejos, intentando jugar con profundidad y llevando durante los primeros minutos la iniciativa ante el vigente campeón europeo.
Todo cambió con el primer golpe.
Joao Neves abrió el marcador en el minuto 9 y, desde ese instante, el Villarreal desapareció bajo una avalancha que resultó imposible de contener. Doué marcó el segundo en el 12, Mayulu añadió el tercero apenas un minuto más tarde y Fabián Ruiz firmó el cuarto en el 17.
Cuatro goles en ocho minutos.
Con apenas diecisiete disputados, La Cerámica contemplaba un 0-4.
Del buen comienzo al golpe más duro
El Villarreal había comenzado tratando de incomodar a un PSG que presentaba ausencias importantes, pero la primera ocasión en la que el conjunto parisino pudo desplegarse terminó cambiándolo todo.

Neves aprovechó un balón suelto dentro del área para conseguir el 0-1.
El segundo resultó todavía más doloroso. La presión visitante provocó un error de Gulácsi y Doué castigó la acción para ampliar la ventaja.
El Villarreal no había conseguido todavía asimilar ese golpe cuando Mayulu apareció para establecer el tercero.
Y prácticamente a continuación llegó Fabián Ruiz.
El internacional español encontró espacio dentro del área y consiguió el 0-4.
El partido había quedado completamente desfigurado.
Vitinha, Neves y Fabián controlan el escenario
Una vez construida la enorme diferencia, el PSG redujo ligeramente el ritmo y comenzó a administrar el balón.
El centro del campo formado por Vitinha, Joao Neves y Fabián Ruiz pasó a controlar tiempos y espacios ante un Villarreal que necesitaba, antes que nada, detener la sangría.
Doué y Hakimi tuvieron oportunidades para ampliar todavía más el resultado.
La respuesta ofensiva local quedó reducida a acciones aisladas. Buchanan remató de cabeza sin encontrar portería y Ayoze dispuso de una oportunidad nacida de un error visitante, pero Safonov resolvió sin demasiados problemas.
El descanso llegó con 0-4 y una sensación difícil de esconder: el PSG había necesitado menos de veinte minutos para dejar el partido decidido.
Fabián vuelve a golpear tras el descanso
El Villarreal intentó recuperar algo de orgullo después del paso por vestuarios y durante unos minutos volvió a mostrar una propuesta más decidida.

Pero el PSG tardó muy poco en recordar por qué había construido esa diferencia.
En el minuto 50, Joao Neves interpretó rápidamente una falta y sorprendió a la defensa local. Fabián Ruiz apareció llegando desde atrás y resolvió ante Gulácsi.
0-5.
Segundo gol del español.
Y cualquier posibilidad de convertir la segunda mitad en una reacción deportiva quedaba definitivamente eliminada.
La grada muestra su descontento
A partir de ese momento, parte del protagonismo se trasladó desde el terreno de juego hacia las gradas.
La afición local mostró su descontento con el rendimiento del equipo y recibió con silbidos algunas de las sustituciones.
El contraste llegó con la entrada de Ferran Torres en el conjunto visitante. El futbolista español recibió aplausos mientras el Villarreal intentaba simplemente encontrar alguna acción que permitiera reducir la diferencia.
Moleiro y Mikautadze proporcionaron algo más de actividad ofensiva al conjunto castellonense. Especialmente Mikautadze buscó el gol mediante acciones individuales y lanzamientos desde posiciones lejanas.
No llegó.
Boly convierte la goleada en un set
El PSG ya no necesitaba absolutamente nada, pero continuó preparado para castigar cualquier error.
Una nueva pérdida del Villarreal terminó en los pies de Boly.
El futbolista visitante conectó un potente disparo y completó el 0-6 en el minuto 78.
La goleada adoptaba dimensiones especialmente dolorosas para La Cerámica.
Los últimos minutos solo sirvieron para que el tiempo terminara de consumir una noche que el Villarreal querrá olvidar cuanto antes.
Globalon Insight
Hay derrotas que se explican por una jugada. Otras por un error. Esta no.
El Villarreal perdió el partido entre los minutos 9 y 17.
Joao Neves, Doué, Mayulu y Fabián Ruiz marcaron cuatro goles en ocho minutos.
Contra un equipo de la dimensión del PSG, cometer errores defensivos resulta peligroso. Encadenarlos casi sin tiempo para recomponerse convierte el partido en algo prácticamente irrecuperable.
Fabián Ruiz merece además una mención especial. Sus dos goles premiaron una actuación en la que el centro del campo parisino terminó controlando completamente el ritmo.
Para el Villarreal, el resultado exige una reacción más mental que táctica. Un 0-6 en casa pesa, pero la temporada no concede demasiado tiempo para lamentarse.
La Cerámica vivió una de sus noches europeas más duras.
El desafío ahora consiste en conseguir que siga siendo únicamente eso: una noche.
Ficha técnica
Competición: Liga de Campeones – Jornada 4
Resultado: Villarreal CF 0-6 París Saint-Germain
Descanso: 0-4
Estadio: La Cerámica (Vila-real)
Espectadores: 20.036
Goles:
0-1 Joao Neves (9′)
0-2 Doué (12′)
0-3 Mayulu (13′)
0-4 Fabián Ruiz (17′)
0-5 Fabián Ruiz (50′)
0-6 Boly (78′)
Villarreal CF: Gulácsi; Freeman (Pau Navarro, 78′), Mouriño, Renato Veiga, Romero (Oluwaseyi, 62′); Comesaña (Moleiro, 62′), Maciá, Gueye; Buchanan, Pépé (Cardona, 46′) y Ayoze (Mikautadze, 62′).
Entrenador: Íñigo Pérez.
París Saint-Germain: Safonov; Hakimi (Boly, 74′), Zabarny, Pacho, Lucas Hernández; Vitinha (Beraldo, 74′), Joao Neves, Fabián Ruiz; Akliouche (Ferran Torres, 59′), Mayulu (Godts, 59′) y Doué (Ndjantou, 74′).
Árbitro: Felix Zwayer.
Amonestaciones: Comesaña, Mouriño, Cardona y Moleiro, por el Villarreal; Ndjantou, por el PSG.
Incidencias: Antes del comienzo se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Jesús de Miguel Alameda y de las víctimas del accidente ferroviario de Urda. El himno de la Liga de Campeones no sonó por megafonía antes del encuentro como muestra de respeto.




