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::Rugby – El rugby veterano convierte Dénia en territorio de memoria, amistad y tercer tiempo

El Torneo Glyn McCarthy reunió a los Denia Barbarians Classics con veteranos de Elche RU y Alicante Rugby en una jornada que terminó 5-5 y volvió a demostrar que la pasión por el oval no entiende de edades

El rugby volvió a enseñar en Dénia una de sus caras más especiales. El campo Tío Luis acogió una nueva edición del Torneo Glyn McCarthy, una cita en la que veteranos de diferentes clubes recuperaron botas, camisetas y viejas rivalidades deportivas para compartir algo que permanece intacto con el paso de los años: las ganas de jugar.

Los Denia Barbarians Classics ejercieron como anfitriones frente a un combinado de veteranos de Elche RU y Alicante Rugby. Sobre el césped hubo intensidad, placajes, carreras y competición. Fuera de él, respeto, reencuentros y esa convivencia que convierte al rugby veterano en mucho más que un partido.

El resultado terminó siendo casi perfecto para describir el equilibrio de la jornada: 5-5.

Nadie consiguió romper la igualdad y ninguno tuvo que marcharse sintiéndose vencedor o vencido. El verdadero premio estaba reservado para después.

Un minuto para recordar antes de empezar a jugar

La jornada comenzó desde el respeto y el recuerdo.

Antes del encuentro, participantes y asistentes guardaron un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Urda, en Toledo.

El homenaje se extendió también a un integrante del rugby veterano de Elche fallecido durante los días anteriores. Un momento especialmente sentido antes de que el balón comenzara a rodar.

Después llegó el rugby.

Y con él, la mejor manera que tenían quienes estaban presentes de homenajear a quienes faltaban: seguir jugando.

Cinco puntos para cada lado y sesenta minutos para disfrutar

Los Denia Barbarians Classics y el combinado formado por veteranos de Elche RU y Alicante Rugby ofrecieron un choque marcado por la igualdad.

El paso de los años puede modificar la velocidad de las carreras o exigir algo más de tiempo para recuperarse después de un contacto, pero hay cuestiones que permanecen reconocibles.

La voluntad de competir fue una de ellas.

Ninguno de los dos conjuntos consiguió imponer una superioridad suficiente para romper el partido. Cada acción encontró respuesta y el encuentro avanzó hasta desembocar en el definitivo 5-5.

Un empate acorde con una jornada en la que el resultado tenía importancia mientras el balón estaba en juego, pero dejaba de tenerla prácticamente en el mismo instante en el que terminaba el encuentro.

Porque ahí comenzaba otra parte fundamental del programa.

Del rival al compañero alrededor de una mesa

La rivalidad terminó exactamente donde debía: sobre el césped.

Después del encuentro, los participantes y acompañantes se trasladaron a la sede de los Barbarians para cumplir con una de las costumbres más arraigadas del rugby: el tercer tiempo.

Las conversaciones sustituyeron a los placajes y la convivencia tomó el relevo de la competición.

Jugadores que minutos antes trataban de avanzar frente al rival pudieron compartir mesa, recuerdos y anécdotas. Una tradición que resume buena parte de la cultura de este deporte y que adquiere todavía mayor significado cuando quienes participan llevan muchos años vinculados al balón oval.

La jornada permitió reencontrarse, volver a competir y comprobar que las relaciones construidas alrededor de un equipo pueden mantenerse mucho después de abandonar la competición regular.

Un torneo con memoria propia

El nombre de Glyn McCarthy vuelve a presidir una cita que ya forma parte de la actividad del rugby veterano en Dénia.

El torneo permite reunir a jugadores que continúan manteniendo un vínculo activo con este deporte y ofrece al mismo tiempo una imagen diferente a la que habitualmente proporciona una competición oficial.

Aquí la victoria importa.

Pero no lo suficiente como para estar por encima del encuentro.

Quizá por eso el empate terminó encajando tan bien con el espíritu de la jornada. Diez puntos repartidos equitativamente y posteriormente todos juntos durante el tercer tiempo.

Los Denia Barbarians Classics quisieron además agradecer expresamente el desplazamiento de los compañeros de Elche RU y Alicante Rugby y su contribución para mantener vivo este tipo de encuentros.

Ahora le toca competir al sénior

La actividad del Denia Barbarians no termina con los veteranos.

El próximo sábado cambiará completamente el escenario con el regreso de la competición liguera. El equipo sénior viajará hasta Elche para disputar su siguiente compromiso a partir de las 17:00 horas.

Será otra versión del rugby.

Habrá puntos en juego, clasificación y necesidades deportivas diferentes a las vividas durante el Torneo Glyn McCarthy.

Pero el denominador común seguirá siendo el mismo balón oval.

El desplazamiento llega además después de que el sénior demostrara recientemente una notable capacidad competitiva en Valencia. El equipo se quedó sin premio, pero fue capaz de acercarse hasta cinco puntos después de afrontar el encuentro condicionado por numerosas bajas.

Elche representa ahora una nueva oportunidad para trasladar ese carácter competitivo a un resultado positivo.

Globalon Insight

Hay una imagen hermosa detrás del 5-5 de Dénia.

Jugadores que llevan años ligados al rugby vuelven a ponerse frente a frente, compiten como saben hacerlo y, cuando termina el partido, cambian al adversario por el compañero de mesa.

Eso explica mejor este deporte que muchos resultados.

Porque el rugby veterano conserva algo que a veces se pierde cuando únicamente miramos las clasificaciones: la certeza de que competir no obliga a convertir al rival en enemigo.

El Torneo Glyn McCarthy dejó igualdad sobre el césped, memoria antes del inicio y amistad después del pitido final.

Y también dejó un mensaje para quienes creen que determinadas etapas deportivas tienen fecha de caducidad.

Las carreras pueden ser diferentes. Las recuperaciones, más largas. Los años, inevitables.

Las ganas de jugar siguen ahí.

El sábado será el turno del sénior en Elche. Esta vez habrá puntos de liga en juego y el resultado volverá a importar mucho.

Pero durante unas horas en Dénia ganó algo bastante más difícil de reflejar en un marcador.

Ganó el rugby.

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