Hay derrotas que dejan más preocupación que esperanza. Y hay otras que, pese al resultado, ofrecen señales positivas de cara al futuro. La del CD Eldense en Butarque pertenece claramente al segundo grupo.

El conjunto de Claudio Barragán cayó por 1-0 ante el Leganés por culpa de un tanto de Miguel Atienza en el minuto 90, cuando el empate parecía ya el desenlace más justo para un encuentro muy equilibrado.
El castigo fue especialmente duro porque el Deportivo había firmado probablemente su actuación más sólida de este inicio liguero. Más ordenado atrás, más competitivo en los duelos, más reconocible con balón y capaz de generar las ocasiones más claras del partido durante muchos tramos del encuentro.
Claudio introdujo ajustes tácticos importantes respecto a las citas anteriores. El equipo se protegió mejor defensivamente con una estructura que permitía alternar una línea de cinco sin balón y una disposición más ofensiva cuando tocaba atacar. El resultado fue evidente desde los primeros minutos: el Leganés apenas encontró espacios para correr y Ramón Vila vivió una tarde mucho más tranquila que en compromisos anteriores.
El cuadro madrileño monopolizó algunos tramos de posesión, pero la sensación de peligro fue muy diferente. Mientras los locales acumulaban circulación, era el Eldense quien encontraba las llegadas más incisivas. Fidel volvió a erigirse como la referencia ofensiva azulgrana y estuvo cerca de adelantar a los alicantinos con varias acciones marca de la casa, entrando desde la derecha hacia dentro para buscar el disparo con efecto. Una de ellas se marchó rozando la escuadra y otra obligó a Luca Zidane a intervenir con acierto.
Los números también reflejan esa sensación. El Eldense lanzó ocho saques de esquina, mientras que el Leganés no dispuso de ninguno durante todo el partido. Sin embargo, aquí aparece una de las asignaturas pendientes del equipo. Generar ocho acciones a balón parado y no traducir ninguna en auténtico peligro es un dato que debe invitar a la reflexión. Este tipo de situaciones suelen decidir muchos encuentros igualados en Segunda División, y el Deportivo necesita sacar más rendimiento de ellas.
También es verdad que las ocasiones claras existieron. Fidel, David Ruiz y Javi Martínez dispusieron de opciones para desequilibrar el marcador. Especialmente significativa fue la doble llegada en la segunda mitad que terminó con remates de Javi Martínez y David Ruiz, acciones que estuvieron muy cerca de romper el equilibrio.

La sensación general era que el Eldense estaba más cerca del gol que el propio Leganés.
Pero el fútbol castiga los mínimos detalles.
Y el detalle llegó en el minuto 89.
Una acción aislada, una prolongación de Suleiman El Haddadi y la aparición de Miguel Atienza en boca de gol bastaron para decidir el choque. El centrocampista pepinero empujó el balón a la red y dio tres puntos de oro a los madrileños.
Resulta inevitable señalar que la jugada nace de un desajuste defensivo que no puede producirse en un encuentro tan cerrado. Durante 89 minutos el Eldense había sostenido perfectamente el plan de partido. Sin embargo, basta una desconexión para que un rival de la categoría te castigue.
Ahí aparece quizá la principal diferencia entre un equipo que aspira a consolidarse en la zona alta y otro que todavía está construyéndose. El Leganés no fue superior, pero supo aprovechar el momento exacto en que el Eldense bajó mínimamente la guardia.

También condicionaron las circunstancias. Las bajas y la escasez de efectivos limitaron las opciones de Claudio Barragán en el tramo final. La entrada de futbolistas todavía cortos de ritmo competitivo evidenció una plantilla condicionada por las lesiones y por una planificación todavía pendiente de algunos movimientos de mercado.
Pese a todo, hay motivos para el optimismo.
El Eldense ofreció una imagen mucho más cercana a lo que quiere ser. Compitió bien, estuvo ordenado, supo cerrar espacios ante jugadores de calidad como Gharbi o Soko y generó suficientes oportunidades para haber puntuado en uno de los campos más exigentes de la categoría.
La derrota duele porque llega en el último suspiro. Pero también deja dos conclusiones muy claras.
La primera es que el equipo ha dado un paso adelante respecto a las jornadas anteriores.
La segunda, que sigue necesitando crecer en dos aspectos fundamentales: la concentración defensiva en los momentos decisivos y la determinación en los últimos metros para transformar llegadas prometedoras en goles.
Globalon Insight
El resultado puede generar frustración, pero la prestación del equipo invita a la calma. El Eldense fue capaz de competir durante noventa minutos contra un Leganés que termina la jornada instalado en la zona alta de la clasificación. Lo preocupante no es la producción ofensiva, porque las ocasiones llegaron. Lo realmente importante será convertir esa mejoría futbolística en puntos. En Segunda División los partidos suelen decidirse por detalles, y ahora mismo al conjunto azulgrana le está faltando precisamente eso: dominar los detalles que convierten una buena actuación en un resultado positivo.




