
El CBF Elda Prestigio no solo ha incorporado talento para su banda izquierda, ha fichado a una jugadora construida desde la exigencia. La llegada de Ane Valero al conjunto alicantino para la próxima temporada va mucho más allá de un perfil joven y prometedor: es la historia de una progresión constante dentro del balonmano nacional, reforzada por momentos que han definido su carácter competitivo.
Natural de Bilbao y formada en Kukullaga, Valero dio el salto al balonmano de alto nivel con su llegada a Zuazo en la temporada 2022-23. Allí comenzó a integrarse en dinámicas de máxima exigencia, asumiendo el reto de competir en la élite desde una posición donde la precisión y la velocidad marcan diferencias. Su rendimiento durante esa etapa no pasó desapercibido, siendo convocada con la selección española júnior para disputar un torneo internacional en Hungría, un reconocimiento directo a su crecimiento competitivo y a su impacto en pista.
La trayectoria de la extremo, sin embargo, no ha sido lineal. En febrero de 2024, defendiendo los colores del conjunto vizcaíno, tuvo que enfrentarse a un momento decisivo en su carrera: una intervención quirúrgica en la rodilla izquierda tras una lesión meniscal sufrida en competición. La operación, realizada mediante artroscopia, fue un éxito, pero supuso un parón obligatorio en un contexto en el que el equipo luchaba por objetivos importantes.
Lejos de frenar su progresión, ese episodio marcó un punto de inflexión. El proceso de recuperación, con un periodo estimado de dos a tres meses, se convirtió en una etapa clave para consolidar su madurez competitiva. Volver de una lesión en una posición tan exigente como el extremo no es solo una cuestión física, sino también mental. Ese paso reforzó la capacidad de Valero para competir bajo presión y adaptarse a los ritmos del juego tras la adversidad.
Tras su etapa en Zuazo, la extremo continuó su desarrollo en el Balonmano Bolaños, dentro de la División de Honor Oro Femenina, donde siguió acumulando minutos, experiencia y responsabilidad en pista. Su salida del club manchego al término de la última temporada cierra un ciclo y abre otro con mayor proyección.
Ahora, su llegada al Elda Prestigio encaja en una lógica clara. El club suma a una jugadora preparada para competir, con experiencia en diferentes contextos y con una evolución que responde a un crecimiento sostenido. Su perfil es el de una extremo moderna: rápida, agresiva en el uno contra uno, capaz de finalizar en espacios reducidos y con incidencia directa en el contraataque.
Además, su bagaje internacional en categorías inferiores y su participación en el EHF Championship de 2021 aportan un contexto competitivo que amplía su lectura del juego. No llega como una apuesta, sino como una jugadora en fase de consolidación.
El Elda Prestigio, por su parte, sigue perfilando una plantilla con equilibrio entre juventud y competitividad. La incorporación de Valero responde a la necesidad de reforzar una posición clave dentro del sistema ofensivo, pero también a una idea de equipo que busca crecer con jugadoras capaces de evolucionar dentro del proyecto.
Desde la propia jugadora, el mensaje es claro: ilusión, ambición y voluntad de seguir creciendo. Su llegada representa una oportunidad tanto a nivel individual como colectivo, en un entorno donde la exigencia marcará el siguiente paso de su carrera.
Globalon Insight
El fichaje de Ane Valero no debe leerse únicamente desde el rendimiento inmediato, sino desde el recorrido. Su paso por Zuazo, su irrupción internacional y, sobre todo, su recuperación tras lesión, construyen un perfil competitivo sólido. Este tipo de jugadoras son las que marcan diferencias a medio plazo: no solo aportan calidad, aportan resiliencia. Si consigue estabilidad y continuidad en Elda, puede convertirse en una pieza clave no solo en la banda, sino en la identidad del equipo.




