Ciclismo

::Ciclismo – ¡Vingegaard clava el diente en el Corno Alle Scale y huele a rosa!

Qué día tan redondo, compañeros. La novena etapa del Giro de Italia 2026, esos 184 kilómetros desde la costa adriática de Cervia hasta la cima del Corno alle Scale, empezó como un trámite casi amistoso y acabó siendo una auténtica bofetada a la general. Jonas Vingegaard ha dejado su huella. El danés de Visma ha sumado su primera victoria de etapa en esta Corsa Rosa con una autoridad que impresiona.

Los primeros 150 kilómetros fueron de esos que permiten respirar. El pelotón rodaba a un ritmo cómodo, casi charlando, mientras un puñado de aventureros se disputaban los puntos de la montaña y los esprints intermedios. Nada que alterara el guion previsto. Todo el mundo guardaba piernas para lo que realmente importaba: la entrada en los Apeninos.

Primero llegó la Querciola, un puerto de tercera que sirvió de calentamiento: once kilómetros al 4,3% de media. Allí el ritmo empezó a subir y se vieron los primeros movimientos. Visma ya se ponía al frente con discreción, controlando sin gastar de más. Tras un descenso corto, el verdadero juez del día: el Corno alle Scale. Más de diez kilómetros al 6% de media, con los últimos tres a más del 10% y rampas que llegaban al 15%. Un muro de verdad.

Allí se rompió la carrera. El equipo del danés impuso un tren infernal desde abajo. Se descolgaron corredores, caras de dolor y pedaleos que perdían fluidez por momentos. Giulio Ciccone lo intentó con un ataque valiente, pero Vingegaard lo neutralizó sin aparente esfuerzo y saltó en los tramos más duros. Se fue solo, con esa expresión seria y concentrada que le caracteriza, pedaleando hacia la meta con paso firme. Una imagen que quedará.

Felix Gall, el austriaco del Decathlon, aguantó en su rueda lo que pudo y cruzó segundo a solo 12 segundos. Un corredor que está confirmando que es de los que hay que tener muy en cuenta. El joven Davide Piganzoli, del propio Visma, remató tercero y se llevó un gran sabor de boca. Thymen Arensman y otros favoritos se defendieron como pudieron, pero varios se dejaron segundos importantes.
Afonso Eulálio, el portugués de Bahrain Victorious que sigue luciendo la maglia rosa, llegó en un grupo algo retrasado. Cedió tiempo, sí, pero mantiene el liderato. La ventaja sobre Vingegaard se ha estrechado y ahora el danés ya respira en su nuca. El Giro ha cambiado de cara en una sola tarde.

Lo de Red Bull-Bora duele. Jai Hindley y Giulio Pellizzari, que habían brillado antes, se hundieron en las rampas más exigentes. Pedaleos pesados, miradas perdidas. El ciclismo es así de crudo: te da alegrías un día y te las quita al siguiente sin piedad.

Vingegaard no solo fue el más fuerte. Fue el más listo. Midió cada watt, esperó su momento y golpeó cuando la pendiente castigaba de verdad. Gall sale reforzado. Eulálio resiste, pero sabe que la segunda semana será un infierno de verdad.

Ha sido un placer narrarles esta batalla. Si han disfrutado tanto como yo, les espero cada día en la página y en mis crónicas personales. La carretera no descansa, y nosotros tampoco.

 

 

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba