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::Baloncesto – Tres partidos para no fallar: el HLA Alicante se juega el play‑off… y mucho más

El Lucentum afronta el tramo final de la Primera FEB con el objetivo mínimo de entrar en play‑off tras una temporada marcada por la pérdida de su referente y una reconstrucción a contrarreloj

 

El calendario no concede treguas ni contexto. Tres jornadas para el final de la liga regular y el HLA Alicante encara el momento más delicado —y definitorio— de toda la temporada. Noveno clasificado con un balance de 15 victorias y 14 derrotas, el conjunto alicantino se encuentra fuera de los puestos de play‑off justo cuando el margen de error ha desaparecido por completo.

El equipo de Rubén Perelló tiene por delante tres partidos que decidirán si el curso termina con la sensación de paso adelante… o con la etiqueta incómoda de oportunidad perdida. Palmer Basket Mallorca a domicilio este fin de semana, Tizona Burgos en el Pedro Ferrándiz y el cierre en pista de Caja Rural CB Zamora constituyen un esprint cargado de presión, números y contexto.

El escenario es claro. A día de hoy, el octavo puesto —el último que da acceso al play‑off— lo ocupa Hestia Menorca con 15 victorias, las mismas que el HLA Alicante, pero con ventaja clasificatoria. Por detrás, Zamora y Cantabria acechan, lo que convierte cada resultado en un cruce directo, incluso sin enfrentamientos cara a cara inmediatos.

La primera estación será Mallorca, ante un Palmer Basket ya descolgado de la zona noble pero que compite sin complejos en su pabellón. El conjunto balear llega tras una derrota en Oviedo y acumula una racha irregular, con solo un triunfo en sus últimos cinco encuentros, pero sin la presión de la tabla. Para el HLA Alicante, el partido es una final encubierta: una derrota complicaría seriamente cualquier cálculo positivo, mientras que una victoria permitiría llegar con vida real al tramo decisivo.

La segunda jornada señala en rojo el partido en casa ante Tizona Burgos. Aunque los burgaleses transitan por la zona baja, han recuperado competitividad en las últimas semanas y ya han sido capaces de incomodar a varios equipos de la parte media‑alta. El Pedro Ferrándiz, donde el Lucentum presenta un balance sólido, se convierte aquí en factor diferencial. Todo lo que no sea sumar dejaría el play‑off al borde de lo imposible.

El cierre liguero en Zamora añade un extra de tensión. El conjunto castellano‑leonés, décimo con una victoria menos que Alicante, puede llegar al último partido con opciones reales de adelantar al Lucentum. Un duelo directo, sin red y con aroma de partido trampa, en el que cualquier cálculo previo puede saltar por los aires.

Más allá del calendario, el contexto del HLA Alicante explica muchas cosas. El equipo perdió en Navidad a su gran referencia ofensiva, Jordan Walker, un punto de inflexión que alteró por completo la estructura y la jerarquía del equipo. Desde entonces, el club apostó por varios refuerzos que han ido entrando progresivamente en dinámica, pero sin el tiempo suficiente para construir automatismos sólidos en un campeonato que no espera a nadie.

Los números reflejan ese tránsito. El Lucentum mantiene un diferencial de puntos positivo mínimo y una irregularidad evidente desde enero, alternando victorias de prestigio —como la lograda ante Estudiantes— con derrotas que han penalizado su posición en la tabla. El equipo compite, pero no siempre decide. Y en este tramo del campeonato, decidir es lo único que cuenta

El cálculo es tan simple como exigente. Con 15 victorias, el HLA Alicante necesita al menos dos triunfos en las tres jornadas restantes para tener opciones reales de entrar en play‑off, y probablemente no depender de terceros. Sumar solo una victoria dejaría el destino en manos ajenas; quedarse en blanco supondría cerrar la temporada lejos del objetivo mínimo.

Y ahí aparece la palabra clave: mínimo. Porque para una ciudad como Alicante, con historia reciente en la ACB, una trayectoria estable en la Primera FEB y una inversión sostenida en estructura y cantera, quedarse fuera del play‑off tras haber transitado gran parte del curso en la zona alta no puede considerarse un resultado aceptable. No es una cuestión de dramatismo, sino de contexto deportivo.

El Lucentum se juega en tres partidos algo más que una clasificación. Se juega validar el proyecto, el relato de la reconstrucción y la paciencia exigida a su entorno. Tres partidos para saber si este equipo está preparado para dar el siguiente paso… o si el verano llegará cargado de preguntas incómodas.

Globalon Insight

El final de liga no distingue procesos ni explica excusas. El HLA Alicante ha competido toda la temporada con etiqueta de equipo aspirante y ahora debe confirmarlo cuando más pesa el balón. Entrar en el play‑off no es un premio: es una obligación mínima para una plaza como Alicante. Todo lo que no sea cumplirla dejará una herida deportiva difícil de disimular.

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