
El HLA Alicante volvió a quedarse a medias. En el Palacio de los Deportes de Cartagena, ante un rival directo por la permanencia y en un partido que tuvo en su mano, el conjunto alicantino dejó escapar la victoria en el último suspiro, castigado por una mala gestión del desenlace y por una última posesión resuelta sin pausa ni claridad. El 78‑77 final duele por el rival, por el contexto y por la sensación de haber hecho lo más difícil para luego fallar en lo más simple.
El partido fue un reflejo de muchos de los males y virtudes del Lucentum actual. Capaz de competir, de reaccionar y de encontrar talento en situaciones límite, pero también vulnerable en la toma de decisiones cuando el reloj aprieta. El HLA llegó vivo al final tras una exhibición de resistencia y de carácter, pero cuando tuvo la oportunidad de atacar con ocho segundos para ganar, eligió la vía más apresurada.
Kevin Larsen, exhausto pero competitivo hasta el último segundo, había devuelto la esperanza con un triple desde la esquina que redujo la desventaja a un solo punto. Cartagena, tras tiempo muerto, falló en su intento de asegurar el triunfo y el balón volvió a manos alicantinas para una última acción sin red. Sin tiempos muertos disponibles, la responsabilidad quedó en la pista. No hubo pausa. No hubo lectura. Yasiin Joseph recibió, aceleró más de la cuenta y lanzó una ‘bomba’ forzada, muy lejos del aro y sin opción de rebote. Ahí se acabó el partido.
La derrota, la duodécima del curso, deja al HLA a un solo tropiezo de equilibrar su balance justo antes de visitar al Estudiantes. Y duele especialmente porque el Lucentum ya había sobrevivido a momentos muy delicados. El arranque del tercer cuarto fue un ejemplo: tres puntos en siete minutos que permitieron a los locales abrir una renta de doce. Parecía el quiebre definitivo, pero el equipo supo rehacerse.
Ahí apareció Mwema, en el filo de la navaja, con un triple lejano y valiente que activó un parcial de 0‑17. Del 59‑47 se pasó al 59‑64, una reacción que devolvió al HLA al partido cuando parecía perdido. A partir de ahí, el encuentro entró en una fase caótica, con individualidades emergiendo en ambos bandos y un marcador que se estrechaba posesión a posesión.
Cartagena encontró puntos en Faverani, castigó errores puntuales y supo llegar con ventaja mínima al desenlace. El Lucentum, mientras tanto, exprimía a Larsen dentro y fuera de la pintura, sosteniendo el pulso con un danés que volvió a demostrar su peso específico pese al desgaste. El problema volvió a ser el de siempre: cómo cerrar.
El HLA Alicante se marchó de Cartagena con la sensación amarga de haber competido sin premio, de haber tenido la victoria en la mano y de haberla soltado por falta de mesura. En una liga que no perdona, ese tipo de finales se pagan caros.
Globalon Insight
El baloncesto moderno corre tanto que a veces se olvida de pensar. El HLA Alicante no perdió por falta de talento, sino por falta de pausa. Cuando el partido pedía cabeza fría, eligió la intuición. Y en finales así, la intuición suele ser la peor consejera. El Lucentum compite, reacciona y tiene referentes, pero mientras no aprenda a gestionar los últimos segundos, seguirá dejando escapar partidos que marcan la temporada.
FICHA TÉCNICA
Resultado: FC Cartagena 78 – HLA Alicante 77
FC Cartagena (21+20+18+19):
Javi López (13), Garuba (8), Kobe Webster (11), Doménech (5), Faverani (19) –quinteto inicial–; Polynice (10), Stone (2), Alberto Martín (2), Robinson (6), Svejcar (2), Ayesa (0) y Harguindey (0).
HLA Alicante (23+21+15+18):
Torres (10), Sander (6), Jordá (6), Larsen (17), Deng Geu (0) –quinteto inicial–; Bone (6), Joseph (8), Mendikote (8), Mwema (9), Polanco (0), Coulibaly (7) y Tamba (0).
Árbitros: Cristina Adán, Francisco González y Carlos Gallego. Eliminado: Annie Sander.
Marcador por cuartos: 21‑23 | 41‑44 | 59‑59 | 78‑77
Pabellón: Palacio de los Deportes de Cartagena. 3.000 espectadores.
Fotografía: Lucentum Alicante y FC Cartagena




