

La Copa del Rey volvió a decidirse como mandan las noches grandes: con el estadio lleno, el pulso al límite y un desenlace que solo entiende de nervios de acero.
La Real Sociedad conquistó el título en La Cartuja tras imponerse al Atlético de Madrid en la tanda de penaltis, culminando una final vibrante que dejó fútbol, carácter y una dosis máxima de emoción hasta el último lanzamiento.
El partido apenas había empezado cuando la Real ya había golpeado. Un centro desde la izquierda encontró a Ander Barrenetxea, que sorprendió a todos con un remate inmediato que se coló en la portería atlética cuando buena parte del estadio todavía buscaba su asiento.

El gol más rápido jamás visto en una final copera marcó el tono de una primera mitad frenética, con un Atlético obligado a reaccionar desde el primer minuto.
Los rojiblancos no tardaron en responder. Tras sacudirse el impacto inicial, comenzaron a ganar metros y encontraron el empate con una acción bien trenzada que Ademola Lookman finalizó con un disparo raso y ajustado. El choque entró entonces en una fase de ida y vuelta, con llegadas para ambos bandos y los porteros sosteniendo a sus equipos en los momentos de mayor exigencia.

Cuando el descanso se acercaba, la Real encontró premio desde los once metros. Un penalti señalado tras una acción dentro del área permitió a Mikel Oyarzabal adelantar de nuevo a los donostiarras, reforzando la sensación de que el conjunto txuri‑urdin sabía moverse en los momentos clave del encuentro.
La segunda parte cambió el guion. El Atlético asumió el mando y empujó a la Real hacia su propio campo, pero se topó con un bloque muy ordenado y con la figura de Unai Marrero creciendo bajo palos. El partido se tensó, las ocasiones se hicieron más selectivas y cada acción parecía cargada de peso específico. A falta de diez minutos, la insistencia colchonera encontró recompensa con un disparo potente de Julián Álvarez que devolvió la igualdad y encendió definitivamente La Cartuja.

El tramo final del tiempo reglamentario fue un asedio atlético. Centros, disparos lejanos y acciones a balón parado pusieron a prueba a la defensa realista, que resistió hasta forzar la prórroga. En el tiempo añadido, la balanza pudo caer hacia cualquier lado. La Real generó varias oportunidades claras en una misma acción, frenadas entre Musso y la defensa, mientras el Atlético rozó el gol con un disparo de Julián que se estrelló en la escuadra. El destino quiso que todo se resolviera desde el punto de penalti.

En la tanda emergió la figura de Unai Marrero. El guardameta realista detuvo dos lanzamientos y sostuvo a los suyos mientras ambos equipos avanzaban golpe a golpe. Cuando la responsabilidad final cayó sobre Pablo Marín, el centrocampista no titubeó. Su disparo selló el triunfo y desató la celebración txuri‑urdin en un estadio teñido de alegría donostiarra.
La Real Sociedad vuelve a levantar la Copa del Rey en La Cartuja, el mismo escenario donde ya había celebrado hace cinco años, reafirmando una identidad competitiva que se sostiene en la calma, la fe y la capacidad de decidir cuando el margen desaparece.
Globalon Insight
Las finales no siempre se ganan desde el dominio, sino desde la gestión del vértigo. La Real Sociedad entendió mejor que nadie cuándo acelerar y cuándo resistir. En una noche de máxima igualdad, Marrero y Marín simbolizan algo más que un título: la convicción de un equipo que ha aprendido a convivir con la presión sin renunciar a su personalidad.
Ficha técnica
Competición: Final de la Copa de SM el Rey 2026
Estadio: La Cartuja de Sevilla
Fecha: 18/04/2026
Resultado: Atlético de Madrid 2 – Real Sociedad 2 (3‑4 en penaltis)

Atlético de Madrid:
Juan Musso; Nahuel Molina, Marc Pubill, Robin Le Normand, Matteo Ruggeri; Koke Resurrección (C), Marcos Llorente, Antoine Griezmann; Giuliano Simeone, Ademola Lookman y Julián Álvarez.
También jugaron: Johnny Cardoso, Nico González, Álex Baena, Thiago Almada, Alexander Sørloth y Clément Lenglet.
Entrenador: Diego Pablo Simeone.

Real Sociedad:
Unai Marrero; Jon Mikel Aramburu, Duje Ćaleta‑Car, Jon Martín, Sergio Gómez; Beñat Turrientes, Carlos Soler, Luka Sučić; Ander Barrenetxea, Gonçalo Guedes y Mikel Oyarzabal (C).
También jugaron: Jon Gorrotxategi, Pablo Marín, Aihen Muñoz, Orri Óskarsson, Take Kubo y Aritz Elustondo.
Entrenador: Pellegrino Matarazzo.
Goles:
0‑1 Barrenetxea (1’)
1‑1 Lookman (18’)
1‑2 Oyarzabal (45+1’)
2‑2 Julián Álvarez (83’)
Penaltis:
Fallaron Sørloth y Julián Álvarez; marcaron Soler, Nico González, Sučić, Almada, Aihen Muñoz, Baena y Pablo Marín.
Árbitro: Javier Alberola.
Observaciones: Su Majestad el Rey Don Felipe VI entregó el trofeo al capitán realista Mikel Oyarzabal.


