
El HLA Alicante firmó en Torrelavega algo más que una victoria. El 74‑82 ante Grupo Alega Cantabria, en el Pabellón Vicente Trueba, llegó en uno de esos escenarios donde el baloncesto deja de ser solo talento y pasa a ser gestión, carácter y oficio. En plena recta final de la Primera FEB, con la zona de playoff comprimida y el margen de error reducido al mínimo, el equipo alicantino respondió con una actuación sólida, reconocible y muy competitiva.
Desde el primer cuarto quedó clara la intención visitante. El 17‑23 inicial no fue fruto de un arranque puntual, sino de una lectura clara del partido: ritmo controlado, selección de tiro responsable y una defensa más consistente que en jornadas anteriores. Eddy Polanco marcó el tono ofensivo, pero lo más relevante fue la sensación colectiva de orden, una virtud clave cuando la presión empieza a pesar más que el talento.
El segundo cuarto confirmó que no se trataba de un espejismo. Sin necesidad de romper el encuentro, el HLA Alicante fue moldeándolo con paciencia. Kevin Larsen comenzó a imponer presencia cerca del aro, Mike Torres aportó equilibrio en la dirección y el equipo mantuvo siempre una ventaja bajo control. El 34‑41 al descanso reflejaba una superioridad basada en la toma de decisiones, no en el intercambio de golpes.
Tras el paso por vestuarios llegó el tramo más delicado. Grupo Alega Cantabria, empujado por su público y su necesidad clasificatoria, elevó el nivel físico y buscó recortar distancias. Fue entonces cuando apareció una de las versiones más fiables del Alicante esta temporada: la del equipo resiliente. Cada parcial local encontró una respuesta inmediata. No hubo desconexiones prolongadas ni errores encadenados, una de las asignaturas pendientes en semanas anteriores. El 53‑61 al final del tercer cuarto fue una renta de enorme valor, tanto en lo numérico como en lo mental.
El último periodo confirmó esa madurez competitiva. No hubo brillantez excesiva, pero sí control emocional. El HLA Alicante jugó con el marcador, seleccionó bien sus ataques y evitó pérdidas que pudieran alimentar una remontada local. El empate en el parcial final (21‑21) refleja bien ese tramo: igualdad en el juego, pero no en la gestión del resultado. Grupo Alega Cantabria lo intentó hasta el final, pero nunca llegó a situarse realmente a tiro.
El peso del triunfo se explica también desde los detalles. El dominio del rebote, la eficacia cerca del aro y la regularidad a lo largo de los cuarenta minutos sostuvieron una victoria que refuerza al HLA Alicante en la octava posición, dentro de la zona de playoff. En una liga donde cada jornada ajusta aún más la tabla, ganar fuera de casa y bajo presión es algo más que sumar: es enviar un mensaje.
El calendario que resta no permitirá concesiones. Habrá enfrentamientos directos y rivales con objetivos abiertos, pero lo vivido en Torrelavega deja una certeza: este equipo empieza a parecerse a lo que necesita ser para competir cuando todo se decide.
Globalon Insight
En la Primera FEB, los partidos de abril no se ganan con inspiración, sino con control. En Torrelavega, el HLA Alicante entendió cuándo acelerar y, sobre todo, cuándo no hacerlo. Saber sufrir, dominar los detalles y mantener la cabeza fría es lo que convierte una victoria más en un triunfo de playoff.
Ficha técnica
Competición: Primera FEB – Jornada 30
Fecha: 17/04/2026
Pabellón: Vicente Trueba (Torrelavega)
Resultado: Grupo Alega Cantabria 74 – HLA Alicante 82
Parciales: 17‑23, 17‑18, 19‑20, 21‑21
Grupo Alega Cantabria: Love (7), Yu (12), Hernández (17), Lapornik (12), Johnson Jr. (2), Powell (13), Taboada (3), Van Oostrum (5), Alderete (3) y Kande Kieli (0).
HLA Alicante: Torres (12), Joseph (6), Mendicote (2), Hollanders (11), Mwema (2), Polanco (22), Coulibaly (2), Larsen (14), Jordà (9), Geu (2).




