Eusebio Cáceres volvió a demostrar que la veteranía también puede ser sinónimo de ambición y excelencia. En el Velódromo Luis Puig de València, el atleta alicantino conquistó su octavo título de campeón de España de longitud en pista cubierta con un salto de 8,19 metros que marcó el concurso desde el primer intento y confirmó que sigue siendo una referencia absoluta en la especialidad.
El concurso quedó prácticamente sentenciado nada más comenzar. Cáceres abrió la competición con un vuelo imponente que no solo le dio el liderazgo inmediato, sino que le situó entre los mejores del panorama internacional de la temporada y le aseguró la mínima para los Campeonatos del Mundo bajo techo de Torun. A partir de ahí, gestionó la prueba con la serenidad de quien conoce cada detalle del pasillo y la tabla, mientras a su alrededor se sucedían intentos de gran nivel.
La final fue una de las más competidas de los últimos años. Héctor Santos, vigente campeón al aire libre, superó la barrera de los ocho metros y se llevó la plata con 8,03, mientras que Jaime Guerra, defensor del título en pista cubierta, completó el podio con 8,01. Por detrás quedó Lester Lescay, uno de los favoritos, que no logró encontrar su mejor versión y terminó cuarto. Nada de ello, sin embargo, inquietó al atleta de Onil, que había puesto el listón demasiado alto desde el inicio.
Con este triunfo, Cáceres alcanza los ocho títulos nacionales bajo techo y se coloca a la altura de Antonio Corgos, una de las grandes leyendas del atletismo español. Además, el paso del tiempo adquiere un valor simbólico: quince años separan su primer oro, logrado en 2011, de este último éxito en València, una continuidad que muy pocos atletas han sido capaces de sostener. Su palmarés en pista cubierta refleja una regularidad excepcional, con una colección de medallas que atraviesa generaciones y confirma su longevidad competitiva.
La jornada matinal del campeonato dejó también otros nombres propios. En el salto de altura masculino, Pablo Martínez volvió a subir a lo más alto del podio tres años después de su anterior título. El cántabro se impuso con 2,17 metros, lejos de la mínima mundialista, pero suficiente para reafirmar su liderazgo nacional. Tras él, el sub23 Raúl Matilla y el sub20 Alejandro Muñoz completaron el podio, ambos con 2,09, en una prueba que evidenció el relevo generacional en marcha.
En las pistas, la emoción continuó con las semifinales del mediofondo. En los 1.500 metros masculinos, los principales aspirantes cumplieron los pronósticos y aseguraron su presencia en la final, mientras que la ausencia más destacada fue la de Mario García Romo, que se quedó sin fuerzas en su serie. En categoría femenina, Marta García avanzó con autoridad, acompañada por nombres que apuntan a una final abierta y táctica.
La gran sorpresa llegó en los 800 metros masculinos, donde Elvin Josué Canales, plusmarquista nacional, quedó eliminado en semifinales, despejando el camino hacia el título para Mohamed Attaoui. En la prueba femenina, las favoritas no fallaron y el esperado duelo se trasladó íntegramente a la final.
Las pruebas combinadas cerraron la mañana con el triunfo de Andrea Medina en el pentatlón femenino y el primer título nacional de Pol Ferrer en el heptatlón, confirmando el buen momento de una nueva generación que empieza a dejar huella en los campeonatos nacionales.
Globalon Insight
El oro de Eusebio Cáceres trasciende la cifra y el ranking. En un contexto de renovación constante, su victoria simboliza la importancia de la experiencia bien gestionada y del conocimiento profundo de la competición. Su capacidad para decidir un campeonato con un solo salto, en un concurso de máximo nivel, es un recordatorio de que el alto rendimiento no depende únicamente de la edad, sino de la continuidad, la preparación y la mentalidad competitiva. Para el atletismo español, su presencia sigue siendo un puente sólido entre el pasado glorioso y el presente que busca consolidarse en la élite internacional.




