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::Evento -Narices expertas y colas en movimiento en el Hospital General de Alicante

La Unidad Canina de la Policía Local lleva ilusión, aprendizaje y sonrisas a los niños ingresados en Pediatría y Oncología Pediátrica

El Hospital General Doctor Balmis de Alicante vivió esta semana una visita poco habitual, pero tremendamente especial. Nada de batas blancas ni sonidos de monitores médicos: los auténticos protagonistas fueron cuatro agentes de la Policía Local y tres perros que, durante unas horas, cambiaron la rutina hospitalaria por curiosidad, juegos y muchas preguntas con respuesta.

La Unidad Canina de la Policía Local de Alicante se desplazó hasta las áreas de Pediatría y Oncología Pediátrica para compartir una experiencia directa con los niños ingresados, sus profesores y los monitores del centro. Una actividad pensada no solo para entretener, sino también para enseñar y humanizar el entorno hospitalario a través del contacto con animales entrenados y sus guías.

Durante el encuentro, los pequeños pudieron conocer de primera mano cómo se forman los perros policiales, qué cuidados necesitan en su día a día y cuáles son las funciones reales que desempeñan en la ciudad. Lejos de una exhibición rígida, la jornada se convirtió en un intercambio cercano, en el que los niños tocaron, preguntaron, observaron y, sobre todo, interactuaron con los canes, rompiendo barreras y despertando sonrisas.

Los agentes acudieron acompañados de tres perros especializados en detección de drogas, pertenecientes a una unidad creada en 2011 y que, desde entonces, ha participado en numerosas intervenciones con resultados contrastados. Actualmente, la Unidad Canina cuenta con cuatro guías y cuatro perros, entre ellos los pastores belgas malinois Kata y Blue, y los springer spaniel inglés Jota y Thais, razas conocidas por su capacidad de trabajo, olfato y obediencia.

Más allá de su función policial, la visita puso de relieve el papel terapéutico y emocional que este tipo de iniciativas puede tener en contextos sensibles como el hospitalario. Desde la Unidad Pedagógica del Hospital General subrayan que este tipo de actividades resultan “positivas y enriquecedoras” para los menores, ya que les permiten desconectar, aprender y vivir una experiencia distinta dentro de un proceso que, en muchos casos, es largo y complejo.

No es la primera vez que la Unidad Canina colabora con el centro hospitalario, y tampoco parece que vaya a ser la última. El agradecimiento expresado por el personal educativo del hospital refleja el impacto real de estas visitas: momentos que no curan enfermedades, pero sí alivian estancias, refuerzan el ánimo y recuerdan a los niños que, incluso dentro de un hospital, hay espacio para la sorpresa, el juego y la ilusión.

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