Ciclismo

::Ciclismo – Noval, el doble campeón del mundo que ya no admite casualidades

Hay días en los que un corredor gana una carrera. Y hay días en los que un corredor anuncia que ha llegado para quedarse. Montreal ha sido eso para Benjamín Noval. Una exhibición de piernas, de cabeza y, sobre todo, de carácter. El asturiano se marcha del Mundial junior con dos maillots arcoíris bajo el brazo y con esa sensación tan difícil de explicar que dejan los ciclistas destinados a ocupar un lugar importante en este deporte.

Primero fue la contrarreloj. Después llegó la carretera. Dos pruebas completamente distintas y una misma respuesta. Ganar. Sin excusas, sin esperar favores, sin esconderse. En la crono supo sufrir contra el reloj y administrar cada metro. En la ruta tuvo que pelear contra los rivales, contra el desgaste y contra esa tensión que siempre acompaña a las grandes citas. Y volvió a ganar.

La carrera fue larga, nerviosa y selectiva. Montreal no perdona. Sus rampas van limando las piernas poco a poco, casi con disimulo, hasta que llega un momento en que ya no quedan fuerzas para fingir. El grupo se fue haciendo pequeño y los ataques comenzaron a sucederse. Era una carrera para los valientes. Para los que no esperan a que otro escriba su historia.

Noval entendió perfectamente el momento. No necesitó una demostración de fuegos artificiales. Bastó con acelerar cuando tocaba. Un cambio de ritmo, una mirada hacia delante y carretera libre. El asturiano se marchó y, desde entonces, la carrera comenzó a parecer otra cosa. Ya no se trataba de saber quién podía ganar. Se trataba de saber quién podía alcanzarle.

No pudieron.
Kilómetro tras kilómetro, Noval fue aumentando una ventaja que parecía imposible de discutir. Detrás se perseguía, se calculaba, se dudaba. Delante, mientras tanto, el campeón seguía pedaleando. Solo. Con el viento, con la fatiga y con ese silencio particular que acompaña a quien sabe que está viviendo algo grande.

Porque no estamos hablando únicamente de una medalla de oro. Estamos hablando de un doble campeón mundial. De un corredor que ha sido capaz de imponerse contra el reloj y después repetir la hazaña en la prueba reina. Una barbaridad a cualquier edad. Mucho más cuando hablamos de un ciclista junior.

Y quizá ahí esté lo verdaderamente importante. Noval no ha ganado escondido en un grupo, ni esperando que los demás se equivocaran. Ha salido a buscar la carrera. Ha asumido la responsabilidad. Ha aceptado el riesgo. Y cuando llegó la hora de la verdad, respondió con la naturalidad de quien parece llevar mucho más tiempo en estas batallas.

Conviene, eso sí, tener paciencia. El ciclismo devora con facilidad a sus jóvenes promesas cuando se empieza demasiado pronto a exigirles que sean lo que todavía no necesitan ser. Hoy toca disfrutar de este doble arcoíris. Mañana tocará seguir aprendiendo. La carretera será más larga, los rivales más duros y las derrotas también llegarán. Porque llegarán. Y también forman parte del camino.

Pero esta tarde queda para la memoria. Un chaval asturiano cruzando la meta solo en Montreal, después de haber conquistado dos veces el mundo. El ciclismo español tiene nuevo campeón. Y, quién sabe, quizá dentro de unos años miremos atrás y entendamos que todo empezó aquí.

Ha sido un placer narrarles esta batalla. Si han disfrutado tanto como yo, les espero cada día en la página y en mis crónicas personales. La carretera no descansa, y nosotros tampoco.

David García

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