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::Baloncesto – El HLA Alicante se reinventa para volver a mirar hacia arriba

La llegada de Pedro Rivero y una profunda renovación de la plantilla marcan el inicio de una nueva etapa en el proyecto lucentino, construido para competir desde el primer día y recuperar el protagonismo en Primera FEB

El HLA Alicante afrontará la temporada 2026/27 con una de las transformaciones más profundas de los últimos años. La dirección deportiva ha apostado por una reconstrucción prácticamente integral de la plantilla y por el regreso de una figura emblemática de la historia reciente del club, Pedro Rivero, como piedra angular de un proyecto que pretende devolver al conjunto alicantino a la zona noble de la Primera FEB.

Más que una sucesión de fichajes, lo que se aprecia en el trabajo realizado durante el verano es una hoja de ruta muy definida. El club ha buscado reforzar el físico, aumentar la profundidad de la rotación, incorporar experiencia internacional y dotar al equipo de una identidad compatible con la filosofía de juego que históricamente ha caracterizado a los equipos dirigidos por Rivero.

El retorno del técnico segoviano supone probablemente la decisión más importante de todo el verano. Rivero no sólo conoce la entidad y la exigencia de la afición lucentina, sino que además regresa tras haber acumulado éxitos de enorme relevancia en el baloncesto español. El ascenso de Zunder Palencia a la Liga Endesa y sus buenas campañas posteriores consolidan su figura como uno de los entrenadores más prestigiosos de la categoría. Su regreso aporta credibilidad inmediata al proyecto y ofrece una sensación de estabilidad en una competición cada vez más exigente.

En la dirección de juego, el HLA Alicante parece haber acertado plenamente. La renovación de Mike Torres garantiza continuidad, liderazgo y capacidad para generar ventajas ofensivas. El base estadounidense continúa siendo uno de los jugadores más determinantes de la categoría cuando mantiene la regularidad física y su presencia evita que el equipo tenga que empezar de cero en el puesto más importante de la pista.

A su lado aparece Rafael Lisboa, probablemente uno de los fichajes más inteligentes del verano. El internacional portugués llega tras una notable etapa en Ourense y aporta dirección, lectura de juego, velocidad y capacidad de pase. Sus números de la pasada temporada reflejan un jugador capaz de producir sin necesidad de monopolizar el balón. La combinación Torres-Lisboa puede convertirse en una de las mejores parejas de bases de Primera FEB.

En el juego exterior, la sensación es que la dirección deportiva ha apostado por combinar experiencia, talento y margen de crecimiento. Kristinn Pálsson ofrece un perfil consolidado, con experiencia internacional absoluta con Islandia y capacidad contrastada para generar puntos desde distintas posiciones. Sobre el papel, parece llamado a convertirse en una de las referencias ofensivas del equipo.

Más incertidumbre genera MaCio Teague, aunque precisamente ahí reside gran parte de su atractivo. Se trata de un jugador con potencial anotador para cambiar partidos por sí solo, pero cuya adaptación al ecosistema de la Primera FEB será determinante. Si logra encajar en la estructura colectiva diseñada por Rivero, puede elevar notablemente el techo competitivo del equipo.

Otros nombres como Daniel Manchón o Sediq Garuba apuntan hacia una construcción menos llamativa pero muy coherente. Manchón aporta compromiso, intensidad y trabajo silencioso. Garuba, por su parte, representa una apuesta de crecimiento. Su capacidad física y polivalencia defensiva encajan perfectamente en el baloncesto actual, aunque todavía debe mejorar su regularidad ofensiva para dar un salto definitivo.

Donde el HLA Alicante parece haber puesto un énfasis especial es en la pintura. Pocas plantillas de la categoría presentan un potencial físico comparable al que han formado los lucentinos.

La llegada de Romaro Gill puede alterar el panorama defensivo del equipo. Su capacidad intimidatoria, el dominio del rebote y la protección del aro ofrecen una dimensión que cambia por completo la forma de defender. No siempre será necesario observar estadísticas para medir su influencia; muchos ataques rivales se verán condicionados simplemente por su presencia.

A su alrededor aparecen perfiles complementarios como George Korsantia, jugador diseñado para aportar dureza, rebote e intimidación, y Mikhail Mikhailov, un pívot de gran tamaño que llega tras una etapa de crecimiento constante y cuyo margen de progresión resulta especialmente atractivo. El regreso de Arnau Parrado añade además conocimiento de la casa y experiencia en la categoría.

Tamenang Choh completa una estructura interior y exterior que destaca principalmente por su capacidad atlética y versatilidad. Se trata de uno de esos jugadores capaces de alternar posiciones y adaptarse a diferentes escenarios tácticos, algo que suele valorar especialmente Pedro Rivero.

Ahora bien, no todo son certezas. La principal debilidad del proyecto es precisamente la magnitud de la renovación. La calidad individual existe, pero la química no se firma en contratos. Se construye con meses de trabajo, automatismos y convivencia competitiva. El HLA Alicante contará con numerosos jugadores que deberán adaptarse simultáneamente a una nueva ciudad, un nuevo entrenador y nuevos compañeros.

Además, aunque la plantilla transmite profundidad y equilibrio, todavía presenta una incógnita relevante: quién asumirá el papel de auténtico jugador franquicia. Equipos llamados a pelear por el ascenso suelen disponer de una figura claramente diferencial capaz de decidir partidos en los momentos críticos. El HLA tiene candidatos para ocupar ese rol, como Mike Torres, Pálsson o Teague, pero todavía está por comprobar quién asumirá realmente ese liderazgo sobre la pista.

Globalon Insight

La sensación que transmite el proyecto 2026/27 es que el HLA Alicante ha sacrificado parte del brillo mediático en favor de una construcción más racional. No parece una plantilla diseñada para vivir de individualidades, sino para competir con regularidad durante nueve meses.

Eso puede resultar menos espectacular durante el verano, pero suele ser una receta eficaz en una categoría tan larga y exigente como la Primera FEB. Además, la presencia de Pedro Rivero permite identificar una línea deportiva coherente de principio a fin: bases capaces de interpretar el juego, exteriores versátiles, jugadores físicos en las alas y una pintura diseñada para intimidar y dominar el rebote.

Sobre el papel, el HLA Alicante presenta argumentos suficientes para pelear por las posiciones de playoff con garantías. La incógnita será descubrir si alguno de los nuevos fichajes logra convertirse en esa pieza diferencial que permita aspirar a objetivos aún mayores. Si varias de las apuestas del verano alcanzan el rendimiento esperado, Alicante podría convertirse en una de las sorpresas positivas de la temporada y volver a ilusionar seriamente al baloncesto de la provincia.

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