
España se quedó a un lanzamiento de prolongar su reinado en el waterpolo europeo de formación. La selección femenina sub-20 conquistó este viernes la medalla de plata en Oeiras después de disputar una final memorable frente a Hungría, resuelta únicamente tras una interminable tanda de penaltis. El empate a trece al término del tiempo reglamentario condujo el encuentro hacia un desenlace de máxima tensión, en el que el combinado magiar acabó imponiéndose por un ajustadísimo 21-20.
La derrota no empaña el sobresaliente campeonato firmado por el equipo dirigido por Javi Aznar. España llegó invicta al encuentro decisivo, después de completar un recorrido impecable y superar con autoridad a Países Bajos por 8-15 en las semifinales. La selección aspiraba a encadenar su cuarto título europeo consecutivo de la categoría, pero Hungría resistió hasta el final y conquistó su segunda corona continental, la primera desde 1998.
La final reunió a las dos selecciones que mejores sensaciones habían transmitido durante el campeonato. España tomó la iniciativa con un gol de Carlota Peñalver en superioridad, aunque la respuesta húngara fue inmediata. Kata Hajdu abrió el marcador de su equipo y Dominika Kardos completó la primera remontada magiar para situar el 2-3.
El equipo español no perdió la calma. Laia Tutusaus encontró espacio en la boya y Peñalver volvió a demostrar su capacidad de lanzamiento para devolver el mando a las de Javi Aznar. Reyes Díaz también comenzó a dejar su firma bajo palos al detener un penalti lanzado por Hajdu en el último minuto del periodo. Después de ocho minutos de alternativas constantes, el marcador reflejaba un 4-4 que anticipaba la batalla que estaba por venir.
Las defensas ganaron protagonismo durante el segundo cuarto. Rita Gurri adelantó nuevamente a España, pero Panna Tiba respondió para las húngaras. Lucía Rodríguez apareció entonces en ataque, Adrienn Hetzl mantuvo a Hungría dentro del encuentro y Ona Jurado anotó el 7-6 con el que la selección española se marchó por delante al descanso. España había resistido el intercambio de golpes, aunque varias oportunidades desaprovechadas le impidieron construir una ventaja mayor.
El ritmo ofensivo aumentó tras la reanudación. Tiba logró el empate y Lucía Rodríguez contestó inmediatamente. Queralt Antón hizo valer su potencia de lanzamiento, mientras Hajdu y Tiba sostenían a una Hungría que nunca permitió que España se escapara. Carlota Peñalver anotó el 10-9, pero el conjunto magiar volvió a responder y entró en el cuarto definitivo con una mínima ventaja de 10-11.
La final parecía inclinarse hacia Hungría cuando Luca Horvath y Adrienn Hetzl ampliaron la diferencia hasta el 11-13. Por primera vez en todo el partido, España estaba obligada a recuperar dos goles con el tiempo corriendo en su contra.
Fue entonces cuando apareció el carácter de un equipo que se negó a despedirse del oro. Lucía Rodríguez redujo la distancia con un lanzamiento contundente y Queralt Antón transformó el ataque que devolvía el empate al marcador. El 13-13 llegó cuando todavía quedaban algo más de tres minutos, pero ninguna de las dos selecciones consiguió romper definitivamente el equilibrio. España incluso dispuso de una superioridad en los últimos compases, aunque no encontró el tanto que habría evitado los penaltis.
La final entró entonces en un territorio reservado para los nervios de acero. Reyes Díaz detuvo el segundo lanzamiento húngaro, pero Luca Emma Torma respondió parando el intento de Lucía Rodríguez. España volvió a disponer de ventaja cuando su guardameta rechazó otro lanzamiento y Peñalver convirtió el suyo, pero la portera magiar mantuvo con vida a su selección al detener el penalti de Ona Jurado.
La muerte súbita alargó todavía más una final que se resistía a elegir campeona. España tuvo dos lanzamientos con los que podía haber ganado el título, pero Torma detuvo primero el de Ona Jurado y posteriormente el de Carlota Peñalver. Después de once lanzamientos por selección, Panna Tiba anotó para Hungría y el último intento de Queralt Antón no encontró la red. El parcial de 7-8 en la tanda cerró el marcador en 20-21 y entregó el oro a las magiares.
Peñalver terminó como máxima goleadora española durante el tiempo reglamentario con cuatro tantos, seguida por los tres de Lucía Rodríguez. En Hungría, Kata Hajdu y Panna Tiba también anotaron cuatro goles cada una. España convirtió cinco de sus diez superioridades, mientras que su rival aprovechó dos de cuatro. Reyes Díaz detuvo además un penalti durante el encuentro antes de volver a resultar decisiva en la tanda.La plata confirma la continuidad de España entre las grandes potencias internacionales del waterpolo femenino de base. El resultado impidió revalidar el título, pero no altera el valor de un torneo en el que el conjunto de Javi Aznar alcanzó la final después de mantenerse invicto y ofrecer actuaciones de enorme solidez colectiva. El oro se escapó por un margen mínimo; el reconocimiento a esta generación permanece intacto.
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Perder una final en el último lanzamiento siempre deja una herida inmediata, pero esta plata habla mucho mejor del futuro que del desenlace de una tanda. España no cayó por falta de personalidad ni por sentirse inferior: remontó dos goles en el último cuarto, sobrevivió a una presión enorme y tuvo el oro en sus manos en dos ocasiones durante los penaltis.
La continuidad de la selección en las finales continentales demuestra que el éxito del waterpolo femenino español no depende únicamente de una generación aislada. Detrás de la élite absoluta continúa apareciendo talento preparado para competir contra las mejores escuelas europeas. Oeiras no entregó el cuarto oro consecutivo que perseguía España, pero sí confirmó que el trabajo de formación sigue produciendo equipos reconocibles, competitivos y mentalmente resistentes.
Esta plata duele porque estuvo muy cerca de ser oro. Precisamente por eso tiene tanto valor: nace de una final disputada sin complejos, de una remontada cuando el partido parecía escaparse y de una tanda que solo encontró vencedora después de veintidós lanzamientos. España abandona Portugal como subcampeona de Europa, pero también con la certeza de que esta generación ya está preparada para volver a buscar la cima.
Ficha técnica
Hungría, 21 (13+8): Luca Emma Torma (p), Luca Horvath (2), Laura Nagy, Lili Sara Soti, Patricia Kiss, Zsofi Horvath, Eszter Varro, Dominika Kardos (1+2), Zoe Panna Lendvay (0+1), Panna Tiba (4+3), Tunde Schmuck (ps), Adrienn Hetzl (2) y Kata Hajdu (4+2).
España, 20 (13+7): Elisabeth Carmona (ps), Martina Claveria (0+2), Rita Gurri (1), Queralt Anton (2+2), Ariadna Temprano, Carlota Peñalver (4+1), Júlia Frigola, Luna Vara, Lucía Rodríguez (3+1), Irene Briceño (1), Laia Tutusaus (1), Estíbaliz Domínguez, Reyes Díaz (p) y Ona Jurado (1+1).
Parciales: 4-4, 3-2, 3-5 y 3-2. Tanda de penaltis: 7-8.
Árbitras: Bregje de Jong, de Países Bajos, y Maro Savinovic, de Croacia.
Expulsiones: Cinco para España, una de ellas por penaltis, y diez para Hungría.
Incidencias: Final del Campeonato de Europa femenino sub-20 de waterpolo disputada el viernes 7 de agosto de 2026 en Oeiras, Portugal.




