

El Hércules CF logró un valioso empate sin goles en su visita al Centro Deportivo de Alcalá de Henares ante el Atlético Madrileño, en un encuentro exigente y pasado por agua que dejó sensaciones encontradas para ambos conjuntos. Los de Fernando Torres dominaron durante muchos tramos del partido y acumularon las ocasiones más claras, pero se toparon con la falta de acierto y con un Blazic determinante bajo palos. El conjunto alicantino, por su parte, supo resistir en los momentos más complicados y terminó el choque creciendo en la segunda mitad.
El partido comenzó con un ritmo alto y un contexto adverso marcado por una intensa lluvia que condicionó el juego desde el inicio. El Hércules intentó sorprender con balones largos a la espalda de la defensa rojiblanca y generó la primera llegada peligrosa, aunque el Atlético Madrileño fue poco a poco asentándose sobre el césped. Rayane empezó a aparecer entre líneas y a generar peligro constante, obligando a Blazic a intervenir con acierto en varias ocasiones, incluida una parada de mérito a disparo dentro del área.
El dominio local se intensificó con el paso de los minutos. El Madrileño explotó los espacios a la espalda de la defensa visitante y tuvo varias oportunidades claras para adelantarse, especialmente en botas de Iker Luque y Arnau Ortiz, que no lograron dirigir sus remates entre los tres palos. El Hércules, mientras tanto, sufría para salir con claridad desde atrás y se veía obligado a defender en bloque bajo, acumulando esfuerzos para sostener el empate.
La primera parte estuvo marcada por las lesiones en el conjunto alicantino. Unai Ropero tuvo que abandonar el terreno de juego en el minuto 8, dando entrada a Fran Sol, y Roger también acabó siendo sustituido tras varios intentos de continuar. A pesar de las dificultades, el Hércules logró llegar al descanso con el marcador intacto, apoyado en la seguridad de Blazic y en el trabajo defensivo colectivo.
Tras el paso por vestuarios, el guion cambió parcialmente. El Hércules dio un paso adelante, ganó presencia en campo contrario y empezó a disputar la posesión con mayor personalidad. Nico y Andy comenzaron a encontrar espacios y el equipo alicantino se asentó en campo rival durante varios minutos, aunque sin generar ocasiones claras. El Atlético Madrileño siguió buscando el gol, pero ya con menos fluidez y más precaución.
El tramo final fue más equilibrado, con ambos equipos midiendo riesgos. El Hércules tuvo una opción muy clara en una transición mal resuelta por Nico en una situación de dos contra uno, mientras que el conjunto local intentó apretar hasta el último minuto, reclamando incluso la posibilidad de colgar una falta en el descuento. El colegiado señaló el final sin permitir esa última acción, provocando las protestas de los jugadores madrileños.
El empate deja al Hércules con buenas sensaciones por su capacidad de resistencia y adaptación en un partido muy exigente, mientras que el Atlético Madrileño vuelve a quedarse sin victoria en casa, prolongando una racha que se extiende ya varios meses.
Globalon Insight
No todos los puntos se construyen desde el dominio. En Alcalá, el Hércules entendió que el partido exigía resistencia, concentración y oficio. Supo sufrir cuando tocó y crecer cuando el contexto se lo permitió. En una categoría donde cada detalle cuenta, empates como este también suman camino.
Clasificación:

Fotos: Hércules CF
FICHA TÉCNICA
Atlético Madrileño 0 – 0 Hércules CF
0 Atlético Madrileño: Esquivel; Boñar, Perovic (Julio Díaz, 63’), Dani Martínez, Puric; Javi Serrano (Koke Mota, 88’), Bellotti (Jano, 63’), Arnau Ortiz, Iker Luque (Morcillo, 88’), Rayane; Rafa Llorente (Cubo, 72’).
0 Hércules CF: Blazic; Samu Vázquez, Rentero, Sotillos (Bolo, 45’), Retu (Jiménez, 72’); Mehdi, Hamed, Nico, Andy Escudero, Roger (Calavera, 45’); Unai Ropero (Fran Sol, 8’).
Árbitro: Javier Figueiredo.
Amonestaciones: Javi Serrano (36’), Sotillos (50’), Hamed (93’), Boñar (91’).
Estadio: Centro Deportivo Alcalá de Henares.
Incidencias: Partido disputado bajo intensa lluvia. El Atlético Madrileño protestó al final por no poder ejecutar una última falta.




