Nutricion deportiva

::Nutrición – Frutas, hidratación y hábitos clave: así se protegen los mayores ante las olas de calor

Un taller de Cruz Roja en la playa del Cabanyal pone el foco en la alimentación como herramienta esencial para prevenir riesgos en temperaturas extremas

 

El verano ya aprieta y, con él, llega una de las mayores amenazas silenciosas para la salud de las personas mayores: el calor extremo. En la playa del Cabanyal de València, un grupo de personas mayores de 65 años ha encontrado este jueves algo más que sombra junto al mar. Ha encontrado información, prevención y herramientas prácticas para afrontar las altas temperaturas con garantías.

Bajo una carpa y con brochetas de fruta como carta de bienvenida, los participantes han asistido a un taller organizado por Cruz Roja dentro de su campaña nacional de sensibilización frente al calor. El objetivo era claro: enseñar a cuidarse cuando el termómetro sube y el cuerpo empieza a tener más dificultades para adaptarse.

Y todo empieza por la alimentación.

Frutas y verduras en todas las comidas. Ese ha sido el mensaje central de una jornada en la que nutricionistas, médicos y voluntarios han insistido en algo que, pese a su sencillez, resulta determinante. El cuerpo pierde agua, minerales y vitaminas con más rapidez en verano, especialmente cuando la exposición al sol es prolongada. Reponerlos no es una opción, es una necesidad.

La nutricionista Lizbeth Leyton lo explicó con claridad durante el taller: las personas mayores son especialmente vulnerables por factores que van desde la pérdida de masa muscular hasta una menor resistencia al calor o un mayor riesgo de deshidratación. Todo ello, sumado a la posible presencia de enfermedades crónicas, multiplica las probabilidades de sufrir complicaciones.

En ese escenario, la alimentación deja de ser un hábito cotidiano para convertirse en un escudo.

El consejo es sencillo pero preciso: aumentar el consumo de frutas frescas y verduras ricas en vitaminas y antioxidantes, como la sandía, el melón, las fresas, el pepino o las verduras de hoja verde. Estos alimentos no solo hidratan, también ayudan a proteger la piel y a recuperar el organismo tras la exposición al sol.

Pero no basta con eso.

Una dieta equilibrada sigue siendo imprescindible. Los expertos recordaron que es necesario mantener la ingesta de hidratos de carbono y proteínas, fundamentales para conservar energía y masa muscular en una época en la que el calor reduce la actividad física y, en muchos casos, el apetito.

Y, por encima de todo, hidratación.

Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día es una recomendación básica, aunque muchas personas mayores no tienen sensación de sed suficiente, lo que aumenta el riesgo. Por eso se insiste en llevar siempre una botella encima, beber de forma regular y evitar bebidas azucaradas o alcohólicas, que pueden agravar la deshidratación.

El taller no se quedó en la teoría.

El cocinero David Pérez, voluntario, llevó a la práctica estas recomendaciones con tres recetas rápidas, económicas y pensadas para el día a día: un agua fresca de pepino, limón y hierbabuena, un batido de frutos rojos con yogur y un ajoblanco de almendras con melón. Todas ellas listas en apenas diez minutos y adaptadas a las necesidades de una población que necesita facilidad y eficacia.

La respuesta de los asistentes fue inmediata.

Alicia, de 77 años, no dudó al terminar la sesión: saldría directamente a comprar los ingredientes. Ángela, de 81, con experiencia en alimentación triturada por problemas digestivos, valoró muy positivamente las propuestas. Más allá de las recetas, lo importante fue el cambio de percepción.

Entender que cuidarse también puede ser accesible.

El contexto no es menor. La Agencia Estatal de Meteorología ha advertido de un episodio de temperaturas “muy altas” en la Comunitat Valenciana a partir del 22 de junio, con registros que podrían situarse en valores récord para la época. Un escenario que convierte este tipo de iniciativas en algo más que recomendable.

Las olas de calor no son un fenómeno puntual. Son una realidad cada vez más recurrente.

Y en esa realidad, la información marca la diferencia.

Globalon Insight

El taller de Cruz Roja refleja una tendencia que va más allá de la educación sanitaria: la prevención activa como eje principal frente al cambio climático y sus efectos directos en la salud.

El dato clave no es solo que las personas mayores sean más vulnerables, sino que muchas de las soluciones están al alcance del día a día. Alimentación, hidratación y hábitos básicos siguen siendo las herramientas más eficaces, pero también las más olvidadas cuando no existe una estrategia de concienciación clara.

Este tipo de iniciativas demuestran que la prevención no es solo responsabilidad del sistema sanitario, sino también de la comunidad. Llevar la información al entorno cotidiano —una playa, una biblioteca, un espacio público— facilita su comprensión y, sobre todo, su aplicación real.

El reto ahora es escalar este modelo.

Porque si las previsiones de calor extremo se confirman como tendencia, la clave no estará en reaccionar, sino en anticiparse. Y ahí, la educación nutricional y los hábitos saludables se convierten en la primera línea de defensa.

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