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::Fútbol – Anselmi llega al Elche sin mirar atrás: “Con lo del año pasado no podemos conformarnos”

El nuevo técnico ilicitano apuesta por elevar el nivel competitivo del equipo y construir una identidad ambiciosa sin limitarse a la permanencia

 

El Elche CF ya tiene nuevo líder y, desde el primer minuto, el mensaje ha sido contundente. Matías Anselmi no quiere vivir del pasado. No quiere reconstruir desde la urgencia de la salvación, sino desde la ambición de mejorar. En su presentación oficial, el técnico argentino dejó claro que el punto de partida existe, pero no es suficiente.

“Vamos a seguir construyendo desde el piso que dejó el equipo, pero creyendo que se puede hacer mejor”, explicó Anselmi, en una declaración que marca la hoja de ruta de un proyecto que busca dar un paso adelante tras una temporada en la que el Elche logró mantenerse en la categoría en la última jornada.

El nuevo entrenador llega con respeto hacia el trabajo anterior, pero también con una visión propia. No esquiva el pasado reciente, pero tampoco se instala en él. De hecho, sus palabras hacia Eder Sarabia reflejan continuidad metodológica sin renunciar a evolución. “Hay muchas cosas del año pasado con las que me siento identificado”, aseguró, incluso dejando entrever una conversación cercana con su antecesor para recoger aprendizajes y consolidar una base común.

Pero el foco de Anselmi no está en la nostalgia, sino en el futuro inmediato.

El técnico bonaerense, de 40 años, insiste en que el equipo debe aspirar a ser más competitivo desde el primer partido. Su idea de juego no esconde matices: protagonismo, intensidad y una apuesta clara por el balón como herramienta para dominar los partidos. “Me gusta tener la pelota porque si la tengo estoy más cerca de ganar. Y también defender con la pelota”, explicó, definiendo una identidad que apunta a un Elche más valiente y menos reactivo.

Esa propuesta no se limita a la pizarra, sino que alcanza la mentalidad del grupo. Para Anselmi, el concepto de equipo está por encima de cualquier individualidad. “No concibo el fútbol desde lo individual”, afirmó, subrayando la importancia de la estructura colectiva como eje del rendimiento. En esa misma línea, introdujo dos ideas que considera fundamentales: competir y ser equipo, entendidas no como consignas vacías, sino como la base del comportamiento diario.

El entrenador también asumió con naturalidad que parte de la afición aún no le conoce. Lejos de generar incomodidad, lo interpreta como una oportunidad. “Prefiero que no me conozcan a que me conozcan mal”, señaló, dejando entrever que su mejor carta de presentación será el rendimiento del equipo sobre el césped.

Su llegada al Elche no es casual. El propio técnico reconoció que seguía al club desde hace tiempo, especialmente desde la entrada de Christian Bragarnik en la propiedad. Esa conexión previa refuerza la idea de un proyecto meditado y no improvisado. “Estoy en el lugar que quiero estar”, afirmó, convencido de que este paso llega en el momento adecuado de su carrera.

En cuanto al contexto competitivo, Anselmi no esquiva la realidad de un equipo que puede verse obligado a luchar por la permanencia, pero se niega a convertir ese objetivo en un límite. Su discurso evita la resignación y apuesta por una mejora constante. “Mi foco estará en dar lo máximo en cada partido y no en el resultado”, explicó, trasladando el peso del proceso por encima de la consecuencia.

El técnico también fue claro respecto a la composición de la plantilla. Asume que el mercado será largo y dinámico, condicionado incluso por factores externos como el calendario internacional, pero confía en que el tiempo le permitirá conocer a sus jugadores y construir un grupo competitivo. Además, dejó abierta la puerta a mantener perfiles de experiencia dentro del vestuario, como el caso de Josan, con el que espera conversar próximamente para definir su continuidad.

La intervención del director general, Pedro Schinocca, reforzó ese mensaje de confianza. La elección de Anselmi no ha sido precipitada, sino fruto de un proceso de análisis en el que el club valoró a varios candidatos antes de decantarse por el argentino desde el convencimiento total.

El proyecto, por tanto, comienza con una idea clara: crecer.

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El discurso de Matías Anselmi no es el de un entrenador que llega a apagar incendios, sino el de uno que quiere cambiar la cultura competitiva del equipo. Su insistencia en no conformarse con la salvación apunta a un giro estratégico importante dentro del Elche, que pasa de un enfoque reactivo a otro propositivo.

Más allá del estilo de juego, lo relevante está en la mentalidad. Anselmi introduce una exigencia interna elevada sin convertirla en presión externa. Evita fijar un único objetivo clasificatorio y centra el foco en el rendimiento, un planteamiento que, bien ejecutado, suele generar resultados más sostenibles a lo largo de la temporada.

El gran reto estará en la coherencia. El Elche viene de una temporada de sufrimiento, en la que el margen de error fue mínimo. Cambiar ese contexto hacia uno basado en el protagonismo y la iniciativa exigirá tiempo, convencimiento y una adaptación rápida de la plantilla.

Si el equipo logra interpretar ese mensaje, el techo puede estar muy por encima de la permanencia. Pero si la transición no se consolida desde el inicio, el riesgo será convivir entre dos identidades, sin dominar ninguna.

El punto de partida ya no es sobrevivir. Es crecer. Y eso, en sí mismo, cambia todo.

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