
El balonmano gallego tiene este domingo una cita con la historia. El Mecalia Atlético Guardés afronta en A Sangriña la vuelta de la final de la EHF European Cup con una ventaja de cuatro goles tras imponerse por 20-24 en el encuentro de ida disputado en Eslovaquia ante el MSK IUVENTA Michalovce. El duelo arrancará a las 19:00 horas y puede convertirse en una de las noches más importantes para el club de A Guarda.
El equipo dirigido por Ana Seabra llega en una situación privilegiada, aunque en el vestuario nadie quiere hablar de exceso de confianza. La eliminatoria sigue abierta y el conjunto gallego sabe que enfrente tendrá a un rival acostumbrado a competir en escenarios de máxima presión.
La victoria en tierras eslovacas dejó sensaciones muy positivas para el Guardés. El equipo mostró personalidad en los momentos más complicados, resistió el empuje local y supo aprovechar cada error rival para abrir una diferencia importante de cara al choque definitivo. La defensa volvió a ser una de las grandes armas del conjunto gallego, especialmente en la segunda mitad, donde consiguió romper el partido.
En ataque aparecieron nombres propios como Jazmín Mendoza y María Sancha, claves para mantener la ventaja durante los momentos de máxima tensión. También destacó el trabajo colectivo de un equipo que ha construido su identidad desde el esfuerzo defensivo y la intensidad competitiva.
El encuentro de ida tuvo un desarrollo muy igualado durante los primeros treinta minutos. De hecho, el Guardés apenas se marchó al descanso con un ajustado 11-12 tras un último tanto de María Sancha. Pero tras el paso por vestuarios cambió completamente el panorama. Las gallegas elevaron el ritmo defensivo, aprovecharon varias exclusiones del conjunto eslovaco y lograron abrir una renta que llegó a ser de cinco goles.
El Michalovce intentó reaccionar empujado por su afición y consiguió reducir diferencias en el tramo final, aunque el Guardés mantuvo la calma para cerrar un resultado que ahora le permite afrontar la vuelta con cierto margen.
Aun así, el conjunto gallego no quiere caer en la relajación. El equipo eslovaco ya demostró durante las semifinales de la competición que tiene capacidad para levantar eliminatorias muy complicadas. Lo hizo frente al Bursa Büyüksehir turco y esa experiencia obliga al Guardés a mantener la máxima concentración.
El gran factor diferencial puede estar en el ambiente de A Sangriña. El pabellón gallego se prepara para una entrada espectacular en una tarde que promete emoción, tensión y un ambiente de los que marcan época en el deporte gallego. La afición del Guardés lleva semanas soñando con este momento y el club espera convertir la pista en una auténtica caldera.
La entrenadora Ana Seabra quiso lanzar un mensaje de prudencia antes de la final, aunque también dejó claro el valor de la oportunidad que tiene delante el equipo. La técnica portuguesa recordó que disputar una final europea era algo que “muchos ni siquiera soñaban” hace algunos años y destacó la importancia de afrontar el partido “con respeto, ambición y responsabilidad”.
El Guardés está a sesenta minutos de tocar la gloria continental. Después de una trayectoria impecable en Europa, el conjunto gallego tiene ante sí la posibilidad de conquistar el primer título internacional de su historia y colocar su nombre entre los grandes referentes del balonmano femenino europeo.
Píldora para redes sociales:
El Guardés, a 60 minutos de la gloria europea: A Sangriña quiere hacer historia este domingo




