

El HLA Alicante salió al parqué del Ferrándiz con la sensación de estar ante uno de esos partidos que definen un final de temporada. No era solo una jornada más: era la oportunidad de amarrar el billete del play‑off sin calculadora. Sin embargo, el guion volvió a torcerse y Tizona Burgos, un equipo situado en la parte baja, se llevó un triunfo de mucho peso por 92‑97, castigando los momentos de desconexión local y dejando a los alicantinos con la clasificación en el alambre.
El partido empezó con buen pulso lucentino. Kevin Larsen abrió el camino con presencia interior y puntos con contacto, y el HLA enseñó energía en los primeros minutos para ponerse por delante (7‑4) y sostener la iniciativa con ataques relativamente fluidos. La igualdad, eso sí, estaba servida. El primer cuarto se cerró con un margen mínimo y con la sensación de que el encuentro iba a ir a cara de perro (28‑27).
La primera grieta llegó en el segundo cuarto. El HLA volvió a estirarse (35‑30), pero Tizona encontró el interruptor del partido en el tiro exterior y en la lectura ofensiva. Los visitantes encadenaron canastas de tres y castigaron cada pérdida de ritmo local hasta darle la vuelta a la dinámica. Ese parcial fue el que marcó la tarde: el Ferrándiz pasó de ver un partido controlable a asistir a una brecha que crecía posesión a posesión. El descanso llegó con un 43‑58 que ya obligaba a remar a contracorriente.
Tras el paso por vestuarios, el HLA necesitaba un tercer cuarto perfecto para volver al partido. En lugar de eso, se encontró con un golpe añadido: la lesión de Mike Torres, retirada que condicionó la rotación y el tono del equipo en un tramo en el que Tizona siguió golpeando. El marcador se fue abriendo hasta un 65‑81 al final del tercer periodo, con los burgaleses manejando la ventaja con más claridad que prisa.
Y, sin embargo, el HLA no se rindió. El último cuarto tuvo el punto de orgullo que había faltado en los momentos malos. Aparecieron los triples —Bone, Joseph, Hollanders—, llegó la energía de Mendicote atacando el aro, y el partido volvió a parecer posible. Alicante recortó, se puso a tiro y llegó a asomarse a un final abierto, incluso con el 92‑95 ya dentro del último minuto. Pero Tizona supo vivir en ese barro: gestionó mejor las últimas posesiones, castigó desde la línea cuando tocaba y cerró el partido con más frialdad para llevarse el 92‑97.
En lo individual, el duelo tuvo dos nombres que explican mucho. Por el lado visitante, Jan Zidek firmó una actuación diferencial con 27 puntos y un nivel de acierto altísimo, bien acompañado por Marquis Juwan Jackson (12), Nugu (11), Brown‑Ferguson (11) y Gerard Jofresa (10), además del trabajo de dirección de Felix Terins. En el HLA, Unai Mendicote sostuvo a los suyos con 21 puntos, Kevin Larsen aportó 19 con presencia total cerca del aro y Eddy Polanco sumó 11, pero el equipo pagó caro el bajo acierto exterior y el peso del segundo cuarto.
La derrota duele por el resultado… y por el contexto. El HLA encadena dos tropiezos seguidos en el momento en el que había que demostrar, después de caer también la jornada anterior en Palma (77‑68). De haber ganado uno de estos dos partidos, hoy estaría en una zona de seguridad sin necesidad de cuentas.
Aun así, el equipo sigue dependiendo de sí mismo por un motivo tan simple como cruel: su irregularidad está siendo espejo de la del perseguidor. El CB Zamora también ha fallado cuando podía adelantar al HLA: viene de perder en la jornada anterior ante Cantabria (86‑89) y cayó también en esta jornada en Oviedo (90‑80). Y esa doble caída es, literalmente, lo que mantiene a los alicantinos dentro del play‑off ahora mismo.
El escenario del play‑off: dentro, pero a un paso del precipicio
En Primera FEB, el play‑off lo disputan los equipos clasificados entre el 2.º y el 9.º puesto. Con la clasificación que reflejas tras la jornada, el HLA es 9.º con 46 puntos y Zamora es 10.º con 45, por lo que el último billete está en juego entre ambos.
La última jornada lo convierte en una final directa: Zamora – HLA Alicante. Si el HLA gana, entra sin discusión. Si pierde, el punto clave será el desempate, porque ambos llegarían igualados a puntos. Y ahí Alicante parte con ventaja porque en la primera vuelta ganó 94‑86, un +8 que puede ser decisivo. En términos prácticos, una derrota por menos de esa diferencia mantendría vivo el cara a cara para el HLA; una derrota amplia podría darle el vuelco al Zamora y dejar fuera a los alicantinos.
El mensaje final, por tanto, es tan claro como incómodo: el HLA sigue en plaza de play‑off, pero ya no puede esconderse. Ha gastado el colchón en el peor momento y se ha quedado con una sola moneda en el bolsillo. La semana que viene, en Zamora, ya no habrá margen para interpretaciones: será partido de temporada.

Estadísticas del partido:


Globalon Insight
El HLA llega al final con una paradoja peligrosa: está dentro, pero no transmite seguridad. Y eso, cuando todo se decide a 40 minutos, pesa. La parte buena es que el rival directo también ha fallado cuando debía rematar. La parte mala es que ya no queda red: el play‑off se juega en Zamora… y esta vez no habrá “otra oportunidad”.
Ficha técnica
Primera FEB (J.33) – HLA Alicante 92 – Grupo Ureta Tizona Burgos 97
Parciales: 28‑27, 15‑31 (43‑58), 22‑23 (65‑81), 27‑16 (92‑97)
HLA Alicante: Mendicote 21, Larsen 19, Polanco 11, Joseph 9, Jordá 9, Torres 7, Bone 5, Coulibaly 5, Michael Torres 7, Hollanders 6.
Tizona Burgos: Zidek 27, Jackson 12, Nugu 11, Brown‑Ferguson 11, Jofresa 10, Parrado 9, Terins 6.
Incidencia destacada: lesión de Mike Torres en el tercer cuarto (se retiró del partido).
Fotografías: HLA Lucentum y Tizona Burgos




