
Las vacaciones escolares no siempre son sinónimo de descanso para las familias. En La Nucía, la solución vuelve a pasar por una iniciativa ya consolidada: la Escuela de Semana Santa, que este 2026 ha arrancado con 31 niños y niñas de entre 3 y 12 años en el colegio Muixara.
Durante seis jornadas —los días 2, 7, 8, 9, 10 y 13 de abril— este centro educativo se transforma en un espacio de aprendizaje dinámico donde el juego y la educación van de la mano. El objetivo es claro: facilitar la conciliación laboral y familiar en unas fechas en las que muchos padres siguen trabajando mientras los colegios permanecen cerrados.
Un colegio que no se detiene en vacaciones
Lejos del silencio habitual de los centros educativos en festivos, el colegio Muixara mantiene sus puertas abiertas con un horario amplio, de 7:30 a 15:30 horas. Aunque no hay servicio de comedor, los participantes pueden llevar su propia comida, lo que permite adaptar la jornada a las necesidades de cada familia.
El programa está dirigido a menores de entre 3 y 12 años, organizados en dos grupos diferenciados: infantil y primaria. Esta división permite ajustar las actividades a cada etapa, manteniendo el equilibrio entre entretenimiento y aprendizaje.
Aprender jugando, también fuera del aula
La propuesta combina talleres lúdicos y educativos con un enfoque práctico. A lo largo de la semana, los niños participan en actividades de manualidades, dinámicas medioambientales —centradas en temas como el reciclaje o el ciclo del agua— y propuestas educativas como lectura, cuentacuentos, juegos de palabras o música.
Más allá de ocupar el tiempo libre, la escuela busca reforzar habilidades y fomentar valores de forma natural, sin la presión del entorno académico habitual. El aprendizaje se plantea desde el juego, convirtiendo cada actividad en una experiencia participativa.
Una fórmula que se repite cada año
La Escuela de Semana Santa alcanza ya su decimosexta edición, consolidándose como una alternativa útil para muchas familias del municipio. La continuidad de la iniciativa refleja una necesidad real: contar con espacios seguros y educativos para los menores durante los periodos no lectivos.
Además, este tipo de programas no solo benefician a las familias, sino que también ofrecen a los niños la oportunidad de socializar, mantenerse activos y descubrir nuevas formas de aprender fuera del aula tradicional.
En La Nucía, las vacaciones no paran la actividad. Solo la transforman.




