
El Huerta del Rey vivió uno de esos partidos que no necesitan muchos goles para convertirse en un recuerdo. El Caja Rural Aula Valladolid y el AtticGo Elche firmaron un 20‑20 cargado de emoción, donde la defensa, los nervios y dos porteras gigantes terminaron imponiéndose al caos ofensivo de una tarde intensa. No hubo tregua, no hubo respiro: solo balonmano del que aprieta el pecho.
El inicio fue un combate de tanteo: pérdidas, defensas exigentes, ataques que sufrían para encontrar espacios y un duelo silencioso pero brutal entre Nicole Morales y Marisol Carratú, que desde los primeros minutos marcaron la pauta. El Elche encontró algo más de claridad gracias a la inspiración de Carmen Figueiredo, que sostuvo a las ilicitanas con acciones de talento que abrieron las primeras ventajas.
Valladolid resistió desde la portería y desde el alma competitiva que nunca abandona al Aula en su pista. Carmen Sanz sostuvo lo insostenible y Amaia González de Garibay encendió el carácter de su equipo, manteniendo viva una primera parte de marcador corto y desgaste enorme. El descanso llegó con un 9‑11 que dejaba espacio a cualquier desenlace.
La segunda mitad fue un viaje emocional. El Elche pareció romper el partido con el 9‑13, pero el Aula decidió que no iba a ser espectadora de su propia historia. Ajustó líneas, endureció la defensa y encontró golpes parciales que le permitieron igualar el encuentro primero en el 14‑14, después en el 19‑19, gracias a la energía de Naroa Baquedano y el empuje de María Guerra, protagonistas de una remontada que incendió al pabellón.
Y entonces llegó el final.
Elche corre el contraataque definitivo.
Paula Agulló, sola ante el mundo.
El silencio de un pabellón entero…
Y Carratú, enorme, eterna, colocando una mano que vale un punto, un suspiro y un rugido colectivo.
Esa parada es la que le da sentido al empate.
Globalon Insight
Este 20‑20 es algo más que un empate: es un espejo que muestra la naturaleza de dos equipos que viven partidos desde el alma. Elche domina momentos, golpea con talento y transmite peligro cada vez que acelera. Valladolid resiste, muerde, se rehace, y encuentra en Carratú una portera capaz de desafiar destinos con una sola mano. Mientras tanto, la competición entera late con tensión: arriba no hay dueño, abajo nadie se rinde, y en medio aparecen equipos que transforman dudas en victorias.
El Aula y el Elche no resolvieron un partido; resolvieron una afirmación: en esta liga, quien gana no es el que anota más, sino el que no deja de creer. Carratú evitó una derrota, pero también dejó un mensaje: en Huerta del Rey, el pulso nunca se rompe.
Ficha técnica
Caja Rural Aula Valladolid 20 – 20 AtticGo Elche
Competición: Liga Guerreras Iberdrola – Jornada 19
Lugar: Pabellón Huerta del Rey (Valladolid)
Árbitras: Partido Estrella de Teledeporte
Resultado al descanso: 9‑11
Destacadas:
– Aula Valladolid: Carmen Sanz, Amaia González de Garibay, Naroa Baquedano, María Guerra
– AtticGo Elche: Carmen Figueiredo, Paula Agulló, Nicole Morales
Acción decisiva: parada final de Marisol Carratú ante Paula Agulló
Análisis Globalon de la jornada
La Liga Guerreras Iberdrola dejó una jornada cargada de consecuencias.
Por arriba, el tablero se reordena: el Super Amara Bera Bera volvió a tropezar —esta vez ante un Zonzamas Plus Car Lanzarote que firmó una gesta monumental— y encadena un mes de dudas que lo ha alejado de su versión más reconocible. Rocasa Gran Canaria, que tenía una oportunidad para asaltar el liderato, chocó contra la solidez del Costa del Sol Málaga, que impuso su defensa y firmó un 26‑20 de autoridad.
En la parte media baja, la lucha por la permanencia se ha convertido en un bosque lleno de ramas, en el que cada punto pesa como un ladrillo. El Elda Prestigio, que parecía hundirse al descanso, sacó un empate heroico ante Porriño gracias a los nueve goles de Malena Valles, que firmó una actuación que guarda ecos de liderazgo. Más abajo, el Grafometal Sporting La Rioja continúa su temporada de revelación, derrotando a un KH‑7 Granollers en caída libre y demostrando que su proyecto no es casualidad, sino una tendencia consolidada.
Y en el cierre, la victoria del Balonmano Morvedre ante Cicar Lanzarote Ciudad de Arrecife confirma que el equipo de Cristina Cabeza ha cambiado de piel. Lilly Torok y Fernanda Couto sostuvieron un triunfo que vale mucho más que dos puntos: vale esperanza, impulso y la sensación de que Morvedre ha despertado justo a tiempo.
La liga se estira. La clasificación tiembla. Y cada fin de semana, el paisaje vuelve a cambiar.


