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::Rugby – Copa del Rey. Semifinales. Cisneros firma una remontada monumental ante La Vila y jugará la final madrileña ante Alcobendas

La Vila se diluye tras un 3–21 demoledor y deja paso a una final inédita en más de dos décadas

 

La NTT Data Copa del Rey de rugby vivió una de esas mañanas que se quedan grabadas por el cambio radical de guion. Huesitos La Vila parecía tener el billete a la final encarrilado después de una primera parte casi perfecta, en la que dominó territorio, ritmo e iniciativa hasta marcharse al descanso con un contundente 3–21. Pero lo que ocurrió después fue una de esas reacciones que explican por qué el rugby tiene un magnetismo tan particular: Complutense Cisneros salió del vestuario como un equipo nuevo y transformó por completo el partido.

El primer aviso llegó con un ensayo de Gonzalo Blázquez, convertido por Santiago Cachorro, que devolvió la chispa a un Estadio Nacional encendido. La Vila sufrió una exclusión que abrió aún más el escenario, y Cisneros aprovechó cada metro disponible para acelerar. Las marcas de Ciaran JohnBolger y Andrés Vallejo, también pasadas entre palos, terminaron de dinamitar un encuentro que empezaba a teñirse de azul-azul. De repente, el marcador reflejaba un 24–21 que cambiaba bruscamente el paisaje emocional de ambos equipos.

La Vila, obligada a resistir más de lo que pudo proponer, perdió continuidad en ataque y no encontró la forma de frenar las embestidas madrileñas. Cisneros, en cambio, jugó con la inercia del equipo que huele sangre: un golpe de castigo ampliaba la ventaja y, ya con el partido roto, llegaron dos ensayos más, obra de Pablo Riva y Juan Fonseca, que firmaron la sentencia definitiva hasta alcanzar un 39–21 que hacía temblar cualquier pronóstico previo.

La otra semifinal, disputada en Pepe Rojo, fue otro capítulo emocionante. Silicius Alcobendas sorprendió al vigente campeón, VRAC Quesos Entrepinares, con un triunfo trabajado y decidido en los últimos minutos. Los vallisoletanos intentaron gestionar la ventaja que habían construido aprovechando una superioridad, pero Alcobendas mantuvo la fe y cerró el partido con un ensayo letal que silenció el estadio. Un 18–22 de enorme mérito que dibuja un futuro inmediato electrizante para el rugby madrileño.

Con ambos resultados, la final ya tiene nombre propio: Complutense Cisneros – Silicius Alcobendas, el primer duelo íntegramente madrileño por el título desde 2003. Cisneros vuelve a una final once años después, rompiendo una larga espera desde aquella de 2015 ante VRAC. Alcobendas llega con la autoridad que le da haber eliminado al campeón en su propio campo. Dos caminos distintos, pero un mismo destino: una final que promete intensidad, físico, ambiente y esa mezcla de tradición y juventud que caracteriza al rugby español.

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La semifinal deja una enseñanza clara: el rugby es un deporte de momentos, de convicción y de capacidad para sostener la cabeza cuando todo parece perdido. Cisneros encontró su identidad en el descanso y la impuso con fuerza; La Vila, pese a su enorme primera parte, no halló el pulso para resistir la tormenta. Alcobendas, por su parte, demostró que la fe también se entrena, y que ganar en Pepe Rojo exige un carácter especial. La final será un escaparate perfecto para un rugby madrileño que vive uno de sus mejores ciclos en años.

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