

El Atticgo BM Elche sufrió en Villava la primera derrota del año tras una serie de cinco encuentros en dinámica ascendente. El 26‑23 final refleja un duelo igualado, abierto y lleno de alternancias, en el que las ilicitanas hicieron muchas cosas bien para mantenerse vivas hasta los instantes decisivos, pero pagaron con dureza cada error en un encuentro donde Beti‑Onak supo castigar con precisión.
La tarde empezó espesa para el Atticgo, que no encontró continuidad ofensiva en los primeros minutos. La alternancia de fallos en ambos ataques marcó el arranque, pero el equipo local se mostró más firme para generar las primeras ventajas (5‑3) tras aprovechar varias pérdidas visitantes. Elche encadenó hasta cinco balones perdidos en el primer cuarto de hora, algo que alimentó un 7‑4 que obligaba a reaccionar. La respuesta no se hizo esperar: un parcial 1‑4 devolvió la igualdad (8‑8) y mostraba el carácter de un equipo que no se desconecta ni en escenarios adversos.
Aun así, la reacción tuvo poco recorrido. Beti‑Onak recuperó el control y aprovechó nuevamente las imprecisiones ilicitanas para reconstruir una renta de tres goles (11‑8). Con el reloj acercándose al descanso, el conjunto de Alberto Zabalegui volvió a apretar atrás y encadenó un parcial 0‑3 que redujo la diferencia a la mínima expresión (13‑12). Sólo un lanzamiento con el tiempo detenido permitió a las navarras marcharse a vestuarios con un 14‑12 que dejaba el duelo completamente abierto.
La segunda mitad mantuvo el mismo patrón de oscilaciones. El Atticgo igualó rápido (14‑14) y, cuando parecía estar cerca de tomar el mando por primera vez, volvió a encontrarse con dos zarpazos locales que restablecieron la distancia (17‑15). El intercambio de golpes reflejaba la igualdad real del encuentro: pequeñas rachas, ventajas cortas y la sensación de que cualquier giro del marcador iba a depender del acierto puntual, más que de grandes tramos de dominio.
La figura de Jimena Laguna emergió como un sostén ofensivo clave para sostener al Atticgo durante este periodo. Su producción permitió alcanzar un 18‑18 que encendió el partido. Las ilicitanas incluso dispusieron de posesión para adelantarse, pero el acierto bajo palos de Luzuriaga volvió a frenar una posible remontada. Fue ahí donde el choque empezó a decantarse: las locales respondieron con eficacia a cada acercamiento franjiverde, resistiendo y ampliando mínimamente la renta cuando el duelo se adentraba en los últimos diez minutos.
El tiempo muerto solicitado por Zabalegui buscó recomponer al equipo ante un 24‑21 que empezaba a hacerse pesado. Elche lo intentó por todas las vías, pero cada tentativa se estrelló contra una portería local muy inspirada. No fue cuestión de actitud ni de propuesta: los detalles, los rechaces y las decisiones en el límite jugaron a favor de Beti‑Onak, que gestionó con madurez un tramo final de alto voltaje.
El 26‑23 final no premia el esfuerzo franjiverde, pero tampoco oculta la competitividad mostrada a domicilio. El Atticgo BM Elche se quedó varias veces a las puertas de cambiar la historia del partido, pero faltó precisión en los momentos que definieron el duelo. La Liga Guerreras Iberdrola no da tregua, y las sensaciones —más allá del resultado— vuelven a dejar claro que el equipo está preparado para pelear cada jornada.
FICHA TÉCNICA
Replasa Beti-Onak (14+12):
Olaia Luzuriaga y Patri Encinas (porteras), Kelly Fonkeng (1), Mica Casasola (8), Ayelén García (1), Lucía Zamora (2), María Brasil (2), Isabel Fernández‑Agustí (3), Macarena Sans (1), Almudena Gutiérrez (1), Libe Arruabarrena (1), Maialen Orbañanos, Laida Urbitarte, Estitxu Rodríguez (2), Nerea Canas (3) y Mariana Costa (1).
Atticgo BM Elche (12+11):
Nicole Morales y Udane Bernabé (porteras), Jimena Laguna (5), Paula Agulló (2), Lisa Oppedal (2), Patricia Méndez (1), Azul Spinelli, Lucía Calleja, Clara Gascó (2), Zaira Benítez (4), Paola Bernabé (1), Vanessa Rubio (2), Lidia Trinidad Bomabá, Rosa Armenteros, Carmen Figueiredo (4), Noelia Solla.
Árbitros: Miquel Florenza Virgili y Jorsi Ausàs Busquets.
Exclusiones: Lucía Zamora, Isabel Fernández‑Agustí, Mariana Costa (Beti‑Onak); Azul Spinelli, Zaira Benítez, Paola Bernabé y Vanessa Rubio (Elche).
Pabellón: Polideportivo Hermanos Induráin (1.000 espectadores).
Parciales: 2‑1 / 4‑3 / 7‑4 / 8‑7 / 11‑9 / 14‑12 (descanso) / 16‑15 / 18‑17 / 20‑19 / 22‑21 / 24‑22 / 26‑23.
GLOBALON INSIGHT
El Atticgo BM Elche compitió en un escenario exigente y mostró personalidad para levantarse de cada golpe, pero el encuentro terminó dependiendo de algo tan simple —y tan decisivo— como el porcentaje de acierto en momentos clave. El equipo tuvo varias opciones reales de adelantarse, y eso ya habla de su capacidad para sostener partidos lejos de casa incluso cuando el contexto es adverso. Pero la Liga Guerreras Iberdrola castiga la mínima desconexión: las pérdidas del primer tiempo y la falta de contundencia en los instantes de máxima igualdad marcaron la diferencia. Aun así, este partido no señala un retroceso, sino un recordatorio de que el crecimiento también se forja en derrotas competidas. El camino sigue siendo firme.
Fotografía: Belfont Studio




