
La Supercopa de España femenina de fútbol sala tendrá mañana una final con sabor conocido pero contexto renovado. Futsi Atlético Navalcarnero y Melilla CD Torreblanca volverán a verse las caras en una reedición de la última edición, con las madrileñas defendiendo corona y las melillenses empeñadas en inaugurar un palmarés que persiguen desde hace tres temporadas. La cita será a las 13:00 horas, en directo por Teledeporte, en un escenario que invita a pensar en un duelo de máxima tensión competitiva.
El camino hacia esa final ha tenido dos historias muy diferentes. Futsi tuvo que sufrir hasta el último aliento para sobrevivir a un STV Roldán que rozó la clasificación durante buena parte del choque. El 4-4 final obligó a decidir desde los seis metros, donde las rojiblancas mostraron una sangre fría impecable al convertir sus cuatro lanzamientos. El partido tuvo de todo: arreones murcianos, remontada madrileña, giros constantes y un tramo final en el que Irene Córdoba forzó una tanda que terminaría siendo decisiva. La experiencia en escenarios límite volvió a aparecer para un equipo acostumbrado a gestionar finales calientes.
En la otra semifinal, el Melilla CD Torreblanca protagonizó una exhibición ofensiva que no se ve todos los días en una fase final. El Reyco Burela llegó a adelantarse dos veces en los primeros minutos, pero el cuadro de Gustavo Bravo respondió con una energía casi desbordante. El marcador se disparó a un 11-3 que retrata lo que fueron cuarenta minutos de pegada, continuidad en la presión y una sincronía ofensiva que, por momentos, parecía inagotable. Cada ataque melillense llevaba intención y cada recuperación amenazaba con traducirse en ocasión. Ese vértigo convirtió su semifinal en un torbellino difícil de contener.
La final, por tanto, recoge dos estados de ánimo distintos. Futsi llega curtido en el sufrimiento, con la tranquilidad de quien ya sabe cómo manejar estos escenarios y con la ambición de sumar su noveno trofeo en una competición que domina desde hace más de una década. Será su decimocuarta final, un dato que explica la dimensión de un grupo convertido en referencia absoluta del fútbol sala femenino.
El Melilla CD Torreblanca, en cambio, se presenta con la motivación de quien ha dado un golpe encima de la mesa. El equipo firmará su tercera final de Supercopa con la convicción de que esta vez sí puede romper ese techo que le ha resistido hasta ahora. Su semifinal no fue solo un marcador abultado; fue una declaración de fuerza, una advertencia para cualquiera que dude de su capacidad en partidos grandes.
En lo emocional, la reedición de la final del curso pasado añade un componente extra. Futsi se llevó aquel duelo por 2-1, un choque igualado que dejó a Melilla con la sensación de haber tenido la opción de forzar un desenlace distinto. Esa herida todavía pesa, y el propio estilo de juego de las melillenses, más maduro y más sólido que entonces, alimenta un relato de revancha que puede marcar el ritmo del partido de mañana.
El pulso táctico también invita a una lectura interesante. Futsi gestiona muy bien los partidos largos y sabe detectar los momentos exactos para cambiar inercias. Melilla, en cambio, llega con un punto de inspiración superior y un modelo que genera peligro en cualquier tramo del partido. Será una final del tipo que no concede descanso: dos equipos dispuestos a atacar, dos plantillas con jugadoras que marcan diferencias y un título que pesa lo suficiente como para exigir una concentración absoluta.
FICHA TÉCNICA
Semifinales – sábado 31 de enero
PARTIDOS — RESULTADOS
- STV Roldán – Futsi At. Navalcarnero 4-4 (1-4)Tanda de penaltis.
- Melilla CD Torreblanca – Reyco Burela 11-3
FINAL – domingo 1 de febrero
3) Futsi At. Navalcarnero vs Melilla CD Torrebalnca — Las Torres — 13:00 h — Teledeporte
Globalon Insight
La final llega con dos relatos contrapuestos y, al mismo tiempo, complementarios. Futsi representa la estabilidad competitiva: un equipo que conoce cada rincón de este torneo, que entiende cómo sobrevivir incluso en partidos donde no se siente protagonista y que ha desarrollado una cultura de resiliencia pocas veces vista en la Primera FS Iberdrola. La semifinal ante Roldán refuerza una idea clave: incluso cuando el partido se rompe, Futsi encuentra una salida.
Melilla, por su parte, encarna el momento. Pocos equipos son capaces de combinar tanta intensidad con tanta eficacia en la finalización. Su 11-3 no se explica solo por el acierto puntual; es fruto de automatismos afinados, de una estructura que está en su punto de madurez y de un estado emocional que invita a pensar que pueden discutirle de verdad el título a un gigante histórico.
El choque, por tanto, se presenta como una mezcla perfecta de tradición y ambición. El peso de los títulos frente al hambre del recién llegado a la élite competitiva de las finales. Una Supercopa que, gane quien gane, promete marcar tendencia en el fútbol sala femenino español de esta temporada.




