Futbol

::Fútbol – El Albacete firma una noche histórica y hunde aún más a un Madrid sin respuestas (3–2)

El debut de Arbeloa no cambia una dinámica preocupante: el Belmonte celebra una de las mayores gestas de su historia con un Jefté desatado

 

El Real Madrid volvió a tropezar, y esta vez la caída tuvo consecuencias sonoras. Eliminado de la Copa del Rey por un Albacete valiente, intenso y absolutamente entregado a su público, el conjunto blanco confirmó que el cambio en el banquillo no ha cambiado todavía su realidad futbolística. Arbeloa llegó como un soplo de aire fresco, pero se encontró con los mismos problemas que arrastraba el equipo: falta de plan, poca claridad ofensiva y una fragilidad competitiva que el Belmonte no dejó escapar.

Un Madrid sin ideas ante un rival que sí sabía lo que quería

El nuevo entrenador apenas tuvo tiempo para ajustar piezas, pero el problema no está en un nombre, sino en una estructura. El Madrid volvió a atascarse frente a una defensa bien armada, incapaz de generar desequilibrio por dentro y demasiado previsible por fuera. Centros al área, disparos lejanos y poca imaginación para romper un bloque bajo: la misma historia que ya se había visto con Ancelotti y con Xabi Alonso. En Albacete tampoco hubo soluciones.

El equipo manchego, en cambio, mostró una claridad absoluta. Sabía cómo incomodar, cuándo presionar y dónde herir. Y lo hizo desde el balón parado, desde la agresividad y desde la convicción de que el golpe podía llegar.

El primer golpe: un remate que incendia el partido

El Belmonte estalló cuando Javi Villar cabeceó a la red el primer tanto del encuentro. Fue una acción nacida en un saque de esquina y rematada con una contundencia que dejó retratada la defensa madridista. Ni reacción, ni tensión, ni vigilancia: otra fotografía incómoda de un equipo que no logra ajustar detalles básicos.

El empate llegó antes del descanso, en una acción de puro instinto. Mastantuono estuvo rápido para empujar un rechace tras una parada monumental de Lizoain. El argentino, señalado minutos antes por su error en la marca, reparó en parte su despiste, pero el gesto solo maquilló un primer tiempo gris del Real Madrid.

Un segundo acto lleno de golpes… y un nombre propio

Si la primera parte había sido frustrante para los blancos, la segunda añadió dramatismo. Albacete volvió a adelantarse con una jugada que representa a la perfección su ambición: verticalidad, insistencia y un Jefté que se lanzó sobre la noche como si estuviera destinada para él. Su disparo, preciso y valiente, encendió el estadio y reveló que el partido podía ser histórico.

El Madrid respondió tarde, pero respondió. Gonzalo García firmó el 2-2 en el descuento, un tanto que parecía empujar el partido a la prórroga y dar un hilo de vida a un equipo que jugaba más con urgencia que con ideas.

El gol que cambia la historia del Belmonte

Cuando el reloj corría hacia el 94, llegó la jugada que marcará una época en Albacete. Jefté recuperó el balón, condujo con determinación y, sin pensarlo dos veces, levantó la pelota por encima de Lunin con una suavidad casi cruel. Una vaselina perfecta, un estadio enloquecido, un protagonista inesperado y un Real Madrid arrodillado ante un rival que había sido mejor en fe, en energía y en claridad.

El tercer gol no solo cerró la eliminatoria: selló una de las noches más grandes en la historia reciente del club manchego.

Globalon Insight

El Madrid está atrapado en un círculo del que no se sale solo cambiando de entrenador. Falta estructura, falta identidad y falta liderazgo en el campo. Arbeloa hereda un problema profundo y necesitará tiempo si quiere darle forma a un equipo que hoy no sabe quién es.

El Albacete, en cambio, jugó como lo hacen los equipos que creen. Sin complejos, sin especular, sin rendirse ni un segundo. La noche de Jefté y del Belmonte será recordada durante años, no solo por la victoria, sino por cómo la consiguieron: con personalidad, con valentía y con un fútbol que, por momentos, dejó en evidencia a un gigante.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba