
Tenerife se vistió de gala para despedir ocho días de auténtica pasión por el waterpolo. El Centro Deportivo Acuático de Tenerife presentó una imagen espectacular, con cerca de un millar de aficionados abarrotando las gradas para presenciar una final que enfrentaba a las dos selecciones más sólidas de todo el campeonato. España y Australia llegaban invictas, después de firmar un recorrido impecable hasta el gran duelo por el oro.
La selección española afrontaba el encuentro con la ilusión de culminar un torneo extraordinario, pero se encontró desde el inicio con una Australia dominante en ambos lados de la piscina. Las oceánicas imprimieron un ritmo altísimo y encontraron rápidamente soluciones ofensivas para abrir una brecha que resultó determinante. El 0-3 del primer cuarto reflejó la eficacia australiana y también las dificultades de las anfitrionas para superar el entramado defensivo de su rival.

España necesitó tiempo para encontrar su mejor versión. El combinado nacional insistió, buscó alternativas y acabó encontrando la recompensa en el segundo periodo. Ona Jurado fue la encargada de romper la resistencia de la guardameta Healy y devolver la esperanza a una afición que no dejó de empujar durante todo el encuentro.
Australia, sin embargo, respondió de inmediato mostrando por qué había llegado a la final sin conocer la derrota. El conjunto oceánico recuperó su ventaja de tres goles gracias a una nueva acción ofensiva bien resuelta, aunque Queralt Bertran apareció justo antes del descanso para anotar un tanto fundamental que mantenía a España dentro del partido y permitía afrontar la segunda mitad con opciones reales de remontada.
La final entró entonces en su momento decisivo. España regresó a la piscina convencida de que podía cambiar la historia del encuentro y volvió a encontrar el camino del gol gracias a Ona Jurado. Su segundo tanto redujo la diferencia a un solo gol y encendió a una grada que comenzó a creer firmemente en la remontada.
Pero Australia demostró una enorme madurez competitiva. Cuando más apretaba el conjunto español, las australianas respondían con frialdad, eficacia y una defensa prácticamente infranqueable. Cada intento de acercamiento encontraba una réplica inmediata por parte de las oceánicas, que llegaron al último periodo con ventaja suficiente para controlar el desarrollo del encuentro.
La figura de Bless Daly terminó siendo decisiva en los minutos finales. La jugadora australiana, posteriormente reconocida como la más valiosa del torneo, lideró el empuje definitivo de su selección y contribuyó a ampliar una diferencia que ya resultó imposible de remontar para España.
El marcador final de 9-5 otorgó el oro a Australia, pero no empañó en absoluto el extraordinario campeonato realizado por la selección española. El equipo nacional cerró su participación con una meritoria medalla de plata, consolidando una trayectoria impecable durante toda la semana y demostrando una vez más que sigue formando parte de la élite internacional del waterpolo.
La derrota en una final siempre deja una sensación agridulce, pero el balance español en Tenerife es tremendamente positivo. Las jugadoras nacionales fueron capaces de alcanzar el partido por el título tras superar todos los obstáculos anteriores y ofrecieron una imagen competitiva que invita al optimismo de cara a los próximos grandes retos internacionales.
Globalon Insight
Más allá del resultado final, España sale reforzada de Tenerife. Alcanzar una final tras ganar todos los encuentros previos confirma la regularidad y el alto nivel de una selección que sigue instalada entre las mejores del panorama internacional. Australia fue superior en el partido decisivo, especialmente por su capacidad defensiva y su contundencia en los momentos clave, pero la medalla de plata representa otro éxito para una generación de jugadoras acostumbrada a competir por las posiciones de privilegio.
El torneo deja además una imagen poderosa para el waterpolo español: gradas llenas, ambiente extraordinario y una afición completamente entregada durante ocho días. Tenerife ha demostrado que el waterpolo puede generar un gran seguimiento cuando se dan las condiciones adecuadas, convirtiendo el campeonato en una auténtica fiesta del deporte acuático.




