
Pocos habrían apostado hace apenas unas semanas por ver al Sevilla durmiendo en lo más alto de la clasificación tras las dos primeras jornadas de LaLiga. Menos aún teniendo en cuenta las limitaciones que sigue afrontando la entidad en el mercado de fichajes y una plantilla que continúa en construcción. Sin embargo, el fútbol pocas veces atiende a las previsiones y el conjunto de Luis García Plaza ha comenzado el campeonato con un pleno que invita al optimismo.
La victoria en San Mamés por 1-3 no solo tiene valor por los tres puntos. También lo tiene por el escenario y por la forma en que el equipo supo aprovechar las circunstancias de un partido que se puso de cara muy pronto. El Athletic, uno de los rivales más exigentes del campeonato, vio cómo la expulsión de Yuri apenas transcurridos diez minutos condicionaba completamente el encuentro. El Sevilla detectó la oportunidad y no la dejó escapar.
La acción que abrió el encuentro resume bastante bien lo que está siendo este nuevo Sevilla. Intensidad, presión y capacidad para castigar los errores rivales. Robbie Ure volvió a convertirse en una pesadilla para la defensa contraria y fue decisivo en las dos acciones que marcaron el devenir del choque. Primero provocó la jugada que terminó con la expulsión del lateral rojiblanco. Poco después forzó el error de Unai Simón que permitió a Oso inaugurar el marcador.
Con ventaja numérica y en el resultado, el guion parecía perfecto para los sevillistas. Sin embargo, el encuentro también dejó ver algunas de las asignaturas pendientes del equipo. Incluso jugando con un futbolista más durante prácticamente todo el partido, el Sevilla no consiguió gobernar el juego con autoridad. El Athletic, en inferioridad, tuvo fases de dominio y logró acercarse con cierto peligro a la portería defendida por Vlachodimos.
Ahí aparece una de las principales conclusiones de estas dos primeras jornadas: el Sevilla está siendo extraordinariamente eficaz, pero todavía no parece un equipo capaz de controlar los partidos de manera continuada. Ha sabido explotar los errores del rival con una contundencia notable, pero genera la sensación de que necesita mejorar en la administración de las ventajas adquiridas.
La segunda parte mostró la otra cara del conjunto de Luis García Plaza. El técnico madrileño leyó perfectamente el encuentro durante el descanso. Con varios jugadores condicionados por las tarjetas amarillas, actuó con rapidez y valentía introduciendo un triple cambio que resultó decisivo. La entrada de Ejuke e Isaac revolucionó el partido y ambos respondieron con goles apenas unos minutos después.
El tanto de Ejuke, culminando una rápida transición con una elegante vaselina, elevó la confianza de un Sevilla que terminó de sentenciar el encuentro poco después gracias a Isaac Romero. El delantero aprovechó otro error grosero de la zaga bilbaína para establecer un sorprendente 0-3 que silenció San Mamés y multiplicó la ilusión de los aficionados hispalenses.
Pero incluso con el partido prácticamente resuelto, volvieron a aparecer ciertas fragilidades. El Athletic recortó distancias por medio de Paredes y tuvo momentos en los que volvió a sentirse competitivo. No fue suficiente para amenazar realmente la victoria sevillista, pero sí para recordar que el equipo todavía está lejos de ofrecer un dominio absoluto de los encuentros.
Lo más positivo para García Plaza es que los nuevos fichajes están respondiendo de inmediato. Sangante, Guridi y Juan Iglesias han encajado con naturalidad en el sistema, mientras que futbolistas como Robbie Ure están ofreciendo un impacto difícil de imaginar hace apenas unas semanas. Además, los canteranos continúan dando un rendimiento notable, algo imprescindible en una temporada marcada por las restricciones económicas.
La otra lectura importante es que estos seis puntos no deberían alterar la planificación deportiva. El liderato tiene un enorme valor anímico, pero también puede resultar engañoso. El Sevilla ha demostrado competitividad, carácter y capacidad para castigar errores, pero todavía necesita más recursos para sostener una temporada larga. El próximo compromiso frente al Atlético de Madrid será una prueba mucho más exigente para medir el verdadero nivel del proyecto.
Globalon Insight
El Sevilla vive una de esas situaciones que tanto gustan en el fútbol y tanto preocupan en los despachos: los resultados van muy por delante de las sensaciones. Los seis puntos son incuestionables y el liderato tiene un valor simbólico enorme para una afición que afrontaba el curso con muchas incertidumbres. Sin embargo, la sensación que dejan los partidos es la de un equipo tremendamente competitivo, pero todavía en construcción. La efectividad está siendo sobresaliente y la gestión de García Plaza merece reconocimiento, aunque la gran pregunta sigue siendo si el Sevilla podrá mantener esta rentabilidad cuando los rivales cometan menos errores y los encuentros exijan una mayor cuota de iniciativa. El liderato sorprende a todos. Ahora toca comprobar si es el inicio de algo importante o simplemente una brillante fotografía de agosto.
Ficha técnica
Athletic Club (1): Unai Simón; Areso (Laporte, min. 58), Yeray, Paredes (Rincón, min. 74), Yuri; Peio Canales, Gerenabarrena (Ruiz de Galarreta, min. 83); Iñaki Williams (Nico Williams, min. 58), Oihan Sancet, Berenguer y Guruzeta (Maroan, min. 58).
Sevilla FC (3): Vlachodimos; Juan Iglesias, Sangante (Carmona, min. 68), Castrín, Suazo; Agoumé, Guridi (Nico Guillén, min. 46), Peque (Isaac, min. 46); Miguel Sierra (Ejuke, min. 46), Oso (Julio Díaz, min. 75); Robbie Ure.
Goles: 0-1 Oso (min. 15); 0-2 Ejuke (min. 50); 0-3 Isaac Romero (min. 56); 1-3 Paredes (min. 70).
Árbitro: Soto Grado (Comité castellano-leonés). Expulsó a Yuri. Amonestó a Peque, Guruzeta, Miguel Sierra, Guridi, Ruiz de Galarreta, Nico Guillén e Isaac Romero.
Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada de LaLiga EA Sports disputado en San Mamés.
Fotografías: SevillaCF




