
La primera jornada del 37º Concurso de Mascletàs de Alicante dejó una noticia inesperada en la plaza de los Luceros. Pirotecnia Crespo, de Alzira, ha sido descalificada tras no alcanzar el tiempo mínimo exigido en las bases del certamen, fijado en cinco minutos.
El disparo, que registró una duración de 4 minutos y 49 segundos, se quedó a escasos once segundos del umbral reglamentario. Ese desfase, mínimo en apariencia, ha sido suficiente para dejar fuera de competición a una propuesta que, en lo técnico, había convencido a buena parte del público presente.
Con 150 kilos de material reglamentario (NEC) y un pico máximo de 124,6 decibelios, la mascletà avanzó con ritmo sólido y una estructura reconocible. El inicio combinó golpes de humo y castillos de trueno distribuidos por el perímetro, para dar paso a secuencias progresivas de truenos con silbatos y efectos encadenados que fueron construyendo intensidad.

El desarrollo incluyó varias retenciones bien marcadas, acompañadas por efectos laterales que reforzaron la sensación envolvente del disparo. El tramo final concentró la mayor carga sonora con un terremoto dividido en varias fases, que desembocó en un cierre con candelas, carcasas y truenos de gran calibre.
Sin embargo, la propuesta no logró estirarse hasta el mínimo exigido. La sensación final fue agridulce: una mascletà técnicamente bien resuelta pero penalizada por un detalle reglamentario que no admite interpretaciones.
El disparo tuvo además un marcado componente simbólico. Estuvo dedicado al conjunto de las Belleas del Foc de la historia, en una iniciativa respaldada por el alcalde Luis Barcala. Muchas de ellas estuvieron presentes en Luceros, en un ambiente especialmente emotivo.

Las Belleas del Foc 2026, María Pastor y Leire Arellano, junto a sus Damas de Honor, protagonizaron también uno de los momentos distintivos de la mañana al modificar la tradicional orden de inicio, dedicándola a quienes las precedieron en el cargo. La previa contó además con ambiente festivo con música del panorama actual, reforzando el carácter popular del acto.
La reacción del público mezcló sorpresa y desconcierto al conocerse el tiempo final. También entre los propios pirotécnicos, conscientes de que una diferencia de segundos cambia por completo el desenlace competitivo.
La segunda jornada del concurso tomará el relevo este sábado con el disparo de Pirotecnia Turis, que buscará marcar el listón en una edición que ya arranca con un giro inesperado.
Globalon Insight
La descalificación de Pirotecnia Crespo reabre un debate recurrente en el concurso de mascletàs: el peso real del reglamento frente a la valoración artística y técnica. El margen de once segundos plantea una cuestión incómoda pero necesaria. ¿Debe una propuesta quedar automáticamente fuera por una desviación mínima cuando el resto del disparo cumple con solvencia?

El concurso de Luceros ha evolucionado hacia un formato cada vez más exigente en lo técnico, donde los tiempos están perfectamente medidos y el error no tiene red. Este nivel de precisión eleva el estándar, pero también reduce el margen creativo en un espectáculo que, por naturaleza, tiene un componente orgánico y difícilmente exacto al segundo.
Además, este tipo de decisiones impactan directamente en la percepción del público. La sensación de haber asistido a una mascletà potente y bien construida choca con un desenlace administrativo que no siempre se entiende desde la plaza. Esa desconexión entre normativa y experiencia es uno de los puntos débiles del formato actual.
En un certamen que busca combinar tradición, espectáculo y competición, la rigidez del reglamento ofrece seguridad… pero también obliga a preguntarse si existe espacio para introducir criterios que permitan valorar el conjunto sin que todo dependa del cronómetro.




