
El Horneo BM Alicante firmó en Valladolid uno de esos partidos que dejan más sensaciones que puntos. En una de las canchas más exigentes del campeonato, el conjunto dirigido por Roi Sánchez compitió de tú a tú durante sesenta minutos, resistió cada golpe y se rehízo de cada desventaja, pero acabó cayendo por la mínima en un desenlace tan cruel como ajustado.
Desde el inicio, ambos equipos mostraron la urgencia de sumar. El ritmo fue alto, aunque marcado por una primera fase de control en la que el Horneo logró llevar el partido a un escenario más pausado, incómodo para un Recoletas Atlético Valladolid habituado a imprimir mayor velocidad. Ese planteamiento equilibró el marcador durante muchos minutos, sin que ninguno de los dos lograra romper el partido con claridad.
El punto de inflexión llegó mediado el primer tiempo, cuando la entrada de Pablo Herrero dio más fluidez al ataque local. A esa mejora se unió una defensa más intensa que permitió a los vallisoletanos abrir una renta de cuatro goles. El tiempo muerto de Roi Sánchez resultó inmediato y efectivo, y el Horneo recortó distancias con personalidad para cerrar la primera mitad con un 15‑13 que mantenía todo abierto.
Tras el descanso, el Recoletas dio un paso al frente en el plano defensivo y encontró buenas transiciones que le permitieron estirarse de nuevo en el marcador. Aun así, el Horneo no se descompuso. Borragán asumió galones en ataque y sostuvo al equipo en los momentos más delicados, mientras el banquillo visitante volvía a reaccionar con ajustes que impedían que el partido se escapara definitivamente.
Cuando Valladolid alcanzó su máxima ventaja, el Horneo volvió a demostrar carácter. Con paciencia y fe, recortó la diferencia hasta colocarse a un solo tanto en los minutos finales, aprovechando los errores locales y manteniendo la intensidad defensiva. El empate estuvo muy cerca, pero una acción ofensiva invalidada primero y, después, una intervención providencial de César Pérez en el último segundo evitaron que el esfuerzo alicantino se tradujera en puntos.
El pitido final dejó un 31‑30 que dolió en el bando visitante, no tanto por el resultado como por la sensación de haber merecido más. El Horneo volvió a competir con personalidad, a levantarse tras cada parcial adverso y a creer hasta el último instante en una pista donde muy pocos equipos salen indemnes.
Ahora llega el parón por selecciones antes de regresar a la competición el próximo 28 de marzo en el Pitiu Rochel, donde el Horneo buscará transformar este tipo de actuaciones en el premio que se le viene resistiendo.
Clasificación:

Próximos partidos:


Globalon Insight
El partido de Valladolid refuerza una evidencia: el Horneo BM Alicante ya compite en escenarios de máxima exigencia con una identidad reconocible. La reiteración de finales ajustados sin recompensa habla de detalles, no de falta de nivel. Cuando esos detalles empiecen a caer del lado alicantino, el equipo dará un salto real en la clasificación.
Ficha técnica
RECOLETAS ATLÉTICO VALLADOLID (31):
Bar (César Pérez, ps), Oliveira (2), Karapalevski (3), Álex Díaz (4), Serrano (5), Jozinovic (1), Ribeiro (2), Gedo (2), Pablo Herrero (1), Fodorean (1), Tao (5, 3p), Carvalho (4), Camino (1).
HORNEO EÓN ALICANTE (30):
Faílde (Domenech, ps), Borragán (9), Oliver (1), Moreno (–), Robledo (2), Barreto (4, 2p), Parker (4), Borja Méndez (2), Montoya (4), Escobedo (2), Dimitrievski (–), Torriko (2), Teixeira (–), Sancho (–).
Parciales cada cinco minutos:
2‑2, 5‑4, 6‑7, 9‑9, 13‑10, 15‑13 (descanso); 18‑16, 23‑19, 25‑22, 26‑23, 29‑27, 31‑30 (final).
Árbitros:
Raúl Oyarzun Aylagas y Aritz Zaragueta Ruiz (Federación Navarra). Excluyeron dos minutos a Gedo (m.7) y Jozinovic (m.36), del Recoletas Atlético Valladolid, y a Borragán (m.6), del Horneo Eón Alicante.
Incidencias:
Encuentro correspondiente a la vigesimoprimera jornada de la Liga Nexus Energía Asobal, disputado en el Polideportivo Huerta del Rey ante 1.812 espectadores.




