

El Servigroup Benidorm cayó 1‑3 ante Conectabalear CV Manacor en un partido vibrante, jugado a un ritmo altísimo y que tuvo un punto de inflexión nítido: una acción polémica en el tercer set que cambió por completo la dinámica del encuentro. El pabellón Raúl Mesa, siempre caliente cuando huele a partido grande, presenció una batalla que se decidió por detalles… y por una jugada que marcó el rumbo del final.
El primer set fue un ejercicio de competitividad pura. Benidorm lo cerró 26‑24, con un bloqueo sólido, un ataque muy conectado y un ritmo sostenido que obligó a Manacor a ajustar su recepción y su defensa. Vidoni, Cuminetti y un magistral Miguel Ángel Martínez —que firmaría 22 puntos— aparecieron con regularidad para sostener un arranque que prometía mucho para los locales.
En el segundo parcial, el choque siguió igualado hasta el 21‑21, pero Manacor sacó a relucir dos de sus señas de identidad: riesgo en el saque y solidez en el bloqueo. Conectabalear, cuarto clasificado de la Superliga y uno de los equipos más agresivos en rotación, respondió con un tramo final muy firme para empatar el partido 21‑25. Su nivel en este fundamento era previsible: llegan a esta fase del campeonato siendo uno de los bloques más eficientes desde la línea de servicio, como había advertido su técnico en la previa.
El tercer set fue el punto de inflexión. Benidorm mandaba, defendía con orden y encontraba situaciones claras con Martínez desde la zona 2 y Vidoni desde cuatro. El set avanzaba hacia un desenlace igualado… hasta la acción clave. Con 23‑24, un remate de Miguel Ángel Martínez tocó claramente en el bloqueo balear, pero las árbitras no señalaron el roce. El balón cayó fuera, se concedió el punto a Manacor y el set se cerró 23‑25. Un golpe psicológico enorme para un Benidorm que estaba compitiendo de tú a tú ante un equipo de zona alta.
A partir de ese momento, Manacor tomó aire. El cuarto set reflejó un cambio emocional: los baleares crecieron en saque y en ataque, mientras que Benidorm tuvo que remar desde atrás. El conjunto visitante, que ya venía con la etiqueta de equipo peligroso por su continuidad en ritmo, su recepción mejorada y su capacidad para sostener finales de set —como destacan los análisis tácticos previos a este partido—, supo cerrar el encuentro 21‑25 con un juego de mucha precisión.
Miguel Ángel Martínez (22 puntos) fue la referencia ofensiva del Servigroup, secundado por Vidoni (18) y Cuminetti (15), los tres cargando con el peso del ataque en distintas fases. Benidorm volvió a mostrar carácter competitivo, bloqueó con criterio y generó dinámicas de juego suficientes para haber sumado más, pero la gestión del tramo decisivo —condicionada por la acción polémica del tercer set— terminó dejando el duelo del lado visitante.
No hay que olvidar el contexto: Benidorm venía de cuatro salidas consecutivas, compitiendo bien pero sin puntuar, y este partido era clave para alejarse del descenso y reforzar sensaciones. Manacor, por su parte, aterrizaba en el Raúl Mesa instalado en la cuarta plaza y peleando por acercarse al tercer puesto, sustentado en un sistema ofensivo muy maduro y un bloqueo que lleva jornadas marcando diferencias.
El 1‑3 final deja sabor a oportunidad perdida, sí, pero también la certeza de que el Servigroup puede competir con los mejores si mantiene este nivel. El ambiente del Raúl Mesa, la intensidad del equipo y la capacidad para jugar de tú a tú contra un rival de zona alta son señales que no se pueden pasar por alto.
El calendario aprieta y cada set tiene un valor enorme en esta Superliga donde la permanencia y la lucha por el octavo puesto se van a decidir por detalles. Detalles… y decisiones.

Globalon Insight
El Servigroup Benidorm vuelve a demostrar que su nivel de juego está por encima de lo que refleja la clasificación. Lo hizo compitiendo ante un Manacor construido para pelear por puestos altos, al que complicó desde el primer saque. El bloqueo funcionó, el sistema ofensivo fluyó y las referencias individuales crecieron en momentos calientes. Pero en Superliga, los partidos igualados se deciden por momentos… y por decisiones. La acción del 23‑24 es determinante, pero también lo es la reacción del equipo: siguió batallando, siguió creyendo y siguió acercándose al punto.
A partir de aquí, el mensaje es claro: seguir, insistir y mantener el nivel del Raúl Mesa. Con este juego, hay margen para cambiar dinámicas y sumar victorias que valen mucho más que tres puntos.



