
El atletismo español volvió a dejar su firma en una de las grandes citas del invierno europeo. Quique Llopis se proclamó vencedor ex aequo de los 60 metros vallas del Meeting Indoor de Liévin tras detener el crono en 7.45 segundos, un registro que le permite igualar el récord de España que él mismo había establecido hace apenas dos semanas en Madrid. La actuación del vallista valenciano fue tan contundente como simbólica: potencia, precisión y madurez competitiva en un escenario de máxima exigencia internacional.
La final de Liévin ofreció un desenlace de máxima igualdad. Llopis cruzó la meta exactamente con el mismo tiempo que el francés Just Kwaou‑Mathey, ambos con 7.446 en las milésimas, compartiendo la victoria en una imagen que refleja el nivel extraordinario de la prueba. Dos atletas lanzados al límite, separados solo por una igualdad matemática que engrandece aún más el valor del resultado.
El registro no fue una casualidad ni un destello aislado. Llopis confirmó en Francia el estado de forma que ya había mostrado en el circuito indoor español, repitiendo una marca que lo sitúa entre los mejores especialistas del mundo en esta temporada bajo techo. Igualar dos veces consecutivas el récord nacional en tan corto espacio de tiempo habla de una regularidad poco habitual en una prueba tan técnica y explosiva como las vallas cortas.
La carrera fue un ejercicio de control absoluto. Salida limpia, ritmo sostenido y una cadencia perfecta entre vallas que le permitió mantenerse siempre en la pelea por el triunfo. En un meeting de categoría Gold del World Indoor Tour, con una nómina de especialistas de primer nivel, Llopis no solo respondió, sino que volvió a marcar territorio, confirmando que su nombre ya no es una promesa, sino una realidad consolidada del atletismo internacional.
Compartir victoria con Just Kwaou‑Mathey, uno de los grandes referentes europeos de la especialidad, añade aún más valor al resultado. El francés, arropado por su público, y el español protagonizaron un duelo de alto nivel técnico que terminó con ambos celebrando en lo más alto del podio. Una escena que resume el carácter competitivo y la madurez del vallista español en escenarios de máxima presión.
El impacto de la actuación va más allá del propio meeting. Con este 7.45, Llopis se consolida entre los mejores tiempos mundiales del año en 60 metros vallas y lanza un mensaje claro de cara a los grandes objetivos del invierno, con el horizonte internacional cada vez más cerca. La sensación es que el techo aún no ha llegado y que cada carrera suma confianza y ambición a un proyecto deportivo que sigue creciendo.
Liévin, uno de los templos del atletismo indoor europeo, fue testigo de una actuación que refuerza el peso del atletismo español en el circuito internacional. No fue solo una marca, fue una declaración. Llopis volvió a correr como un auténtico ciclón sobre las vallas, demostrando que cuando encuentra su ritmo, es capaz de igualar, y mirar de frente, a los mejores del mundo.
Globalon Insight
Repetir un récord nacional en apenas dos semanas y hacerlo en un meeting de máxima categoría no es casualidad, es síntoma de madurez. Quique Llopis ha convertido la regularidad en su mayor arma y la igualdad con figuras europeas en una nueva normalidad. El atletismo español ya no espera explosiones puntuales: empieza a exigir continuidad, y Llopis está respondiendo a esa exigencia con autoridad.




