Balonmano

::Balonmano – Benidorm resiste en Vallobín y saca un empate con sabor a carácter

Un duelo vibrante, lleno de alternativas, en el que Oviedo se creció y Benidorm respondió con oficio, velocidad y un final que salvó un punto de enorme valor competitivo

 

El Polideportivo de Vallobín reunió a quinientos aficionados dispuestos a desafiar el frío con balonmano del bueno. Y lo encontraron. Confía Base Oviedo y Servigroup Benidorm firmaron un partido que no se jugó solo a golpes de marcador, sino a tirones emocionales, inercias cambiantes y momentos de lucidez desbordada. Un empate a 28 que, lejos de ser neutro, contó lo que vivieron ambos: un Oviedo valiente, sostenido por su público, y un Benidorm que supo recomponerse, asumir riesgos y remontar tramos críticos para no volver de Asturias con las manos vacías.

El arranque fue frío, literal y deportivo. Nadie logró abrir el marcador hasta el minuto cuatro, muestra clara de la tensión y del respeto mutuo. La igualdad inicial se rompió cuando Oviedo, empujado por la eficacia de Elián Goux, empezó a encontrar caminos claros hacia la portería rival. El argentino, que acabaría con diez goles, fue durante muchos minutos la brújula que señalaba el rumbo local, el jugador que convertía cada ataque en algo amenazante. Vallobín, consciente de tener a uno de sus referentes en estado encendido, se lo hizo notar con cada celebración.

Pero Benidorm, con experiencia ASOBAL y con la piel curtida en mil batallas, resistió cada embestida con disciplina interior. En la portería, David Mach mantuvo una serenidad contagiosa; en los extremos, Hugo Vila y Juan Carlos Sempere aportaron la chispa necesaria para devolver presión al rival; y en la dirección, Diego Pérez interpretó mejor que nadie los momentos en que el partido exigía velocidad, pausa o ruptura. El resultado, ese 14‑12 al descanso, dejaba claro que Oviedo mandaba… pero no cerraba nada.

La segunda parte invirtió el guion sin pedir permiso. Benidorm salió lanzado, con una intensidad que sorprendió al propio Oviedo. Tres acciones bien conectadas fueron suficientes para dar la vuelta al partido y activar ese modo competitivo que tantas veces ha definido al equipo valenciano. Cuando el encuentro entró en el ecuador del segundo acto, los visitantes ya se movían con un colchón de cuatro goles y parecían haber encontrado la fórmula para anular a los referentes locales.

Oviedo, sin embargo, no se rindió. Vallobín se convirtió en un hervidero y las exclusiones visitantes —incluida la roja directa a Leo Alonso— acabaron abriendo una rendija por la que los carbayones se colaron con valentía. De ir tres abajo pasaron a ponerse uno por delante. Era el tipo de tramo emocional que decide temporadas. Cada ataque del Confía Base llevaba el peso de un pabellón entero, cada parada alimentaba la creencia, cada defensa era una declaración.

Aun así, Benidorm volvió a demostrar carácter. Tres pérdidas locales consecutivas, una exclusión de Pablo Granda y un parcial final que mezcló oportunismo con sangre fría permitieron a los de Cutanda rescatar un empate que, visto desde la ribera valenciana, sabe a fuerza mental y a oficio de equipo grande. Los instantes finales dejaron la sensación de que cualquiera podía llevarse el partido, pero el cronómetro dictó sentencia: 28‑28 y un punto valioso para ambos.

Para Oviedo, por seguir sumando y consolidar confianza en su lucha por la permanencia. Para Benidorm, por mantener el pulso en la parte alta de la tabla y demostrar que incluso en días de montaña rusa emocional el equipo es capaz de agarrarse al partido hasta el último segundo.

GLOBALON INSIGHT

El empate refleja más que una simple igualdad: muestra dos proyectos que entienden el balonmano desde perspectivas diferentes, pero igual de legítimas. Oviedo crece desde la emocionalidad colectiva, desde Vallobín como pulmón, mientras que Benidorm exhibe el tipo de madurez competitiva que diferencia a quienes han estado en categorías superiores. La clave para Benidorm fue no romperse cuando el ambiente se volvió hostil y el partido parecía caerse del lado local. Ese tipo de resiliencia, sostenida por jugadores como Diego Pérez o Pol Roy en los momentos decisivos, alimenta la sensación de que el equipo valenciano no solo compite por puntos, sino por identidad.

FICHA TÉCNICA

Confía Base Oviedo (28): Juan Gamallo, Jorge Ureña (1), Rubén Menéndez (1), Javi Sanz, Gonzalo Pulgar, David Pulgar (6), Joaquín Pérez (2) –siete inicial– Raúl Blanco (1), Tomás Pérez (1), Pablo Granda (3), Elián Goux (10), Emi Franceschetti (2) y Juan Prieto.

Servigroup Benidorm (28): David Mach, Uros Ostojic, Pablo Vainstein (1), Carlos Fernández (1), Leo Alonso, Juan Carlos Sempere (3), Hugo Vila (5) –siete inicial– Samuel Ibáñez, Pol Roy (7), Daniil Zhukov (1), Modi Abdoula (2), Ferrán Prieto (3), Diego Pérez (5) y Luis Egido.

Árbitros: Mikel Gayoso Jiménez y Eder Gómez Egiluz. Tarjeta roja al visitante Leo Alonso (min. 49). Excluidos: Pablo Granda (2), Emi Franceschetti, Pol Roy, Daniil Zhukov y Diego Pérez.

Marcador cada 5 minutos: 1‑1, 4‑2, 7‑3, 10‑7, 11‑10, 14‑12 (descanso), 16‑16, 18‑19, 19‑23, 23‑24, 26‑25, 28‑28.

Pabellón: Polideportivo de Vallobín. Asistencia: unos 500 espectadores.

Fotografías: Confía Base Oviedo

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