
El Valencia Basket cerró un inicio de 2026 frenético con una actuación que rozó la perfección. El Roig Arena vibró con un triunfo incontestable ante Casademont Zaragoza (115–73), un partido que el equipo taronja convirtió en una demostración coral de juego, ritmo y ambición ante un rival que solo resistió durante una mitad.
El conjunto de Pedro Martínez llegaba a su sexto encuentro en once días, pero esa carga no se notó ni un segundo. Arrancó firme desde el triple, dominó los primeros compases y, pese a algún tramo de dudas en el segundo cuarto, acabó firmando una segunda parte de manual: defensa asfixiante, transiciones limpias y un caudal de puntos que terminó desbordando al cuadro aragonés. Hasta siete jugadores taronja firmaron dobles dígitos en anotación, síntoma del reparto ofensivo y del excelente momento colectivo.
Un inicio de ritmo alto y control desde el perímetro
El partido comenzó con gasolina pura: dos triples de Larry marcaron el camino y Valencia Basket encontró continuidad con Reuvers, Taylor y Pradilla. La lesión de tobillo de Reuvers frenó momentáneamente el plan inicial, pero no alteró el pulso competitivo del equipo. Puerto, Costello y Montero ampliaban la renta mientras Zaragoza sobrevivía desde el tiro libre y los puntos de Robinson. El 32-25 del primer cuarto reflejaba la superioridad local pero también la resistencia visitante.
Zaragoza se acerca, pero Valencia no pierde el foco
El segundo cuarto arrancó con mayor energía del conjunto aragonés, que redujo la diferencia hasta el 35-33 liderado por Robinson. Los taronja tardaron en ajustar el rebote ofensivo y el cambio rival a un quinteto más pequeño obligó a modificar ritmos defensivos. Aun así, cuando Valencia volvió a encontrar equilibrio entre paciencia y verticalidad, recuperó el control. Montero devolvió el acierto exterior, De Larrea sumó desde la personal y Brancou firmó un triple importante para sellar el 50-42 al descanso.
El tercer cuarto que rompe el partido
Tras pasar por vestuarios, Valencia Basket desató su mejor versión defensiva. Recuperaciones, líneas de pase agresivas y un parcial de 10-0 que obligó a Jesús Ramírez a parar el partido antes del minuto 23. Pero ya era tarde. El vendaval taronja había comenzado: Pradilla y Moore atacaban el aro en transición, Brancou abría el campo, y Key y Costello castigaban cada mala defensa visitante. La ventaja superó la barrera psicológica de los veinte puntos mientras el Roig Arena celebraba cada acción y el duelo entraba en terreno de dominio absoluto. El 84-61 del final del tercer cuarto dejaba casi sentenciado el encuentro.
Último cuarto de espectáculo y máximas diferencias
Si alguien esperaba un paso atrás, Valencia ofreció lo contrario. El equipo mantuvo la intensidad atrás y añadió un festival desde el triple: Moore, Xabi y Montero ampliaban la ventaja, Costello superaba los treinta de diferencia y la defensa asfixiaba cada intento de reacción del rival. La renta llegó a ser de +45 y el centenar cayó con todavía seis minutos por jugar. El choque acabó convertido en una exhibición ofensiva con un marcador contundente: 115-73.
Pedro Martínez: alivio, orgullo y preocupación por Reuvers
Tras el partido, Pedro Martínez valoró el triunfo como “una recuperación de sensaciones” después de los esfuerzos acumulados, y reconoció que la primera parte todavía mostró restos de dudas. Lamentó la lesión de Nate Reuvers, que se torció el tobillo y no pudo volver a pista, y recordó que varios jugadores arrastran molestias: “Nos preocupa, queremos a todos bien. A ver qué pasa”.
Globalon Insight
Valencia Basket no solo ganó: convenció. Lo hizo jugando a un ritmo altísimo pese a la acumulación de partidos, con defensa sólida, lectura de ventajas y un reparto ofensivo que habla del crecimiento colectivo.
Zaragoza opuso resistencia hasta donde pudo, pero fue desbordado por un equipo que sigue construyendo automatismos y que, cuando encuentra equilibrio como en esta segunda parte, es capaz de firmar uno de los partidos más dominantes de la Liga Endesa.
Fotografías: Valencia Basket




