La gimnasia rítmica española ha escrito una de las páginas más brillantes de su historia reciente. El conjunto nacional se proclamó campeón del mundo en el concurso completo del Campeonato del Mundo de Fráncfort tras una actuación impecable que le permitió conquistar el oro 35 años después del último título mundial logrado por España en Atenas 1991.
El éxito tiene un marcado acento valenciano y alicantino. Entre las gimnastas campeonas del mundo se encuentran Marina Cortelles, natural de Silla, y Lucía Muñoz, de València, mientras que el equipo está dirigido por la alicantina Alejandra Quereda, una de las grandes figuras históricas de la gimnasia española.
La victoria llegó tras una exhibición de regularidad en los dos ejercicios que componían el concurso completo. España obtuvo 57,450 puntos, la mejor puntuación de la competición, superando a Japón, que logró la plata con 56,700, y a Brasil, que completó el podio mundialista. Además del título, las tres selecciones consiguieron las primeras plazas olímpicas para los Juegos de Los Ángeles 2028.
El conjunto español abrió su participación con un espectacular ejercicio mixto de aros y mazas, ejecutado al ritmo de mambo, que recibió 28,950 puntos, la nota más alta de todo el campeonato en ese aparato. Posteriormente, las españolas confirmaron su dominio con una brillante rutina de cinco pelotas valorada en 28,500 puntos, también la mejor puntuación de la prueba.
La competición confirmó el extraordinario momento que vive la gimnasia rítmica española. Este grupo de gimnastas ya había encadenado históricos tripletes de medallas de oro en los Campeonatos de Europa de 2025 y 2026, pero ahora ha dado un paso más al recuperar para España una corona mundial que se resistía desde hace más de tres décadas.
El equipo campeón está formado por Inés Bergua, Salma Solaun, Andrea Fernández, Marina Cortelles, Andrea Corral y Lucía Muñoz, una combinación de experiencia olímpica y juventud que ha consolidado a España como la gran referencia internacional de la especialidad.
Para la Comunitat Valenciana, el éxito tiene un valor especial. Marina Cortelles y Lucía Muñoz representan el brillante trabajo de la cantera valenciana, mientras que la presencia de Alejandra Quereda al frente del equipo constituye un nuevo hito para el deporte alicantino. La entrenadora, subcampeona olímpica en Río 2016 como integrante del mítico conjunto español, sigue ampliando su legado al conducir ahora a una nueva generación hacia la gloria mundial.
La medalla de oro también convierte a la gimnasia rítmica en la primera disciplina del deporte español que certifica su clasificación para Los Ángeles 2028, repitiendo el papel pionero que ya desempeñó en el ciclo olímpico anterior rumbo a París.
Lejos de ser un éxito aislado, el resultado de Fráncfort confirma una tendencia ascendente que sitúa a España entre las grandes potencias de la gimnasia mundial. Después de años acumulando podios continentales y mundiales, el conjunto nacional ha conseguido finalmente recuperar el lugar más alto del podio y escribir una nueva página dorada para el deporte español.
Globalon Insight
Hay triunfos que valen una medalla y otros que simbolizan una generación. El oro de Fráncfort pertenece a esta segunda categoría. La presencia de dos gimnastas valencianas y de una entrenadora alicantina en el corazón del proyecto campeón demuestra la extraordinaria salud de la gimnasia de la Comunitat Valenciana, convertida desde hace años en una de las grandes canteras del país. España vuelve a ser campeona del mundo 35 años después, pero para Alicante y la Comunitat Valenciana el mensaje es aún más potente: el talento local sigue teniendo un papel protagonista en las mayores conquistas del deporte español.




