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::Balonmano – El Guardés golpea primero en Europa y se acerca al gran sueño continental (20-24)

El equipo gallego asalta la pista del Iuventa Michalovce en la ida de la final y deja todo preparado para decidir el título en A Sangriña

 

El Mecalia Atlético Guardés dio un paso enorme hacia el título de la EHF European Cup tras imponerse por 20-24 al MSK Iuventa Michalovce en la ida de la final. En un partido exigente, físico y lleno de momentos límite, el conjunto gallego supo resistir el empuje local y encontrar el momento exacto para romper el encuentro, marchándose de Eslovaquia con una ventaja que invita a soñar a toda A Guarda.

El inicio reflejó la tensión inherente a una final europea. Las imprecisiones dominaron los primeros minutos y el ritmo fue lento, con ataques muy elaborados y pocas concesiones defensivas. En ese escenario, el planteamiento del Guardés fue claro: cerrar espacios, limitar el juego interior y obligar al rival a tomar decisiones incómodas. La defensa 6:0 funcionó desde el arranque, frenando las acciones en juego del equipo local, que no encontró su primer gol en circulación hasta bien avanzado el primer tiempo.

Esa solidez permitió al conjunto de Ana Seabra tomar las primeras ventajas. Con un arranque eficaz y bien gestionado, el Guardés llegó a situarse 1-4, apoyado en el acierto de Ania Ramos y en la capacidad de generar opciones desde diferentes posiciones. Sin embargo, el partido estaba lejos de resolverse. El Michalovce ajustó su defensa, comenzó a encontrar el camino desde los siete metros y logró equilibrar el marcador mediado el primer periodo.

El duelo entró entonces en una fase de intercambio constante. Las locales incluso llegaron a adelantarse, obligando al Guardés a dar una respuesta inmediata. En ese momento apareció Jazmín Mendoza, que asumió responsabilidad ofensiva desde el extremo y mantuvo con vida a las suyas en un momento delicado. Las exclusiones comenzaron a marcar el ritmo del partido y, tras varios minutos de máxima igualdad, el conjunto gallego logró recuperar el mando antes del descanso con una mínima ventaja (11-12).

La segunda mitad no bajó el nivel de exigencia. El encuentro se hizo más físico, más trabado, con cada posesión convertida en una pequeña batalla. El Guardés mantuvo su plan, insistiendo en cargar el juego hacia los extremos, mientras las locales resistían gracias a su portería y a su capacidad para mantener el marcador ajustado.

El punto de inflexión llegó en el tramo decisivo. Cuando el partido parecía abocado a un final igualado, el Guardés dio un salto competitivo. Mejoró en defensa, aumentó la intensidad y apareció la contundencia que había faltado durante muchos minutos. En apenas unos instantes, el marcador pasó de un ajustado 15-18 a un 15-20 que cambió por completo el guion del encuentro.

Ese parcial fue determinante. El Michalovce, empujado por su pabellón, intentó reaccionar y logró recortar diferencias hasta situarse a dos goles en los últimos minutos. Pero el Guardés no se dejó arrastrar por la presión. Con serenidad, supo jugar los ataques, elegir bien los lanzamientos y cerrar el partido con inteligencia para firmar un 20-24 de enorme valor.

La victoria no decide la eliminatoria, pero sí coloca al equipo gallego en una posición privilegiada antes del partido definitivo en A Sangriña. Un escenario donde el Guardés tendrá la oportunidad de rematar el trabajo y pelear por un título europeo que ya siente más cerca que nunca.

Globalon Insight

Hay victorias que valen algo más que un resultado, y esta es una de ellas. Ganar una final europea fuera de casa exige mucho más que talento: exige saber sufrir, mantener la calma y elegir bien cuándo acelerar. El Guardés ha demostrado precisamente eso. No dominó siempre, pero sí lo hizo cuando debía. Ahora llega la parte más difícil: gestionar la ventaja en casa. Porque en finales como estas, la diferencia no está solo en lo que has hecho, sino en cómo manejas lo que te queda por hacer.

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