
El Pabellón Pitiu Rochel vuelve a citarse este viernes con una de esas noches que marcan temporadas. El Horneo BM Alicante recibe al Caserío Ciudad Real en la jornada 26 de la Liga ASOBAL, un enfrentamiento entre rivales directos que puede suponer un paso muy serio hacia la permanencia para el conjunto alicantino. Dos equipos recién ascendidos, con trayectorias paralelas desde la pasada campaña en División de Honor Plata, se reencuentran ahora en la élite con mucho en juego.
James Parker, uno de los referentes del vestuario alicantino, reconoce que el equipo llega con una motivación especial. “Hay mucha ilusión por este partido”, explica el lateral, consciente de que el encuentro enfrenta a dos conjuntos que se conocen bien y han compartido objetivos recientes. “Será un partido muy duro, muy físico, entre dos equipos que están en mitad de la tabla”, añade, subrayando que se trata de un rival al que “personalmente” le gusta enfrentarse.

El duelo tiene memoria reciente. La pasada temporada, Horneo y Caserío protagonizaron una intensa pelea por el ascenso directo, una rivalidad que terminó con ambos conjuntos logrando el salto a ASOBAL. “Estuvimos hasta el último momento peleando por el ascenso y al final lo logramos los dos. Se dio esa rivalidad por ver quién ascendía y aún está todo a flor de piel, y es bonito jugar un partido así”, recuerda Parker, que ve en este enfrentamiento un choque con ingredientes especiales.
Esa igualdad histórica también se refleja en la campaña actual. Ambos equipos, debutantes en la máxima categoría, han sabido adaptarse a la exigencia de ASOBAL y se mantienen en una zona relativamente cómoda de la clasificación. Caserío ocupa actualmente la octava plaza, con el Horneo muy cerca, peleando por cerrar cuanto antes la permanencia matemática. “Somos dos equipos recién ascendidos que estamos haciendo una temporada bastante digna por ser la primera en ASOBAL”, insiste Parker, destacando además la profundidad de la plantilla manchega y su capacidad de rotación.

La referencia inevitable es el partido de la primera vuelta, disputado en el Quijote Arena, donde el Horneo salió derrotado con claridad (33-23). Un precedente que el vestuario tiene presente, aunque sin dramatismos. “Creo que fue el partido malo que tienen todos los equipos durante el año y a nosotros nos tocó ese”, admite el jugador. El mensaje es claro: memoria, sí, pero sin complejos. “Hay que afrontarlo con más ganas que ninguno. Eso sí, tampoco es un fantasma”, matiza.

Sobre la pista, Parker tiene claro dónde estará la clave si el Horneo quiere sumar dos puntos vitales. “La clave pasa, sobre todo, por la defensa. Hay que volver a recuperar las sensaciones”, explica. El equipo viene de caer ante Bidasoa en un partido en el que el ataque funcionó, pero la consistencia defensiva fue el punto débil. “Nuestro juego defensivo ha estado muy bien en esta segunda parte de la temporada. Contra Caserío hay que recuperar esa línea y en ataque seguir por ese buen camino”, analiza.

El contexto invita al optimismo en Alicante. El Horneo se ha mostrado especialmente sólido en el Pitiu Rochel, donde ha convertido su pabellón en un factor diferencial frente a rivales de entidad. Una victoria ante Caserío permitiría al conjunto de Roi Sánchez ampliar su margen respecto a los puestos de descenso y acercarse de forma casi definitiva al objetivo de la salvación, a falta de pocas jornadas para el cierre del campeonato.
Este viernes no será solo un partido más. Será una prueba de madurez, de gestión emocional y de capacidad para competir cuando el contexto aprieta. Y en el vestuario del Horneo BM Alicante lo tienen claro: la ilusión está intacta y el escenario, preparado.
Globalon Insight | Cuando la permanencia se construye en casa
En temporadas de debut en ASOBAL, hay partidos que definen un año entero sin necesidad de finales ni épica desmedida. El Horneo–Caserío es uno de ellos. No solo por los puntos, sino por lo que mide: solidez, crecimiento y personalidad. Ganar en el Pitiu Rochel significaría demostrar que el Horneo no solo ha llegado para competir, sino para quedarse. Y en la élite, ese mensaje vale tanto como dos puntos.
Declaraciones de James Parker:




