
Josep Gabriel Pastor ya no es una promesa. El velocista sanvicentero se proclamó campeón de España sub16 en los 300 metros lisos el pasado fin de semana en Salamanca y firmó, además, una brillante cuarta posición en los 60 metros, confirmándose como el gran referente nacional de la velocidad en su categoría. Un campeonato redondo para el atleta del Club Atletismo San Vicente, que volvió a demostrar su madurez competitiva en una de las citas más exigentes del calendario nacional.
La competición arrancó el sábado por la mañana con las semifinales de 300 metros. Pastor llegaba a Salamanca con el mejor tiempo de inscripción, una condición que siempre supone presión añadida. Sin embargo, lejos de acusarla, respondió como hacen los grandes. Rebajó su marca personal y selló el pase directo a la final con una carrera sólida, controlada y cargada de autoridad.
En la final, el sanvicentero ofreció una exhibición difícil de olvidar. Tras una salida explosiva, alcanzó la compensación de sus rivales en la primera curva y accedió a la calle libre ya en cabeza. A partir de ahí, su aceleración fue demoledora. Zancada a zancada fue ampliando diferencias hasta cruzar la línea de meta con casi veinte metros de ventaja sobre el segundo clasificado. El cronómetro confirmó lo que la grada intuía: oro, nueva mejor marca personal y un registro que se quedó a menos de un segundo del récord de España.
La jornada del sábado se cerró con las eliminatorias de 60 metros lisos. En una prueba radicalmente distinta por exigencia y desarrollo, Pastor volvió a brillar. Ganó su serie con un tiempo de 7.18 segundos, mejorando de nuevo su marca personal y logrando el pase directo a semifinales con una ejecución técnica impecable.
El domingo planteaba un desafío mayúsculo. En apenas dos horas, Josep debía afrontar una semifinal y dos finales sobre el tartán de la pista Carlos Gil Pérez. La primera cita fue la semifinal de 60 metros. Una mala salida desde los tacos le obligó a remar contracorriente, pero su capacidad de aceleración y su resistencia le permitieron remontar hasta la segunda posición y asegurarse el billete para la final.
Quince minutos después, sin apenas margen de recuperación, llegó la final de 300 metros. Lejos de contemporizar, Pastor volvió a imponer su ley desde el disparo. Marcó un ritmo altísimo desde el inicio, entró primero en la calle libre y fue abriendo hueco con una autoridad que dejó sin respuesta al resto de finalistas. La confirmación oficial llegó en la línea de meta: campeón de España.
El podio tuvo además un componente especial, ya que el sanvicentero compartió medalla con su amigo y rival habitual Savelii Bogatov, del Club Atletismo Dénia, segundo clasificado. Ambos han protagonizado duelos constantes a lo largo de la temporada en campeonatos provinciales, autonómicos y ahora también nacionales, en una rivalidad sana que eleva el nivel competitivo de ambos.
Una hora más tarde, Pastor volvió a competir en la final de 60 metros. Fue una carrera de máxima igualdad, resuelta por apenas siete centésimas entre los cinco primeros. Tras la revisión del photo finish, el sanvicentero quedó cuarto, a solo tres centésimas del bronce, quedándose con la siempre ingrata medalla de chocolate, pero firmando un doblete de altísimo valor competitivo.
Con este resultado, Josep Gabriel Pastor se marcha de Salamanca con un oro nacional, dos marcas personales y un dato que subraya su dimensión: fue el único atleta del campeonato capaz de clasificarse para las dos finales de velocidad. Un hito que confirma su condición de referencia absoluta del sprint español sub16.
Globalon Insight
El oro de Josep Gabriel Pastor no es solo una medalla: es la confirmación de un proceso bien construido. Ganar un 300 con autoridad y competir de tú a tú en el 60 en un margen de tiempo tan reducido habla de talento, pero también de cabeza, preparación y madurez. En categorías formativas, no siempre vence el más rápido, sino el que mejor gestiona la presión. Y en Salamanca, Josep demostró que ya corre con mentalidad de campeón.




