
El Horneo BM Alicante y el REBI Balonmano Cuenca cumplieron con creces todo lo que se había anunciado en la previa. Dos rivales directos, separados por apenas dos puntos en la clasificación, se midieron en un partido de los que no entienden de respiros ni de medias tintas, un auténtico pulso por la permanencia que acabó con un empate a 28 tras sesenta minutos de máxima tensión.
Ya antes del inicio se respiraba ambiente de cita grande en el Pitiu Rochel. El Horneo llegaba reforzado por su gran dinámica como local y por la confianza generada tras sus últimos resultados, mientras que el REBI Cuenca viajaba a Alicante con el objetivo declarado de puntuar por primera vez fuera de casa esta temporada, tal y como había reconocido su técnico, Lidio Jiménez, en la previa del encuentro. Roi Sánchez, por su parte, había avisado de que el choque sería “una auténtica batalla” ante un rival “de barro”, intenso y exigente, en la línea de lo que después se vio sobre la pista.
Desde el pitido inicial, el Horneo BM Alicante dejó claro que no estaba dispuesto a especular. Tras un 0‑1 inicial, los alicantinos tomaron el mando del marcador y comenzaron a imponer un ritmo alto, apoyados en la dirección de Borja Méndez y Ander Torriko, auténticos cerebros del juego ofensivo local. El Cuenca, sin embargo, nunca perdió la cara al partido, consciente de lo mucho que había en juego y respaldado por una defensa sólida que obligaba al Horneo a trabajar cada acción al límite.
La igualdad que ambos equipos arrastraban en la clasificación se trasladó fielmente a la pista. El Horneo mandaba, pero cada ventaja era contestada por un Cuenca combativo que se aferraba al partido con uñas y dientes. El tanto de Xabier Barreto desde los siete metros permitió a los alicantinos marcharse al descanso con una renta de 17‑14, una diferencia mínima que reflejaba lo ajustado del duelo.
Tras la reanudación, el guion se mantuvo. El Horneo trató de romper el encuentro, pero se topó una y otra vez con el meta visitante, que evitó que la brecha fuera definitiva. En el otro lado, Roberto Domenech emergió como salvavidas cuando el ataque local se atascaba, sosteniendo al equipo en los momentos más delicados, tal y como también recogieron las crónicas posteriores desde Cuenca.
Con el paso de los minutos, la ventaja local se fue diluyendo. El REBI Cuenca, que había llegado a Alicante con la presión de no haber puntuado todavía a domicilio, comenzó a creérselo. Cada error se pagaba caro y cada acción desde los siete metros encontraba respuesta inmediata en la portería contraria. El partido entró en una fase de máxima igualdad, con defensas durísimas y ataques al límite de la posesión, hasta que los conquenses lograron ponerse por delante por primera vez en el minuto 49.
Ahí apareció el carácter del Horneo. James Parker y Javier Borragán asumieron galones en los momentos más calientes y devolvieron el equilibrio a un marcador que parecía inclinarse del lado visitante. El Pitiu empujaba como un jugador más, consciente de que cada defensa y cada gol podían valer una permanencia.
El final fue de infarto. A falta de dos minutos se llegó al 27‑27 y James volvió a adelantar a los locales. Las exclusiones y la tensión marcaron los últimos instantes, con ambos equipos jugando al límite. Cuando el Pitiu ya celebraba la victoria, Rajmond Toth silenció el pabellón con el 28‑28 a falta de trece segundos. Roi Sánchez pidió tiempo muerto y Borja Méndez tuvo la última, pero el tanto no subió al marcador por falta en ataque, sellando un empate que dejó sensaciones encontradas, pero también la certeza de que el Horneo sigue muy vivo en la lucha por la permanencia.
El punto permite al Horneo BM Alicante mantener su ventaja sobre el REBI Cuenca en la clasificación y confirma la fortaleza del equipo como local, algo que ya se había subrayado en la previa como una de las claves del encuentro. Más allá del resultado, el equipo volvió a demostrar que compite, que sufre y que sabe reconstruirse incluso cuando el partido parece escaparse.
La próxima cita llevará al Horneo a Valladolid, donde se medirá el sábado 14 de marzo, a las 19:00 horas, al Recoletas Atlético Valladolid en el Polideportivo Huerta del Rey, en otro compromiso exigente dentro de este tramo decisivo de la Liga ASOBAL.
Globalon Insight
El empate ante el REBI Cuenca confirma que el Horneo BM Alicante ha encontrado una identidad reconocible en el momento clave de la temporada. No es solo una cuestión de puntos, sino de carácter. En partidos de máxima presión, ante rivales directos y con el miedo al error siempre presente, el equipo de Roi Sánchez está demostrando que sabe competir desde la cabeza y desde el corazón. Si mantiene este nivel de compromiso y concentración, el Pitiu Rochel puede seguir siendo el gran aliado de un Horneo que ha hecho de la permanencia un objetivo colectivo y no negociable.
Ficha técnica
HORNEO BM ALICANTE (28): David Faílde, Iván Montoya (3), Javier Borragán (8), Borja Méndez (3), José Oliver, Ander Torriko (3), Fabio Teixeira (1), Roberto Domenech, Augusto Moreno, Lautaro Robledo (1), Eduardo Escobedo (1), Xabier Barreto (2), James Parker (7), Vicente Sancho, Darko Dimitrievski.
REBI BM CUENCA (28): Enrico Aldini (2), Vinicius De Castro (2), Manuel Vilhena (8), Nacho Pizarro (1), Álvaro Martín (1), Pedro Tonicher, Afonso Freire (1), Sergio Antúnez (3), Rajmond Toth (5), Pedro Manuel Matos, Federico Pizarro (2), Joao Perbelini (2), Jaime Colmena, Juan Pedro Espinosa, Daniel Arguillas, Guilherme Tavares (1).
Espectadores: 1.326.



