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::Ciclismo – ¡El infierno se abre en el desierto! La agonía de Evenepoel y la gesta de Tiberi en el muro de Jebel Mobrah

¡Amigos del pedal, qué espectáculo hemos presenciado hoy bajo el implacable sol de los Emiratos! Si alguien creía que el UAE Tour sería un paseo por autovías planas con un par de calentones en las llegadas, la montaña de Jebel Mobrah les ha dado una lección de humildad. Lo de hoy ha sido ciclismo de antaño, de ese que te eriza la piel y te encoge el estómago.

Llegábamos a esta tercera etapa con la esperanza de presenciar un duelo épico entre el maillot rojo, un Remco Evenepoel que había dominado la crono de ayer, y el desparpajo del prodigio Isaac del Toro. Sin embargo, la carretera, esa jueza implacable que no se deja influir por palmarés ni pronósticos, nos tenía preparada una emboscada monumental en estos 183 kilómetros desde Umm al Quwain.

Han bautizado a este coloso inédito como el ‘Angliru de Oriente Medio’, y madre mía, si le hace justicia al apodo: sus últimos 6,8 kilómetros a un 12% de media, con rampas infernales que alcanzan el 17%, han provocado una auténtica carnicería entre los favoritos.

En medio de ese escenario infernal, ha llegado el momento más crítico de la carrera. Lo de Evenepoel será noticia en todo el mundo y ya está causando furor en las redes sociales y foros como Parlamento Ciclista, donde los aficionados no pueden creer lo que han presenciado. El propio belga había advertido en la víspera que las temperaturas extremas tendrían un impacto significativo en todo el pelotón, y el calor abrasador del desierto se ha cobrado su precio.

A falta de seis kilómetros para la meta, el austriaco Felix Gall ha lanzado un ataque contundente. Remco, impulsado por su instinto competitivo y quizás un poco de exceso de entusiasmo, ignoró la estrategia conservadora de guardar la ropa que habían acordado desde el coche de equipo y se unió a su rueda con una facilidad sorprendente, acompañado de cerca por Antonio Tiberi.

Parecía que el belga estaba a punto de protagonizar otra exhibición de fuerza, pero apenas unos cientos de metros después de ese ataque… ¡zas! Se le ha apagado la luz por completo. Un bajón brutal. Soltarse de la estela de Gall, quedarse completamente aislado y empezar a sufrir en esas rampas de doble dígito.

En un momento angustioso, se le ha visto tocarse la pierna, un gesto inequívoco de estar sufriendo calambres severos que lo han dejado clavado en el asfalto, perdiendo tiempo a montones. Al final, un verdadero calvario, pasando de la ambición desmedida a la pura supervivencia, arrastrándose por esas rampas imposibles para perder más de dos minutos en meta, renunciar al maillot rojo y caer hasta la undécima posición de la clasificación general.

El ciclismo es así de cruel y maravilloso; un día eres el rey y al siguiente te quedas clavado pidiendo la hora.

Pero ya lo dice el refranero a rey muerto, rey puesto. Y el que ha sabido pescar en este río revuelto del desierto ha sido un Antonio Tiberi que ha firmado una subida antológica. El transalpino del Bahrain Victorious ha tenido la sangre fría que le ha faltado a los demás.

Viendo que Evenepoel agonizaba, ha debido pensar que esa era la suya. Ha puesto su marcheta, ha apretado los dientes, ha ignorado el fuego que le quemaba los pulmones y se ha lanzado en un ataque sostenido que es pura poesía ciclista.

Ha sido un triunfo forjado en la valentía y en saber leer la carrera en el momento crítico. Tiberi no solo se lleva la etapa reina, sino que asalta la general, se enfunda el maillot rojo, también el blanco de los jóvenes, y nos deja a todos con la boca abierta demostrando que, en la era de los vatios, todavía manda el coraje humano.

Por detrás, el mexicano Isaac del Toro ha firmado una remontada agónica, recortando tiempo en el último kilómetro a base de puro riñón para entrar segundo a escasos quince segundos, salvando los muebles de una forma sobrecogedora.

Y para que no pierdan detalle de cómo queda el patio tras esta jornada histórica que ha hecho saltar por los aires los pronósticos, aquí les detallo el cuadro de honor.

En la clasificación de esta brutal tercera etapa, el vencedor ha sido el grandísimo Antonio Tiberi (Bahrain Victorious) parando el reloj en 4 horas, 24 minutos y 44 segundos, rodando a una media estratosférica de más de 41 km/h dadas las circunstancias.

En segunda posición cruzó la meta el heroico Isaac Del Toro (UAE Team Emirates – XRG) a 15 segundos, seguido en tercera plaza por un combativo Lennert Van Eetvelt (Lotto Intermarché) a 29 segundos.

La cuarta posición ha sido para el escalador colombiano Harold Tejada (XDS Astana Team), y el quinto lugar se lo ha adjudicado el siempre rocoso australiano Luke Plapp (Team Jayco AlUla).

En cuanto a la clasificación general provisional, el vuelco ha sido absoluto. El nuevo patrón de la carrera y dueño del codiciado maillot rojo es el italiano Antonio Tiberi (Bahrain Victorious).

Le respira en la nuca desde la segunda plaza Isaac Del Toro (UAE Team Emirates – XRG) a tan solo 21 segundos. El tercer cajón del podio lo ocupa por ahora Harold Tejada (XDS Astana Team) a exactamente 1 minuto del líder.

En cuarta posición se sitúa Lennert Van Eetvelt (Lotto Intermarché) a 1 minuto y 7 segundos, y cierra el selecto top 5 de esta general Luke Plapp (Team Jayco AlUla) a 1 minuto y 19 segundos.

Una general preciosa, rota pero vibrante, que nos garantiza guerra de la buena en lo que resta de ronda.

Ha sido un placer narrarles esta batalla. Si han disfrutado tanto como yo, les espero cada día en la página .

La carretera no descansa, y nosotros tampoco.

David García

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